viernes, 27 de febrero de 2015

Marisol, ¿la carta del nacionalismo?


Reflexiones sobre los esfuerzos del gobierno nacionalista para sobrevivir en el temporal

Apenas se conoció que la Vicepresidenta del Perú, Marisol Espinoza, había suspendido sus aportes al Partido Nacionalista, las especulaciones sobre una hipotética renuncia de ella al humalismo se multiplicaron de aquí para allá. Cuando todo parecía que se trataba de un ojo morado más para Palacio, la propia Espinoza se esmeró en aclarar que no renunciaba al oficialismo. ¿Qué había sucedido? ¿Cómo así continuaba en esa organización pese a los desplantes y maltratos de la llamada pareja presidencial?
En este caso la única explicación es la política. Espinoza parece permanecer en el nacionalismo porque, aparentemente, en Palacio se le ha prometido la presidencia del Congreso. Si las cosas van por allí, entonces, algo diferente está sucediendo en el oficialismo que nada tiene que ver con los caprichos y ensoberbecimientos con que Nadine Heredia maneja el nacionalismo, yerros que lograron una proeza: convertir a una mayoría parlamentaria en una minoría más.
La figura de Espinoza en la elección de la próxima directiva del Legislativo se podría convertir en una carta de consenso que le permitiría al oficialismo mantener el control del Congreso, precisamente, el último año de período gubernamental, un tiempo absolutamente crítico para una administración asediada por las denuncias que se multiplican a diestra y siniestra.
Pero, ¿por qué Espinoza podría convertirse en una figura consensual? El hecho de que la Vicepresidenta del Perú sea elegida como titular del Legislativo le otorga al Congreso un papel determinante en la transición hacia el 2016, sobre todo, considerando su clara independencia de la pareja presidencial. No sería nada extraño entonces que el fujimorismo y el aprismo terminen apoyando una eventual candidatura de Espinoza. Finalmente, se trata de ordenar todas las fichas para el 2016.
No se puede negar, pues, que existen cambios significativos en la conducción del oficialismo y algunos señalan a Favre como el autor de semejantes giros. Por ejemplo, nadie puede negar que hubo cintura palaciega luego de los sucesos de Pichinaki con el relevo de los ministros cuestionados con Daniel Urresti a la cabeza. Semejante jugada le devolvió oxígeno al régimen y al Gabinete Jara.
Bien por el oficialismo que se abandone el estilo majadero de Heredia. A veces la juventud es el peor enemigo de la discreción. Sin embargo los gambitos del oficialismo solo son herramientas para sobrevivir en el temporal. Nada más. De ninguna manera pueden cambiar la imagen de una nave que se esfuerza por llegar a buen puerto. Si se trata de hacer algo diferente, entonces, el camino es otro, es el camino de las reformas que nos permitan enfrentar la desaceleración de la economía y despejar todos los nubarrones hacia el 2016.
Esa ruta nada tiene que ver con cartas bajo la manga o con inesperados balones de oxígeno. Esa ruta implica poner por delante los intereses del país, olvidarse de los cálculos menudos, y acometer las reformas que el relanzamiento económico del país demanda.
Si el nacionalismo tomara ese camino, el gobierno de Humala ya no sería recordado como el régimen que ensayó proyectos autoritarios hasta su último minuto en el poder, sino como una administración más de la democracia post fujimorista. Quizá el único camino para volver a pensar en el 2021.
Por Víctor Andrés Ponce
26 – Feb – 2015

La falacia del shock institucional


Se necesita líderes con criterio que se concentren en los problemas concretos del país

El Perú es un país proclive a la colonización intelectual, con poca tendencia a la originalidad, al pensamiento propio. La moda de estos últimos años, el institucionalismo, es una tendencia global que ha logrado una adhesión romántica en grandes sectores de la prensa, la academia e incluso la política. Los “ismos” tienen esta particularidad, provocan la aquiescencia sin filtro, son declarados por sus seguidores religiones incuestionables, con su liturgia y sus dogmas. Pero el viejo sentido común siempre tiene que llevarnos a interpelar las contradicciones de los “ismos” porque en la paradoja con pretensiones científicas siempre subyace el error.
Víctor Andrés Belaunde decía que había que estar en guardia frente al anatopismo. Que era preciso cribar las ideas del mundo antes de aplicarlas al Perú. Esto, en buen cristiano, implica analizar qué tiene sentido y qué no de las tendencias globales interrogándonos sobre los acentos que en diversas épocas de la historia se colocan sobre ciertas premisas que en el fondo están teñidas de ideología. Por eso, cuando alguien habla de “shock institucional” inmediatamente me pongo a pensar en una sala vacía y aséptica en la que yace, como perdido en medio del instrumental, un desfibrilador sin operario. Las instituciones son como ese desfibrilador. Sin operarios, las reglas de juego, para usar la sencillez del lenguaje economicista, son inútiles, carecen de sentido. El instrumento difícilmente es más importante que el operario. Lo normal es que, ante un problema, los instrumentos sean desarrollados y mejorados. Lo mismo sucede con las instituciones. El que desarrolla las instituciones es el protagonista del proceso. El que emplea una institución es más importante que el instrumento. Y en el Perú, me temo, el problema real no es de reglas de juego sino de carencia de jugadores de calidad.
La crisis peruana más que una crisis de procesos es una crisis de personas. La calidad del liderazgo es fundamental para comprender nuestro subdesarrollo. El líder, el directivo, el gerente, el académico de calidad, son esenciales para la correcta aplicación de las instituciones y para el normal funcionamiento de un sistema republicano de gobierno. Sin personas adecuadas las instituciones son letra muerta. Esto, desde el mundo del Derecho, es bien sabido. Nunca han faltado los juristas, como Alvaro d’Ors, que señalaron la importancia de este matrimonio entre el que crea el derecho y el diseño institucional. Es decir, entre el enforcer y la institución. El problema radica cuando el acento se coloca en la construcción teórica olvidando que los modelos solo sirven para elucubrar.
El Perú necesita actores, líderes, gente con criterio que se concentre en los problemas muy concretos del país, revisando, sí, las buenas prácticas de otros lugares, pero reconociendo que esas buenas prácticas jamás serán ejecutadas sin un liderazgo de calidad, sin personas comprometidas vitalmente con la reforma de la República. El país necesita liderazgo y el liderazgo trasciende al procedimentalismo, al shock institucional, porque para que los instrumentos funcionen hacen falta mujeres y hombres con ganas de trabajar.
Por Martín Santiváñez Vivanco
27 – Feb – 2015

Generación pulpín



Quienes deberían aprender quieren enseñar y quienes deberían enseñar no se atreven a hacerlo.

El avance de la tecnología en las comunicaciones ha generado un hecho insólito: hoy las voces de los charlatanes e ignorantes se escuchan y se propalan con más rapidez, frecuencia y estridencia que las de los intelectuales y especialistas. Adicionalmente resulta muy fácil montar campañas de toda índole regando las más desaforadas ideas, siendo que las más simplonas y tontas tienen mayor impacto en la gente común y corriente vía los memes.
Una campaña puede reducirse a una sola imagen retocada con un mensaje banal que busca estimular los miedos y odios, es decir, las emociones primarias de las personas contra todo lo que uno desee, por ejemplo, las antenas de telefonía, los transgénicos, las corridas de toros, programas de TV, etc. Siempre son campañas fundamentalistas en defensa de valores superlativos como el medio ambiente, los animales, el agua, la vida, la familia, los derechos, etc. Toda una ideología se reduce hoy a un concepto hueco y un meme. Ya no hay exposición de ideas.
Se ha dejado de lado el análisis, la información y las pruebas para dar paso al efectismo que busca ganar militantes a favor de la causa en base al miedo o la indignación. No hace falta que piensen, basta que se indignen. Tampoco se exponen razones, basta salir como una tribu de salvajes a gruñir consignas en las calles. Su razonamiento es básico, binario: si minería entonces contaminación, si antenas entonces cáncer, si empresa entonces explotación. Su mundo es también elemental. Ya han identificado a los malos y a los buenos: CONFIEP malo, sindicatos buenos.
Los usuarios de estas tecnologías se han visto repentinamente empoderados. Son jóvenes, por lo tanto carecen de conocimientos y experiencia. En buena cuenta, no saben lo que dicen. Pero hablan. Y ahora son los que más hablan. Escuchamos a jóvenes que no han acabado la carrera ni han trabajado nunca, disertando sobre leyes y derechos laborales. Apenas tienen una vaga idea de lo que es un sindicato e ignoran por completo lo que fue la gran era de los dinosaurios sindicales en el Perú de los 70 y 80, pero defienden a los sindicatos y –más aun- proponen sindicalización forzosa. Y están dispuestos a marchar una y otra vez, hasta que los políticos peleles de hoy salgan a tomarse fotos con ellos y les hagan caso convirtiendo sus caprichos en ley.
Un equivocado concepto de democracia, propio de estas épocas de confusión y mediocridad, ha llevado a creer que marchar por las calles, tomar carreteras, convocar paros, con sus clásicas secuelas de barbarie y muerte, son formas válidas de protesta social y expresiones de democracia. No son ni lo uno ni lo otro. Son simples muestras de primitivismo tribal, justificable apenas en aquellos pueblos abandonados a su suerte por el Estado, pero de ninguna manera en plena capital.
Los políticos no tienen agallas para condenar las marchas callejeras de los jóvenes. Peor aún, las exaltan y aplauden. Creen que por el hecho de su inmadurez poseen un valor superior a los seres humanos ya formados, cuando es exactamente lo contrario. Todo esto hace que nuestros tiempos sean especialmente difíciles. Quienes deberían aprender quieren enseñar y quienes deberían enseñar no se atreven a hacerlo. Estamos perdiendo la razón. Y esto no es ninguna exageración.
Por: Dante Bobadilla
27 – Feb – 2015

CARICATURA DEL DIA


CARICATURA DEL DIA

FUERZA POPULAR EN LA PROVINCIA DE HUAURA





La posición del Coordinador Político de la  Región Lima del Partido político “Fuerza Popular”, y su nueva Estrategia Organizacional.


El Actual Congresista de la República, señor ELARD MELGAR VALDEZ y Coordinador Político Regional de la Región Lima del Partido Político “Fuerza Popular”, el día Jueves 26 de Febrero del 2015 en una reunión de masiva asistencia, presentó al Responsable Político de la Provincia de Huaura, El Equipo Político Provincial, a 06 Responsables Políticos Distritales y 51 Responsables Políticos Sectoriales.

Con las facultades otorgadas por el Partido Político “Fuerza Popular”, dio inicio al trabajo organizacional y político en la Provincia de Huaura, manifestando que cada responsable político en el ejercicio de sus funciones es:

Ø  Organizar y dirigir la Campaña Política de Fuerza Popular, con el lema KEIKO PRESIDENTE 2016.

Cabe recalcar, que en este evento político también se contó con la presencia del Secretario General  y del Secretario de Organización Provincial señores; Pedro Curioso Contreras y Fabián Torres Tineo respectivamente.

Huacho, 27 de Febrero del 2015






                                                                                                                         EQUIPO POLITICO PROVINCIAL

NOMBRES Y APELLIDOS
Pedro Gonzales Rivera
Ernesto José Mauricio Bazalar
Juan Miguel Marcos Ramos
Willinton Nuñez Fernández
Paul Cívico Espinoza
Wilfredo Benavente Ramírez
Francisco Sotelo Vicuña




                                          RESPONSABLES POLITICOS DE LA PROVINCIA

NOMBRES Y APELLIDOS
DISTRITOL/PROVINCIAL
Victoriano Huerta Oliva Victoriano
Responsable Provincial
Vladimir Aguilera Osorio
Huacho
Hugo Hernán Lino La Rosa
Santa María
Macario Alzamora Fernández
Hualmay
Oscar Nina Huanca
Huaura
Esteban Tuya Ríos
Végueta






"El Poder Político, está en su Organización"


jueves, 26 de febrero de 2015

Denunciar para reformar


Urge reforma que transparente captación de fondos de campaña de partidos políticos
Las nuevas denuncias contra el Partido Nacionalista, y en especial, contra su presidenta y Primera Dama, Nadine Heredia, sobre el origen y destino real de los fondos que captó en las últimas dos campañas electorales, se suman al rosario de casos similares que, por un claro incentivo perverso, han terminado en nada, y con una fotografía en la que todos silban mirando al cielo. La ley no es lo suficientemente exigente ni drástica y las autoridades competentes adolecen de la debida capacidad de supervisión y sanción; lo cual configura una nebulosa que hoy permite a todos los partidos hacerse de ingentes fondos sin comprometer la identidad ni los intereses de sus financistas.
Más allá del interés que tenemos todos por conocer la verdad (es crucial que la ONPE, el Ministerio Público, la UIF, etc hagan un trabajo profesional e independiente), y del legítimo interés de la oposición por señalar el grado de responsabilidad de la señora Heredia y del círculo íntimo de Palacio, hay uno mayor que nos atañe como sociedad que pretende defender su débil democracia. Este no es otro que blindar, en la medida de lo posible, a todas las instancias de representación política nivel nacional de la influencia y/o presencia de delincuentes.
Lo anterior ya dejó de ser un riesgo y es una realidad palpable en diversos casos. Aquellos más emblemáticos, por la cantidad de dinero involucrado y su notoriedad, los vemos hoy judicializados (Ancash, Tumbes, Cajamarca, Cusco, Madre de Dios, etc). El actual partido de Gobierno, para no ir muy lejos, ha recibido aportes de la minería ilegal (que algunos la maquillan de artesanal e informal) y  ha llevado hasta el Congreso a algunos de sus representantes, por no mencionar la presencia del narcotráfico (Nancy Obregón, Elsa Malpartida).
Por ello, además de la denuncias de hoy contra el oficialismo, y del señalamiento contra Nadine, lo correcto, y aquí le doy la razón a Ana Jara, sería que también salgan a luz y se investiguen otros casos de aportes no aclarados hasta el momento por las agrupaciones involucradas. Pero claro, no para consagrar el dicho de “mal de muchos consuelo de tontos”, sino para actuar, y actuar supone sancionar pero también reformar, pero reformar en serio.
Están en cola varios planteamientos de reforma constitucional de diverso origen, tanto para el esquema electoral como para el sistema de representación política. Por ejemplo, los que ha alcanzado la propia comisión de Constitución del Congreso, los que vienen promoviendo las propias autoridades electorales, y otros más.
Sin voluntad política real (de parte del Gobierno, oposición, partidos, autoridades, sociedad civil, etc) sobre la necesidad de poner en marcha esta reforma en serio, estaríamos meciéndonos una vez más e intentando mecer al país. La condición sine qua non es que exista una vocación honesta de poner reglas claras y cumplibles en beneficio de esta endeble democracia.
Además, todas estas iniciativas (las mencionadas y las que no he citado) deben conversar entre sí. Porque sería absurdo, por ejemplo, pensar en el financiamiento público de partidos que en realidad no lo son, o son una finta de lo que se busca.
Investiguemos y sancionemos no solo con vocación política inmediatista. Que sirva para reformar el sistema, pero de verdad.
Por  Mario Saldaña
26 – Feb – 2015

Predicciones 2016


¿Quienes se disputarán la presidencia de la república en las elecciones generales del próximo año?

El fin de semana pasado el ex ministro del Interior Daniel Urresti nos informó de su decisión de entrar a la política, lo que constituye un oxímoron considerando que lleva meses como actor político. En todo caso lo que nos quiso decir es que pretende hacerse de la candidatura presidencial del Partido Nacionalista. Esta decisión vino después de que, durante varios meses, se barajara su calidad de “presidenciable”. Esta es una muestra de la debilidad de los partidos políticos en el Perú, los cuales deben buscar por fuera candidatos presidenciales al no encontrar cuadros dentro. Es además una muestra de la falta de democracia interna. Pero si recordamos que es el mismo partido cuyo presidente decidió nombrar a dedo a su esposa como nueva presidenta como que la cosa se entiende.
¿Podrá Urresti concretar su candidatura, considerando que pesa sobre él un proceso por el asesinato del periodista Hugo Bustíos? Si lo logra, Alan y Keiko estarán en serios problemas.
Daniel Urresti, general del Ejército Peruano, Licenciado en Ciencias Militares y con una Maestría en Ingeniería Electrónica es sin duda carismático, campechano, gracioso y humilde. Fíjese en la actitud que ha tenido con el incidente del tuit que hacía referencia a las supuestas mujeres de García. Se le va a acabar la vida pidiendo perdón. Cuando lo hace le sale un lado bonachón, humildón. Es un error atacarlo porque la gente se identifica con él. Lo ve confiable, cercano, lo entiende cuando habla, lo cree eficiente y por ello tiene una alto porcentaje de aprobación, pese a no haber tenido una buena gestión en cuanto a resultados. Los intercambios que ha tenido, por ejemplo, con Patricia del Río, cuando ella le exigió que le hablara de usted, no hacen más que ganarle simpatizantes.
En campaña el candidato Urresti va a jaquear al candidato García trayendo el recuerdo de su primer gobierno, las violaciones de Derechos Humanos, el tema del narcotráfico y la corrupción nunca esclarecida. Urresti se encargará de convencernos de que García, sea cierto o no, fue el peor presidente que ha tenido el Perú.
Luego va a neutralizar a Keiko, la va a cuestionar, la vinculará a la corrupción del segundo gobierno de su padre y le quitará votos apropiándose del recuerdo del primer gobierno fujimorista.  Y aquí le va a ganar porque ella fue convencida, equivocadamente, a mi entender, de que para lidiar con el antifujimorismo debe distanciarse de los noventas. A diferencia de Keiko, quien durante la campaña del 2011 prometió no indultar a su padre, no se sorprenda de que el candidato Urresti proponga mandar al ex presidente Fujimori a su casa con una propuesta de ley de detención domiciliaria o incluso un indulto.
La primera parte de la campaña presidencial del 2016 se centrará en una competencia entre Alan García y Keiko Fujimori para ver cuál de los dos logra pasar a la segunda vuelta. Como yo lo veo, Urresti ya pasó. Esto, siempre y cuando pueda postular. Quien lo acompañe dependerá de quien responda mejor a sus golpes: Keiko o Alan.
Y, una vez más, la izquierda peruana dejará de lado sus principios, si es que aún se acuerda de cuáles eran, y apoyará al candidato Urresti (a) Capitán Arturo, como hicieron en el 2011 con el candidato Humala (a) Capitán Carlos.
Por Ana Luisa Guerrero
26 – Feb – 2015

La pelota (y la Cancillería) no se manchan


El destape del espionaje chileno y las peripecias financieras de Nadine y su partido.

El buen Adolfo lo sabía. Bastaba con activar el botón del nacionalismo y fabular enemigos internos para lograr posicionamientos políticos. Por aquí –en la vecindad del Chavo- el impresentable Maduro también acude a este fácil, pero efectivo recurso.
Hitler acusaba de la situación alemana a los países que habían obligado a la suscripción del Tratado de Versalles. Y en el frente interno –lo sabemos- personificó todos los males en el pueblo judío.
El ´hombre del pajarico´ -Maduro- habla de la conspiración del imperialismo yanqui. Y en el frente interno culpa a los empresarios “inescrupulosos” de la triste situación económica y social venezolana. Y más que obvio, también fabula enemigos políticos a los cuales encarcela ya casi como una dramática rutina.
A propósito del tema del supuesto espionaje chileno, un profesional serio y experto en relaciones internacionales –el Embajador Gabriel García Pike- ha escrito en el diario Correo: “Nos enteramos que el tema se viene examinando desde hace cuatro años y tres de judicialización, lo que quiere decir que no es un asunto del momento … ¿Por qué el afán de hacer estas declaraciones ahora y no esperar más bien a que terminara el juicio y tener todos los elementos pertinentes? No sería que era más bien conveniente desatar este nuevo escándalo ahora en que justo todas las miradas estaban puestas en las peripecias financieras de Nadine Heredia y el financiamiento del Partido Nacionalista.”.
Lo cierto es que el Gobierno y la Cancillería del Perú han montado su reality. Declaraciones presidenciales “enérgicas”. La respectiva nota de protesta y el retiro del embajador en Chile. Y en el frente interno, los enemigos de siempre. Una conspiración del aprismo, el fujimorismo y toda la prensa nacional.
Tal vez por un menosprecio al pueblo peruano, el reality montado ha seguido más la senda del ´hombre del pajarico´ que aquella de Adolfo. Por su grosera evidencia. Pero el fondo es el mismo: no dudar en usar instrumentos básicos de las dictaduras cuando de zafar de problemas –que se saben serios- se trata. Bien lo ha dicho el Embajador García Pike: Hay muchas y graves ´peripecias financieras´ que ocultar.         
Tan grave es el asunto que, como lo decíamos en un artículo anterior: “Finalmente podríamos tener una pareja presidencial para el 2016”. Con un candidato populachero oficialista –el señor del ego reality- ofreciendo continuidad y otro (supuestamente opositor) reivindicando “la Gran Transformación”. Pero ambos alentados y financiados por y con el mismo objetivo: atenuar las consecuencias de las ´peripecias financieras´.
En la Grecia homérica, los reyes recibían el poder de hablar con autoridad gracias a Mnemosine, divinidad de la memoria. El reality montado por el gobierno ante el caso del espionaje chileno parece haber traicionado la memoria en el sentido de que las cancillerías no pueden ni deben ser manchadas. Porque las relaciones entre los países no son un reality. Y se puede pasar –al exacerbar el nacionalismo- del exceso verbal supuestamente controlado al descontrol del escalamiento de un conflicto. ¿Tan difícil era andar derecho en las peripecias financieras?
Por Eduardo E. Zapata Saldaña
26 – Feb – 2015

CARATULA DEL DIA


CARATULA DEL DIA

miércoles, 25 de febrero de 2015

REFLEXION


REFLEXION

HUMORRRRRRRRRRRRRR



JAJAJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!

ANALISIS POLITICO REGIONAL - 25 FEBRERO

La política y “organizar la fantasía” regional

En un estupendo ensayo Hanna Arendt se preguntó qué es la política. Es el resultado entre la libertad y la pluralidad se respondió. Salvemos las distancias intelectuales y los sofismas griegos y vayamos a lo práctico: la política no puede existir sino existe la ilusión.

Nada inspira más que una idea y nada mueve más que una idea que comprometa un “nosotros”. Desde hace mucho la política y los políticos en nuestra región dejaron de pensar en una idea que inspire, que mueva, que ilusione a los ciudadanos. En las últimas elecciones regionales y locales no hubo una idea movilizadora sino todo lo contrario. Se eligió entre un bien y un mal, entre el sur y el norte, entre Cañete y Huacho. Bajo falsas razones, algunos inventos y calificativos de bajo calibre la batalla de las ideas dio paso a una guerra encarnizada por el trono del presupuesto público.  Los ciudadanos tuvieron que elegir con el cansancio y la sensación de votar por cualquiera “igual todos roban”.
Esa desilusión no es gratis. Cuando el ciudadano ve que el presupuesto público se utiliza para que una casta de amigos se enriquezca, para que la corrupción campee, para que el estado sea utilizado como caja fuerte y beneficie los intereses y ambiciones de una minoría entonces es muy difícil pedirle que mire a la política como una profesión y un oficio honesto y sincero. El ciudadano entonces saca conclusiones casi perfectas. Lo que debería servir para mejorar la educación y la cobertura de la salud, erradicar el analfabetismo, construir infraestructura de agua potable y alcantarillado, para el saneamiento físico y legal, la instalación de riego tecnificado para nuestra agricultura y otros proyectos y programas para el desarrollo y el progreso es utilizado para el afán de algunos pocos que financiaron campañas, pagaron servicios y prestaron lealtades. Parece irreal pero así estamos.
¿Puede la política volver a ilusionar? Claro. Pero debemos alejar de nuestras costas la política pequeña, reducida al corto plazo, vacía y sin fondo. Es decir, debemos hacer de la política algo grande, la pasión más intensa, la política que movilice, que ilusione y que engrandezca. Para eso debemos bajar al llano. Debemos hacerle saber al ciudadano que la política sirve. Nunca como ahora hemos tenido abundancia de recursos económicos para que el desarrollo finalmente llegue a nuestros hogares. Sin embargo nunca como ahora hemos tenido escases del liderazgo político para transformar ese crecimiento económico en desarrollo. Sino vale preguntarse cómo es posible que nuestras principales ciudades no cubran el acceso del agua potable, o Végueta sea el distrito más pobre de la costa peruana, o en Santa Leonor el índice de pobreza sea espantoso o no aprovechemos las potenciales y fortalezas que tenemos. Eso es obra y responsabilidad de la política y los políticos. Debemos por tanto llenar los vacíos de viejos liderazgos que no funcionan por nuevos liderazgos proactivos, honestos, con vocación de servicio al ciudadano.
El reto entonces es mayúsculo. Volver a ilusionar a los ciudadanos con un proyecto político que involucre a los jóvenes, a las mujeres trabajadoras, a los pequeños y medianos empresarios, a los hombres que crean riqueza, a los ganaderos y agricultores, los técnicos y profesionales, es decir: hacer un proyecto de “todos nosotros”, una idea que ilusione y mueva. Ese es el gran desafío.

La política es ese gran teatro de ilusiones, de sueños compartidos, de un ideal común, de convertir el cuento en una novela de realidades. Es “organizar la fantasía” como escribió alguna vez Celso Furtado.  Este desafío nos toca asumirlo con fe, optimismo y sirviendo a los ciudadanos de nuestra gran región con todo el corazón.

Javier Iván Arenas  

El que impacta ¿qué?



¿Es responsable, racional y ético oponerse a la expansión de la actividad minera?

Una vez más, en una reciente presentación sobre el tema minero, la infaltable pregunta y por qué los mineros no hacen tal o cual cosa. Las sugerencias son múltiples y de todo calibre, además, son planteadas a manera de compensación.  Algo así como “el que impacta paga”.
Por supuesto que cuestioné dicha pregunta por carecer de ética. Les recordé que durante gran parte de la Edad Media (específicamente entre los siglos VIII al XII), surgió una institución denominada la simonía, que consistió, principalmente, en la compra o venta del perdón a cambio de bienes materiales. Si esa práctica fue cuestionada ayer, ¿por qué tendríamos que admitirla hoy?
Analicemos ¿quién impacta?, si el que produce bienes demandados por la sociedad o la sociedad que emplea dichos bienes para su satisfacción. Si lo que hacen los mineros es atender un mercado de consumo social, ¿por qué acusarlos a ellos como responsables del impacto ambiental?, ergo ¿por qué los mineros tendrían que compensar que en el proceso de obtención de los metales altere el paisaje?
Si lo que se quiere es desincentivar la actividad, lo que habría que hacer es desincentivar el consumo de metales imponiendo una sobrecarga al consumidor final. Pero como es una guerra perdida luchar contra todos, la politización suele levantar su dedo acusador en contra de los mineros. Eso sí resulta inaceptable.
La actividad minera es histórica y legítima, se lleva a cabo casi desde los orígenes de la humanidad y está presente en todas las culturas del mundo. La presencia humana implica un impacto sobre el ambiente, la invención de la agricultura también lo es, más aún la expansión de la misma, la transformación de los desiertos en áreas de cultivo, el trasvase de aguas de una cuenca a otra, el desarrollo de piscigranjas, etc., responden al mayor consumo de alimentos que demanda la población.
Hay quienes dicen que la agricultura es una actividad sostenible. Efectivamente  lo es, pero los niveles de productividad alcanzados por la agricultura se deben al empleo de herramientas metálicas y al desarrollo de infraestructura que emplea minerales no metálicos, como el cemento empleado en la construcción de canales, carreteras, puertos, etc., que permiten el traslado de la producción agrícola. Las cámaras de frío, los empaques que requiere la agroexportación, todos, sin excepción, emplean productos metálicos.
¿Entonces, resulta responsable, racional y ético oponerse a la expansión de la actividad minera que produce y ha producido ingentes sumas de dinero, nunca antes vistos en la historia de la república del Perú? Definitivamente, ¡no!.
Cuando defendemos el proyecto Conga, Cañariaco, Las Bambas, Tía María, Santa Ana, Ampliación Toquepala, entre otros, lo hacemos con la convicción de que la minería, como toda industria primaria, es el primer escalón para alcanzar un estadío superior en nuestro nivel de desarrollo.
El potencial geológico está allí, principalmente en los Andes, como la riqueza pesquera está en el mar, ¿sería razonable privarnos de ambas?  No. Cuando se limitaron las operaciones de pesca industrial a ciertos kilómetros mar adentro, lo que ocurrió fue que las pesqueras nacionales no pudieron aprovechar razonablemente dicho recurso y terminó siendo capturado por la flota del vecino país del sur. ¿Queremos que ocurra algo similar con la minería peruana, que en lugar de explotar los recursos que tenemos se queden enterrados en el subsuelo y que la inversión nacional o extranjera migre hacia otros países con potencial minero, generando allá empleo y bienestar, en vez de seguir reduciendo la pobreza acá?

Por: Guillermo Vidalón del Pino
25 – Feb – 2015

Urresti, “anti-establishment” político



El militarismo vestido de civil aspira a inaugurar un segundo gobierno el 2016.

Que Urresti intente ser la cabeza del nacionalismo en las prontas elecciones de 2016 no es novedad. Que las gane será muy difícil. Que intentará quitarle votos a los ya candidatos García y Keiko mediante la confrontación sin límites parece ser una estrategia casi hecha. Pero hay un detalle estimado lector: hace cinco años -exactamente en el 2010- el jefe del ahora ex ministro-candidato, el presidente Ollanta Humala, era el anti-establishment económico. Los tiempos han cambiado y hoy tenemos otro anti- establishment, pero es político.
En el ocaso del chavismo internacional, allá por el año 2010, el candidato del polo rojo inspiraba en los sectores de la izquierda local la esperanza de tumbarse al llamado y vilipendiado “modelo neoliberal”. Para los empresarios era el Armagedón económico, para los demócratas la repetición del velasquismo autoritario. En suma, Humala tuvo que ponerle reparos gruesos a su propuesta inicial para ser elegido. La historia la sabemos. Un sector de la derecha, con Vargas Llosa a la cabeza y Alejandro Toledo como “oidor”, le hicieron firmar la “Hoja de Ruta” que a estas alturas del partido ya no existe. Se convirtieron en los “garantes” que tampoco son. Está claro, si no existe “hoja de ruta” tampoco hay “garantes”.
Sin embargo, el furor general estaba en relación a la continuación del modelo económico. Si algo cualitativamente ha cambiado de esos años hasta hoy es que ha desaparecido de la agenda política el linchamiento general al modelo y su continuidad. Ni García, ni Keiko le hacen porras al modelo pero tampoco lo desdeñan, que es lo más importante. Que los dos candidatos con mejores pretensiones no basen su propuesta en culpar al modelo económico de las desgracias nacionales ya es un avance (amén que García gobernó mejor con el modelo). Que se acepte ideas para mejorar el modelo, hacerlo más incluyente y menos exclusivo no hay duda, vale para la discusión.
El Humala de hace cinco años era un “anti-establishment” que representaba el garrote de “agua si, mina no”, pero ya no era un outsider. Urresti es el otro lado de la moneda. Su crítica ácida no va al modelo económico sino al modelo político. Puede que emocione a algunos sectores que valoran el “orden” por sobre todas las cosas. A fin de cuentas el orden no tiene ideología pero si en algo justamente se basa la democracia es en el sistema de partidos, es decir un modelo político. Que en el Perú no haya un sistema de partidos fuerte es otro tenor, y a pesar que Urresti sea el candidato de un partido (Partido Nacionalista) no deja de inquietar su tono intolerante contrario a la democracia.
La primera composición poética en el Perú colonial es de lamento: “Pues señor gobernador, miradlo bien por entero, allá va el recogedor y aquí se queda el carnicero”. Se le atribuye al soldado Saravia la copla escrita en medio del temor de la aventura pizarrista para la conquista del incanato. ¿Podría decirse que es Ollanta el “recogedor” y Urresti el “carnicero”? Sí estimado lector, pero además se podría añadir que el “militarismo autoritario” aspira a un nuevo capítulo en la historia republicana. Porque si usted no lo ha advertido, son dos militares vestidos de civil.
Por Iván Arenas
25 – Feb – 2015

El cometa Urresti



A propósito del virtual lanzamiento del ex ministro del Interior como candidato al 2016.

El ex ministro del Interior Daniel Urresti confirmó que ensayará la candidatura presidencial luego de inscribirse en el nacionalismo, y los enfoques y análisis sobre las posibilidades del agresivo y procaz ex titular se multiplicaron a diestra y siniestra. Algunos, incluso, se atrevieron a pronosticar sobre el candidato que más sería afectado por esta especie de inesperado astro que ha aparecido en el firmamento público y que algunos dan por hecho que ha llegado para quedarse. Sin embargo existe otra posibilidad: que Urresti tenga la fugacidad de un cometa. Nada más.
Para empezar habría que separar la paja del grano. ¿El más de 40% de aprobación de Urresti se explica por su voluntarismo en las calles o por sus tuits contra Alan García y Keiko Fujimori? Frente a un régimen y sus ministros que negaban la gravedad de la crisis de seguridad ciudadana, Urresti reconoció el problema, se lanzó a las calles con cámaras y flashes y, no obstante no haber implementado una sola reforma, cosechó popularidad. En un primer momento, ¿quién no conseguiría popularidad si asume el principal problema del país?
Cosa distinta es el Urresti anti establishment, la figura contra “los partidos tradicionales”, que apareció en el Twitter con una procacidad pocas veces vista en la política peruana. Si ese lado de Urresti funciona hasta catapultarlo como un candidato presidencial viable es un asunto que lo confirmará el calendario.
Sin embargo, aquí vale formular una pregunta: ¿Hasta dónde pueden funcionar el anti aprismo y el anti fujimorismo en una democracia que ha tenido dos gobiernos que han cultivado con esmero la voluntad de exclusión? Recordemos que, en la democracia post fujimorista, los regímenes de Toledo y Humala se caracterizaron por ser fortalezas del anti. También recordemos que los líderes de esa voluntad pre- moderna hoy están con el agua hasta el cuello por los casos Ecoteva, Antalsis y otros. El apellido del anti viene de una supuesta voluntad moralizadora que hoy ya no parece existir, porque para los moralizadores de ayer parece empezar hoy un verdadero camino al Gólgota en los pasillos judiciales y legislativos.
Los cultores del anti, pues, no la tienen toda consigo, porque muchas imágenes han cambiado en la sociedad peruana. La idea de que Humala solo fue elegido por el anti fujimorismo, por angas o por mangas, fortalece la figura de Keiko frente al peor gobierno de los últimos tiempos.
Urresti entonces podría tener la fugacidad de un cometa de medio pelo. Un militarote gritón que pretende copiar el voluntarismo y la procacidad del primer Chávez, pero que sin la circulina y el fajín tiene que demostrar de dónde viene, qué sabe, y qué propone. Y en ese terreno, tarde o temprano, resbalará todas las cáscaras de plátano habidas y por haber, tal como lo hizo al frente de Interior.
Por todas estas consideraciones, Urresti es una gran interrogante.  Posiblemente Palacio apostará con fuerza a la candidatura del ex titular y si no funciona probará con los buenos modales de doña Ana Jara. Quizá para evitar falsas expectativas, vale recordar que el Perú es el único país de América Latina donde un proyecto bolivariano llegó al poder y no pudo quebrar la institucionalidad y la economía abierta. Desde el fracaso del velascato y el fin del fujimorato, los ensayos autoritarios no funcionan por estos lares.
Por Víctor Andrés Ponce
25 – Feb – 2015

¿Se asoma el estatismo?



Paradójico que momificado estatismo resucite levantada por un grupo de jóvenes.

Los jóvenes dirigentes que organizaron las protestas contra la Ley del Régimen Laboral Juvenil, también conocida como “Ley Pulpín”, han anunciado que marcharán contra la llamada “televisión basura”. Quizá sin ser demasiado consciente, este sector de la juventud, sigue hoy las tradiciones estatistas del siglo pasado creyendo que la solución de cualquier problema en la oferta de servicios debe pasar por empoderar al estado antes que a los consumidores.
Es decir, en vez de apostar a la soberanía del ciudadano, del consumidor, estos grupos juveniles exigen que el Estado se convierta en el árbitro de la oferta de servicios televisivos y radiales, como si el Perú no hubiese vivido la triste experiencia velasquista, como si la libertad no estuviese siendo ahogada ahora en Venezuela, Ecuador y Bolivia por políticas parecidas; como si el siglo XX hubiese pasado sin la Guerra Fría y sin el papel del Gran Hermano sobre la libertad en las sociedades de la cortina de hierro.
¿En la sociedad peruana se está produciendo un escenario favorable al estatismo? Una pregunta válida no obstante que se trata de un tema muy sectorial y que, en las sociedades abiertas, tiene diversos manejos y políticas. Pero si analizamos lo que está sucediendo con la nueva ley universitaria que ha creado la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (SUNEDU), un organismo dependiente del ministerio de Educación y del gobierno central, como órgano rector en la solución de la crisis de la universidad, entonces, tenemos que dibujar una enorme interrogante. En el caso de la universidad también se ha optado por empoderar al estado antes que a los consumidores, los estudiantes y padres de familia.
Como todos sabemos, hay excelentes y deficientes universidades societarias, asociativas, y públicas, un problema que no podrá ser resuelto por el estado, el principal responsable de la debacle educativa, sino por los estudiantes y padres de familia siempre y cuando cuenten con la suficiente información para saber si los egresados de determinada universidad y facultad tienen demanda en el mercado laboral.
Los jóvenes que marcharon contra la ley Pulpín, pues, se inscriben entre las tendencias autoritarias y estatistas que, en los países bolivarianos, establecen una desmedida injerencia del estado en la programación de las radios y televisoras, ahogan la libertad de expresión y debilitan la democracia y la institucionalidad.
Todo parece indicar que, de una u otra manera, la desaceleración económica y el pesimismo que ésta genera, crea el espacio favorable para la resurrección del estatismo y los colectivismos. Por ejemplo, los enemigos de la economía de mercado señalan que el frenazo económico se explica por la dependencia del modelo de los precios de los minerales y no por la falta de reformas institucionales en educación, salud e infraestructura que le agreguen competitividad a la economía y aumenten nuestro potencial de crecimiento.
La marcha anunciada de los dirigentes pulpines nos podría indicar entonces que, paradójicamente, el momificado estatismo ha regresado liderado por un pequeño sector de la juventud peruana.
25 – Feb – 2015

CARATULA DEL DIA


CARATULA DEL DIA

martes, 24 de febrero de 2015

JUEGO DE ESPIAS



Verdadero amor a la patria es mejorar educación, salud, vivienda, en Perú y Chile.

James Bond el agente encubierto 007 con “licencia para matar” nos divertía con las misiones que le encomendaba el gobierno británico contra los “malvados del mundo”. Jason Bourne, otro espía de élite de la CIA norteamericana, entrenado para asesinar, espiar y desaparecer sin dejar rastro. Actuaba en nombre de la libertad y la democracia. Claro, estos son “personajes de ficción”.
Los espías reales están dedicados a observar, escuchar y obtener toda la información posible que les interese. Pertenecen a los sistemas de inteligencia que buscan información referida a amenazas, riesgos y conflictos que podrían afectar la seguridad exterior e interior del país.
El mundo de los espías y las agencias de inteligencia mundial se mueve por objetivos de “estado”. Invocan la “razón de estado” (de la expresión francesa raison d´état), que se refiere a los motivaciones secretas que tienen los gobernantes para tomar determinadas decisiones de interés público, aun cuando estén reñidas con la “ética”. Muchas de ellas son ilegales.
El gobierno norteamericano espía las comunicaciones de Ángela Merkel, Primer Ministro alemana, miembro de la OTAN. El agente Edward Snowden difunde los secretos del espionaje masivo norteamericano. ¿Desató una crisis mundial? NO. ¿Los presidentes y primeros ministros europeos “vejados”, “espiados”, mandaron notas de protesta? NO.
Las agencias de inteligencia norteamericana espían de oficio. No importa que proporcionen deliberadamente información falsa para iniciar una campaña mediática que justifique una guerra. Ejemplo: “Irak, posee armas de destrucción masiva que son un peligro mundial”. Mentira, solo querían controlar el petróleo iraquí y reflotar su industria de guerra.
¿El JUEGO DE espías entre chilenos y peruanos obedece a “razones de estado”?. NO. Sin embargo, los militares chilenos y peruanos se disputan la información de su potencial o debilidad militar. No creo que solo los chilenos espíen. Políticos peruanos y chilenos niegan los hechos. Somos “estados amigos” señalan. No existe amistad entre estados. Solo intereses económicos, comerciales, y políticos.
Los militarismos chileno y peruano estimulan estos hechos patéticos para demandar un mejor presupuesto y enfrentar la “amenaza chilena” o el “irredentismo peruano”. Siempre detrás de cada JUEGO DE espías hay un presupuesto para conocer más del “potencial enemigo”.
Por otro lado van los pueblos. En Chile, hay aproximadamente 200 mil peruanos que viven, trabajan, envían dinero al Perú. Han llevado la comida peruana, las festividades religiosas, culturales y se han integrado a ese país con muchas facilidades del gobierno chileno.
Al Perú, llegan miles de chilenos a conocer el País. El destino principal es Cusco. Sin embargo la fiesta de La Candelaria, en Puno, recibió aproximadamente 80 mil turistas de los cuales 35 mil eran chilenos que bailaron, comieron y bebieron con los puneños en una fiesta inolvidable por su colorido, belleza y arte.
Mientras los gobiernos juegan a los espías los pueblos fraternizan. Nada puede impedir la integración de los pueblos. El comercio, la circulación de los ciudadanos peruanos y chilenos cada día crece. Desaparecen los estados nación como “comunidades cerradas”. El mundo contemporáneo es un culto a la diversidad cultural, a entender la belleza de lo diferente.
El nacionalismo es un negocio de los vendedores de armas. El verdadero amor a la patria está en mejorar la educación, salud, vivienda, en el Perú y Chile. En poder afrontar juntos el desafío económico mundial de los próximos años. Lo demás son cuentos, ficciones y mentiras cuando se fracasa en el gobierno.
Por Tino Santander Joo
24 – Feb – 2015