lunes, 30 de marzo de 2015

Ana Jara ¿la intocable?


Sobre el papel de la titular de la PCM ante

 el espionaje y su posible censura.

La defensa de la ministra Ana Jara no pudo ser más ingeniosa. Ahora resulta que su salida del premierato traería al Perú las siete plagas bíblicas. Espantaría la inversión, daría paso a los sectores oscuros del nacionalismo, generaría inestabilidad. Resulta que –y no nos habíamos dado cuenta- Ana Jara era el punto en donde se afirmaba nuestro futuro como país y el de nuestra democracia.
¿Quiere decir que desde que Ana Jara asumió el premierato, la señora Nadine Heredia dejó de tener influencia en el gobierno? ¿Quizás Ana Jara se haya hecho notar por su independencia del poder de la señora Heredia y tampoco hayamos tomado nota de eso?
Lo único que ha diferenciado a la señora Jara de anteriores primeros ministros es que ha desarrollado una excelente política de relaciones públicas personales. Uno puede darse cuenta quienes son los que han caído en los encantos de la premier. En realidad es un trabajo que hacía desde ministra, cuando contaba trascendidos en los que ella siempre era quedaba bien, y había quienes se tragaban el anzuelo.
Pero la verdad es que Ana Jara está en el puesto de premier por su incondicionalidad a la mal llamada “pareja presidencial” o para decirlo con claridad, porque está dispuesta a aceptar la intromisión de la esposa del Presidente en los asuntos de Estado. Luego del fallido intento con Cesar Villanueva, el siguiente premier –René Cornejo- asumió el encargo con la sola condición que la esposa del Presidente dejara de participar públicamente en actos del Gobierno. Quizás allí esté la explicación de su corta duración. Ana Jara asumió el puesto disciplinadamente. Era la culminación de una corta carrera política.
Cuando lo importante es cuidar la imagen y no gobernar, tenemos los resultados que Ana Jara viene obteniendo en su gestión. La economía se sigue desacelerando, y el gobierno carece de liderazgo. Pero ahí está la primera ministra dispuesta a contar historias a sus amigos.
Y hay que recordar que esto del espionaje no es el primer hecho cuestionable que la señora Jara avaló. Están también las actuaciones de los ministros Urresti y Cateriano, que se dedicaron desde sus puestos a atacar a la oposición. Solo cuando la situación estuvo al límite, luego de varios meses, de alguna manera se corrigió tal situación.
El espionaje realizado desde la DINI a sectores de la oposición, periodistas, empresarios y a los familiares de estos no tiene justificación alguna en un gobierno democrático. Una vez descubierto, lo normal hubiese sido que Jara renunciara en defensa de su honor y mostrando su rechazo a esas prácticas. Ella, por el contrario, lo ha avalado, ha sido parte de la escenografía que se quiso montar para minimizar el hecho. Esta suicidándose políticamente, solo por mostrar su lealtad al presidente y a su esposa.
Esperemos que el debate de hoy, más allá del resultado, muestre a una oposición capaz de defender los principios elementales de la democracia. Y que el gobierno tampoco use los múltiples recursos –y los miles de files que tiene- para volver a doblegar a la oposición.
Por Juan Carlos Valdivia
30 – Mar – 2015

CARICATURA DEL DIA


CARICATURA DEL DIA

miércoles, 25 de marzo de 2015

Bajo el umbral de la censura



Ana Jara debe asumir responsabilidad política por nuevo escándalo Dini. 

Cuando el gabinete de Ana Jara parecía haber superado varias tormentas difíciles de remontar, como el hecho que el Legislativo le negara el voto de investidura en dos ocasiones o los anteriores escándalos de seguimientos de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), el nuevo destape sobre este organismo acerca de que habría alrededor de 100 mil búsquedas sobre propiedades y activos de políticos, empresarios y periodistas, parece un asunto imposible de superar.
En la vida y en la democracia todo tiene un límite. En la democracia peruana por mandato constitucional y por las mejores tradiciones libertarias alguien tendría que asumir la responsabilidad política de todos los despropósitos asumidos por la DINI. En este caso no hay vuelta que dar. No puede ser el jefe de Estado porque, según la Carta Política, no le corresponde. Necesariamente tendría que ser la señora Jara. Quizá por estas consideraciones a la moción de censura que está corriendo en el Legislativo solo le falta algo más de diez votos para efectivizarse.
Cualquier observador externo que analice la evidente colisión entre el Ejecutivo y el Legislativo que parece avecinarse se preguntaría por las razones de fondo que alientan la posible censura del Gabinete y establecería comparaciones con lo que sucede en las democracias donde se ejerce esta extrema sanción legislativa. Considerando que entre la mayoría de la representación parlamentaria no existen grandes diferencias sobre el modelo de sociedad y de economía, la posibilidad de derribar al Gabinete aparece, por decir lo menos, como una curiosidad política.
Sin embargo, de producirse la mencionada censura, de una u otra manera, la democracia peruana estaría padeciendo la resaca de un proyecto autoritario que fue archivado por el rechazo popular. No se puede entender los estropicios de la DINI al margen de un intento de perpetuarse en el poder, tal como parece haber sucedido en las actuales cúspides palaciegas. Esta demás abundar en detalles sobre cómo los autoritarismos de la región usan estos métodos que hoy desencadenan la posibilidad de una censura al Gabinete, para “operar” sobre sus potenciales rivales
El gobierno de Humala, entonces, no solo será recordado cómo la administración en la que se apagó la estrella económica de América Latina, la que envileció el espacio público con la polarización innecesaria, y también como el régimen en el que la virulencia del choque del oficialismo con la oposición llevó a ésta a usar mecanismos constitucionales extremos que solo se emplean en situaciones límite.
En la historia del siglo XX del país, las interrupciones constitucionales siempre han estado asociadas a choques entre el Ejecutivo y el Legislativo que terminaban en censuras de ministros o del consejo ministerial en pleno. En caso de producirse una sanción política como la que comentamos la democracia peruana tendrá que demostrar que ha superado todos los vicios que la enfangaban en la centuria pasada. Es decir, los actores públicos deberán demostrar intransigencia ante cualquier acto al margen de la Constitución. Y si las cosas avanzan en ese sentido, entonces, una hipotética censura ministerial podría convertirse en un acto de madurez democrática. Es decir, una democracia donde se aplica mecanismos constitucionales extremos y que, en vez de debilitarla, la fortalecen, desarrollan una profilaxis para seguir reinventando la libertad.
25 – Mar – 2015

El Apra, el fujimorismo y Patria Roja



Las tres colectividades ciudadanas más próximas a lo que es un partido político

El principal problema metodológico de la investigación científica está en la fina relación entre el sujeto y el objeto de estudio. Llevándose por sus iras, ínfulas o traumas algunos anteponen ojerizas ideológicas y posiciones intolerantes para describir lo que hay. Casi siempre nos repiten que no hay partidos, sin embargo, por obra de serendipity, que no es otra cosa que un hallazgo  con algo más de fortuna, existen tres organizaciones (sí querido lector, aunque usted no lo crea) que son lo más parecido a un partido político. De esos que tanto usted reclama.
La izquierda. Aunque son los parientes pobres de la zurda criolla, ahora sumida y acordonada entre yuppies, hipsters y conciertos de niños snobs en el local del Partido Socialista, es el Partido Comunista del Perú – Patria Roja quien mejor “representa” a la izquierda peruana. Su lugar no está frente a las cámaras, ni en los pasillos de los medios de comunicación para enarbolar chorros de palabras contra el “neoliberalismo” y la claudicación humalista, menos manejando asesorías no-gubernamentales  Está ¡créalo! representando. Está en el magisterio, las rondas campesinas, los frentes de defensa y en algún gobierno local o regional. El principal enemigo está en casa. Ni Alberto Moreno, ni el simpático profesor Breña, son unos jóvenes que pueden liderar una glasnost interior mejorando la relación con el mercado, con la apertura económica y por ende con el Perú emprendedor. Cosa curiosa: se auto-titulan comunistas y el proletariado está en China. Le falta un Deng, una nueva generación de cuadros, definitivamente.
La derecha. Bajo la apariencia de un estado fuerte y presente, el fujimorismo se conectó con el Perú profundo y nació el populismo de derechas. Sí querido lector, el anteojo de la ideología extrema ninguneará al cuadro naranja como heredero de los pasivos de Alberto. A pesar de eso, el fujimorismo se ha hecho fuerte en el interior del país como ninguno. Pura pasión. Ha habido ciertos mensajes, aunque débiles aún, para adelgazar el “anti” que ya le ha hecho perder elecciones. La libertad, según criterio y conciencia, para apoyar la Unión Civil ha sido un tímido paso. Peor es nada. Aún así, falta el “fujimorismo institucional”. Habiendo grandes y abismales diferencias, el fujimorismo debería transitar el mismo camino que el Frente Nacional francés. Fundado por el Jean Marie Le Pen (igual que aquí) con un excesivo discurso xenófobo que lo ha llevado a moderarse con un partido renovado dirigido por la hija, Marine Le Pen. El fujimorismo es más liberal (económicamente hablando) y progresista (no hay un discurso excluyente) que el Frente Nacional. Esta parece ser la vía para reducir el “anti” y el antídoto para olvidar parte de la historia albertista.
La social democracia-izquierda democrática-centro. El Apra, nació como un frente policlasista. El Partido Civilista fue un “club”. El Apra el partido de masas, representante de las aspiraciones y demandas de los sectores medios y populares y, por ende, la correa de transmisión fue el Partido Aprista. El principal desafío del aprismo es volver a su “ethos” natural: la convergencia de sectores. Es evidente que estos “sectores” ya no son los mismos. Los emprendedores, ambientalistas, defensores de derechos civiles, sectores populares que imploran la efiencia del estado, son los nuevos sectores. El Apra no debe ser un partido de cuadros, eso lo alejaría de su condición de partido del pueblo, sino el partido de la vanguardia, mediador entre el estado y el mercado.
Por: Iván Arenas
25 – Mar – 2015

¿Sigue el reinado de Nadine?


Destapes sobre Dini pueden entenderse solo por disputas entre facciones del poder.


La posibilidad de una censura del Gabinete que preside Ana Jara no solo plantearía interrogantes a los cruciales temas de la gobernabilidad, sino que también dibujaría enormes preguntas sobre el futuro del nacionalismo en las elecciones del  2016. Desde cualquier aproximación, derribar al Gabinete es, prácticamente, eliminar las posibilidades de una carrera política de la señora Jara. Todos los observadores veían posibilidades políticas en los gestos suaves y las buenas maneras de la jefa del Gabinete.
Luego que el general, Daniel Urresti, irrumpiera en el escenario tratando de erigirse en el candidato “en contra de los políticos tradicionales” y después de algunas encuestas auspiciosas, la figura de Jara como que entró en un paréntesis, en una especie de limbo a espera de tiempos mejores. La salida de Urresti del despacho de Interior disparó las limitaciones del general que hacía locuras para imitar al primer Hugo Chávez y su vuelo en parapente y sus groserías pasaron desapercibidos mediáticamente. Los hechos parecían volver a favorecer a Jara.
Sin embargo el destape sobre las miles de búsquedas de la Dini de propiedades y activos de políticos, empresarios y periodistas, ha empujado a la jefa del Gabinete al borde del abismo de la censura ministerial. Si bien es cierto que en política nada está dicho hasta que el reloj marque el último minuto disponible, es evidente que Jara se ha quedado sin margen de juego. La oposición negaría su propia naturaleza si no animara con fuerza la posibilidad de la censura ministerial.
No obstante, en medio de todas estas especulaciones sobre el futuro del Gabinete, empezamos a olvidar algo: que la eliminación de Jara y el adelgazamiento de Urresti, otra vez, dejan a Nadine Heredia como la única figura viable del nacionalismo. Sería absurdo considerar que la señora Heredia trate de tentar nuevamente la reelección conyugal. La cosa no va por allí porque no hay respaldo popular. El asunto más bien podría ir por la idea de convertirse en el único poder de negociación en el desenlace electoral del 2016. Nadine como cabeza de lista parlamentaria, pero Nadine elaborando la lista de los congresistas nacionalistas.
Semejantes especulaciones, inevitablemente, nos llevan a las suspicacias. Los destapes sobre la Dini solo se pueden entender por las disputas internas entre facciones. Cuando en los organismos de inteligencia algo se descompone todos los trapos terminan expuestos al sol. La última noticia acerca de este organismo no fue un detalle sino la suma de todos los detalles y la principal afectada fue la señora Jara. ¿Tiene algo que ver el reinado de Nadine?
En todo caso, una vez más el nacionalismo demuestra su naturaleza e identidad: una pareja conyugal que decide hacer política al margen de colectivos e instituciones partidarias donde el objetivo principal es permanecer en la cúspide del espacio público. Quizá el destino de la señora Jara comience a dibujar el futuro de todos los colaboradores nacionalistas, incluso, de los más leales. Cuando no hay instituciones partidarias todo se sacrifica a favor del rey o de la dinastía encaramada en las alturas.
Por Víctor Andrés Ponce
25 – Mar – 2015

CARICATURA DEL DIA



CARICATURA DEL DIA

viernes, 13 de marzo de 2015

La libertad golpeada


La fe no legisla. Un rezo no hace una ley. 

La subjetividad no gobierna

La libertad ha sufrido, esta semana, una trompada en la barriga. Aunque era una decisión más o menos previsible —y no por eso desechable—, los argumentos que terminaron rechazando la Unión Civil (UC) para personas del mismo sexo rayan en el prejuicio, la ignorancia y una falsa fe religiosa. No se trata acá de que a algunos no le gusta ver a dos hombres o dos mujeres caminando de la mano por la calle. Tampoco se trata de que para algunos dos hombres juntos, o dos mujeres, no califiquen como familia. Menos si todo lo que ese grupo rechaza estuviera respaldado por un Dios cuyo hijo, según los evangelios, no dejó una sola declaración que se oponga a la homosexualidad. Sin embargo, tanto la élite que se opone al amor entre esos hombres o esas mujeres, así como la religión, están —o deben estar— fuera de esta discusión. La fe no legisla. Un rezo no hace una ley. La subjetividad no gobierna.
Pese a ello, las Iglesias católica y evangélica son los más activos y cruentos opositores a la UC. Ambas doctrinas demonizan a los homosexuales a través de una propaganda despiadada y ridiculizante. El monseñor Luis Bambarén, que había bregado por años una imagen de sacerdote progresista y bondadoso, llamó “maricón” al congresista Bruce, trejo promotor de la ley de UC, demostrando no solo odio hacia el prójimo —lo que le debe estar tomando una rigurosa penitencia por contradecir a Dios—. Bambarén quedó como un pésimo traductor del inglés al castellano. Para él, maricón significa gay. En realidad, según los diccionarios, maricón “es un adjetivo y sustantivo habitualmente de carácter peyorativo”; quiere decir un insulto. Nunca he oído a Bambarén referirse con tanta repulsión, por ejemplo, a los sacerdotes pederastas que cada cierto tiempo ensombrecen al catolicismo.
Pero para mí la UC no es un asunto moral o religioso, es en estricto la libertad que tiene o no una persona para ejercer sus derechos civiles. Y para una buena parte de peruanos también. Según una encuesta de Ipsos, publicada en abril del año pasado, si bien la mayoría declaraba no estar a favor de la Unión Civil Homosexual, existía un respaldo al reconocimiento de sus derechos. Algo que los congresistas que votaron en contra de la UC desoyeron, pese a representar a la nación. Estos legisladores se niegan a trabajar para unas tres millones de personas homosexuales en el Perú, a aprobar una ley que les garantice una muerte digna. Que una persona pueda dejarle una herencia a quien amó por años, que decida sobre la operación de su pareja y que tenga poder a sola firma; que dos personas que dicen amarse puedan comprarse una propiedad, que uno pueda cobrar la pensión del otro. ¿Por qué el Congreso fue tan expeditivo con la reforma de las AFP, que veía el interés de dos millones de peruanos, y es tan indiferente ahora con la UC que toca a tres millones? Estamos, sin duda, ante un clamoroso caso de discriminación legislativa.
Por ello, un hecho plausible ha sido que el productor televisivo Ricardo Morán haya declarado abiertamente su homosexualidad en el día de la discusión de la UC. Lo que hizo Morán abre el camino que encontrará la aprobación de estos derechos civiles, más temprano que tarde. Todos los homosexuales como él, con autoridad y respeto, líderes en su campo profesional, tendrán que tomar la palabra, levantar la voz y, de paso, dejar cierto resentimiento al contestar a sus opositores, porque quedan despintados y los pone a su nivel. Las taras de las sociedades, como el maltrato a las mujeres en el mundo árabe, como el matrimonio entre mayores y menores de edad en el mundo musulmán, y aquí con el rechazo de la religión occidental a la UC, se combaten con un ejército de ideas y empuñando un solo rifle, el de la libertad.
Por Jaime Chincha R.
13 – Mar – 2015


CARATULA DEL DIA

CARATULA DEL DIA

miércoles, 11 de marzo de 2015

Agua: ¿Para qué más monopolio estatal?


Experiencia demuestra que la inversión privada garantiza mejor gestión y mayor cobertura.

El ministro de Vivienda, Milton Von Hesse, declaró hace poco que el sistema de Empresas Públicas de Saneamiento (EPS) ha colapsado y que es urgente reestructurarlo para cerrar el déficit de los servicios de agua potable y desagüe. Surge aquí la interrogante: ¿Debemos insistir en el monopolio estatal para resolver el problema? Creemos que la gravedad de la situación y la urgencia de darle soluciones expeditivas y eficientes demandan que  ese sector se abra ya a la inversión privada.
En un hecho ampliamente probado que el Estado es ineficiente en asignar recursos y ejecutar proyectos. Estamos en Marzo y apenas se ha ejecutado el 1.1% del presupuesto del Programa Nacional de Saneamiento Urbano y el 3% del programa Rural. El primero asciende a 2,101 millones de soles y el segundo a 1,473 millones de soles.
El punto es que para cerrar el déficit de agua potable y alcantarillado se requiere invertir 53,500 millones de soles hasta el 2021, lo cual implica una inversión anual media de 7,600 millones de soles; sin embargo actualmente se invierte solo de 2,000 millones a 3,000 millones al año. ¿Cómo cubrir esta diferencia? La respuesta es con inversión privada.
Así lo exige realidad actual: según la Encuesta Nacional de Hogares 2012 (Enaho) del INEI, solo el 45.6% de los peruanos que viven en el campo tiene acceso a esos servicios, frente al 88.7% en las zonas urbanas. Y según el ministro Von Hesse, de cada 100 metros cúbicos de agua que se produce, las EPS facturan solo 50 y cobran apenas 25. Más ineficiencia, imposible.
¿Por qué tan baja facturación? Porque el 50% del agua se pierde en filtraciones en tuberías, fugas en hogares y conexiones ilegales. Además, el 30% de las conexiones en Lima NO tiene medidor y por eso pagan solo de 20 a 40 soles al mes (por eso no les importa las fugas). En contraste, quienes no tienen el servicio gastan 60 soles al mes en comprar agua de camiones que casi siempre viene contaminada.
Estas cifras corroboran que las largas décadas de monopolio estatal en agua y desagüe han sido un fracaso. Solo han producido desigualdad e ineficiencia. Sin embargo, muchos gobiernos municipales o regionales se resisten a reestructurar o liquidar las EPS, ¿para hacer caja chica?.
El gobierno aprobó el 2013 la Ley de Modernización de los Servicios de Saneamiento, para mejorar la gestión de las EPS. La norma crea un Régimen de Apoyo Transitorio para las EPS que tienen problemas técnicos, financieros u otros que ponen en riesgo su viabilidad. Es decir para todas, pues el ministro Von Hesse ha dicho que ese sistema “ha colapsado”.
Creemos que antes que un régimen especial se impone la apertura de esos servicios a la inversión privada. La experiencia nos demuestra que la gestión privada es más beneficiosa. Por ejemplo, en 1990 solo el 3% de los peruanos tenían un celular, que costaba US$3,500, o un teléfono fijo, que costaba US$4,000. Hoy el más humilde ciudadano tiene acceso a un celular o fijo, y las tarifas son mucho más baratas que entonces.
El estado deberia entregar en concesión a privados los servicios de agua, tal como en La Habana, la capital de Cuba; para garantizar una gestión eficiente. Persistir en el monopolio estatal solo mantendrá la desigualdad y la ineficiencia.
 Mar – 2015

Alan, Urresti y la farándula



Sobre la importancia del liderazgo político en una sociedad sin partidos

El ex presidente Alan García sorprendió a propios y extraños presentándose en el programa Magaly Medina para escarbar en público su vida cotidiana e, incluso, aspectos más reservados. Considerando que García es uno de los candidatos con más formación política e ideológica en calistenia hacia el 2016, ¿qué significa su aparición en este tipo de programas? De una u otra manera, la esclavitud del rating ha llegado con sus pros y sus contras para meterse de lleno en el espacio público. ¿Ya no se puede concebir una estrategia electoral al margen del espacio farandulero de enorme impacto en los sectores populares?
Si a la presentación de García le sumamos el lanzamiento de Daniel Urresti en parapente, con procacidad incluida, se hace  evidente que las luces del espectáculo brillarán con más potencia en estas elecciones municipales. Si el programa de Magaly es el espacio en el que los presidenciables se mueven como pez en el agua, entonces, tarde o temprano, personajes como  Mauricio Diez Canseco (conocido como Brad Pizza) tienen el camino despejado para intentar la Casa de Pizarro. En otras palabras, las referencias y valores para identificar a un personaje público se difuminan con peligrosidad.
Si bien es cierto que la presencia del espectáculo y la farándula en la política es un fenómeno inevitable de la explosión de las tecnologías de comunicación, es incuestionable que esta tendencia se puede convertir en fuerza decisiva en un sistema como el peruano, con una crisis de representación pública que ya puede considerarse de tipo estructural.
La ausencia de partidos y colectividades aleja a los programas y los posicionamientos ideológicos de la política y, de una u otra manera, todo queda en el genio de la personalidad, del caudillo o del candidato. Si de pronto una encuesta notifica que los pitufos del pelotón jalan de las perneras a un determinado presidenciable, como no hay equipos ni colectividades, la estrategia será personal: buscar el programa con más rating al margen del mensaje, del discurso, solo con la suficiencia de una sonrisa o una frase inteligente.
Señales inevitables de los tiempos y de nuestra democracia sin partidos. No obstante que la fragmentación del Perú se respira por todos los poros nacionales, no obstante que la desaceleración es el gran nubarrón que ensombrece el optimismo de las últimas décadas y que el país necesita un mensaje organizador, los candidatos se desesperan, desisten de su naturaleza, y se rinden ante las luces y reflectores de la farándula.
Cuando eso sucede, cómo se extraña la figura casi ígnea de Haya de la Torre encabezando los multitudinarios mítines apristas, a un Belaunde ensangrentado por una pedrada que se envuelve en la bandera y avanza contra sus adversarios o quizá al Alan joven que cruza el hemiciclo del Congreso para pechar a Manuel Ulloa Elías. Esos gestos son de políticos de raza, de auténticos hombres públicos. Claro que pertenecen a otra época, a otro siglo, pero, mientras los partidos sean los príncipes de la modernidad, los gestos y los actos de la buena política, al margen de tecnologías, siempre tendrán la misma esencia.
Por Víctor Andrés Ponce
11 – Mar – 2015

Destapando la olla


Se cocina en secreto plan B electoral de los Humala, con Toledo de candidato.

Según fuentes informadas, el partido que preside Nadine Heredia tiene un Plan B. Esta obligado a considerar fríamente que el proceso penal contra su candidato actual, Urresti, puede enterrar sus expectativas de conseguir una bancada parlamentaria que blinde a la pareja presidencial de lo que se le viene.
Como el loro, que no suelta una rama hasta que agarra otra, sin embargo, el partido Nacionalista habría sostenido varias reuniones con Alejandro Toledo. (¿Sabe Urresti de esto?).
Por descabellado que suene, el partido de gobierno estimaría que el “cholo sano y sagrado” puede encabezar la plancha a la Presidencia llevando a Nadine a la primera vicepresidencia y como cabeza de lista al Congreso.
No es que Toledo tenga probabilidad alguna de ganar. En realidad, sería solo un mascarón de proa. Pero su postulación quitaría del medio a un competidor por los mismos votos y aseguraría lo que queda de Perú Posible en el Congreso hasta el final del gobierno humalista.
Al parecer, el Partido Nacionalista no sospecha que la de Toledo es una de esas sumas que electoralmente restan. El descrédito de Toledo no tiene antecedentes en la política peruana. Pero puede no haber otro negocio si se cae Urresti.
El Plan B podría tener, además, otro ingrediente. Las fuentes dicen que los Acuña -los Kennedy del Norte- no estarían contentos con PPK, a quien consideran de “extrema derecha”, y hallarían digerible este otro combo. Según las fuentes, Toledo ya los acosa.
Es tan mala la receta, sin embargo, que destapar esta olla es casi un deber cívico.

Por Jorge Morelli
11 – Mar – 2015

Encuestas, Keiko, Alan y Lourdes


Última ENCUESTA Pulso Perú de Datum deja datos interesantes para el análisis.

Tendría que suceder un terremoto electoral de grado 10 para que Keiko Fujimori no pase a la segunda vuelta del 2016 (33%). Una enorme metida de pata (tipo “nosotros matamos menos”) o errores estratégicos en la primera parte de su campaña, serían los causantes. En las elecciones del 2006 – 2011, las dos ocasiones en que Humala pasó a segunda vuelta, lo hizo con más del 30%. Se sobre entiende que Keiko no debe bajar de ese número para quedarse con el ticket a la segunda ronda. Es casi un hecho.
En cuanto a Alan García parece que está superando la “ola crítica” que vino desde el gobierno con su vocero digital y ahora candidato Daniel Urresti. Los ataques del ex ministro no han mellado su popularidad más allá de lo que se creía llegaría. Por el contrario  alcanza un pico sorpresa de 25%, teniendo en la sierra (10%) y el norte (10%) sus bastiones. Daniel Urresti tiene un gran problema, ya no es, oficialmente, parte de este gobierno por ende la cobertura mediática que tenía como ministro de estado le ha pasado factura. La galleta era puro empaque y nada de contenido. En los últimos días, su desesperación le lleva a dar pasos en falso con tal de ganar imagen. Ya el 50% de los ENCUESTADOS no quiere que sea candidato y si insiste en vestirse de “civil uniformado” y en buscar cámaras parecerá un personaje digno de realities juveniles nada serios. La estrategia de pegar fuerte ya tocó límites.
PPK tiene bastiones en el centro (11%), sur (12%), oriente (13%) Una primera impresión sería que los sectores emprendedores del “Perú profundo” le dan soporte. La segunda sería que estos mismos sectores no se hacen problemas de votar por un candidato de derechas siempre que represente la “conexión” a la modernidad empresarial. Curiosamente hay un enorme espacio para que alguien del perfil de Lourdes Flores llene ese vacío. No sería baladí que, ahora que el PPC ha anunciado que entrará en la batalla electoral sin alianzas, sea Lourdes Flores quien tiente la candidatura. El trasvase de votos de PPK a Flores sería un hecho Al peruano, además, no le molesta que una mujer gobierne. Sería mejor candidata que PPK de hecho. Una “outsider” olvidada.
Y sin duda Ollanta Humala pierde popularidad en los sectores más conservadores del país (el sur andino sobre todo). La pieza responsable es Nadine Heredia, la presidenta de facto. La pareja presidencial es rechazada con más del 70% en su bastión natural “antisistema” que, valgan verdades, podría incubar un “outsider” con el mismo mensaje del Ollanta del 2006.
Mientras tanto, Alejandro Toledo no logra despegar. Un nuevo inquilino como Mauricio Diez Canseco se ha posicionado mejor que el chakano en poco tiempo. El caso “Ecoteva”, la personalidad de Toledo y esposa, las contradicciones y deslices de apoyo y rechazo al gobierno, y las renuncias de prominentes cuadros de Perú Posible, le juegan mal.

Por Iván Arenas
11 – Mar – 2015


CARATULA DEL DIA


CARATULA DEL DIA

lunes, 9 de marzo de 2015

Ese silencio que dice tanto



¿Por qué el silencio de las ONG y ciertos grupos políticos ante represión en Venezuela? 

La situación política y económica de Venezuela ya es insostenible. Sin embargo, allí donde ciertas voces reclaman por los derechos humanos y por la memoria de lo que califican como un conflicto interno y no una matanza sin sentido, guardan silencio frente a los flagrantes atropellos que vienen cometiéndose en un país vecino. Desde luego, los países deben observar mesura y respeto por asuntos internos de otros países. Sin embargo, también es cierto que no puede existir un silencio de Estado frente a medidas que atentan contra esos derechos humanos que tanto se pretende invocar en ciertos casos.
El alcalde de Caracas fue detenido hace poco en una evidente señal de represión fortalecida a los discursos opositores. La tasa de inflación parece ser incontrolable y el desabastecimiento es evidente. Incluso el sector turismo, uno que tantos ingresos le reportó a Venezuela, hoy sufre por el desabastecimiento de productos sin los cuales es imposible hacer una oferta atractiva para atraer el turismo. Los medios reportan también una escalada violentista que parece no encontrar control alguno sino que, incluso, podría responder a un deseo de ejercer la fuerza contra todo aquél que opine distinto.
Frente a esta alarmante situación, el gobierno peruano sigue expresándose con su silencio. Y decimos “expresándose” porque el silencio es una forma de comunicación. No es posible, creemos, que esta aparente decisión de estar al margen de los atropellos persista por mucho tiempo. Mientras que la gente no tiene para comer, el diputado Carlos Berrizbeitia habría declarado que en un viaje realizado por Nicolás Maduro a una Asamblea de la ONU, se gastó, únicamente en su suite presidencial, 10,000 dólares diarios.
El control de las instituciones políticas y la intervención estatal en la economía son malas recetas para un pésimo plato. Recetas que los peruanos conocemos, por cierto. Sorprende, por eso, que existan en nuestro país personas que siguen pensando en la planificación centralizada como una alternativa viable, sin reparar en un hecho incontrovertible: el incremento de barreras burocráticas y sobre-costos a los negocios únicamente atrae miseria y subdesarrollo.
El silencio de nuestras autoridades y ciertos grupos tienen frente a la situación venezolana preocupa fundamentalmente porque podría expresar cierta complacencia frente a un modelo económico fracasado. Es por eso que uno debe “leer” con atención los silencios de las ONG y de ciertos grupos políticos frente a las decisiones públicas adoptados en otros países… esos silencios podrían revelarnos bastante la forma de pensar de quienes conducen o pretenden conducir los destinos de nuestro país.

Por Gustavo Rodríguez García
09 – Mar – 2015

CIDH y ONGs: ¡Ni un centavo más!



Sobre la indignante demanda de terroristas contra el Perú que acaba de admitir la CIDH.

El Estado peruano se ha convertido en la “caja chica” de terroristas y de quienes abogan por ellos. No se necesita ser pitonisa para adivinar que la defensa de criminales terroristas* es el negocio redondo del grupúsculo izquierdo-caviar que, bajo el manto de “defensores derecho-humanistas”, los “asesora” y defiende ante organismos internacionales. Vean nomás la carta de APRODEH exigiendo a la Unión Europea retirar al MRTA de la lista de “grupos terroristas. Ahora, ¡enterarnos que la CIDH aceptó -nuevamente- 59 de las 63 demandas de convictos por terrorismo contra el Perú, interpuestas recientemente es indignante! Qué tal cuajo tienen estos ¿no?
Estoy segura de no equivocarme si afirmo que la prepotencia caviar con todos sus “traficantes” de DD.HH tiene muchísimo que ver en esto. Lo único que tienen que hacer, maquillados de ONG “defensoras” es amañar cartitas de “pobres víctimas” o para ser claros: de criminales que haciendo uso del terror sistemático secuestraron, extorsionaron, torturaron y asesinaron civiles indefensos. Naturalmente, la CIDH -organismo parasitario inútil e infestado de convenidos buscapuestos- hace y deshace “como considera pertinente”. Y es que la gentuza esa cree que los países miembros están subordinados a sus designios y que sus ciudadanos sólo existimos para servir a la democracia… como ellos la entienden, obviamente.
Pero, ¿qué tal si hacemos un poquito de “memoria”? (esa palabra que tanto gusta a la bascosidad caviar oenegienta que apaña la lacra terrorista). Pues bien, Maritza Garrido Lecca, una de las “demandantes” ante la CIDH, fue condenada a veinte años de prisión y al pago de 60 mil soles de reparación civil a favor del Estado peruano por integrar el Departamento de Apoyo Organizativo (DAO) de Sendero Luminoso. Su ex pareja, el también terrorista, Carlos Incháustegui (ese que declaró recién liberado que “no se arrepiente de sus actos” en una entrevista que más pareció regreso triunfal) nos debe por el mismo concepto 4 millones de soles -¡y así camina libre por las calles!-. Los dos se encargaban de esconder y proteger a su “jefe” y cabecilla de la banda asesina, Abimael Guzmán, mientras tramaba cómo volar bancos o despedazar edificios repletos de ciudadanos indefensos. Pero de esto, claro, las organizaciones oenegientas han callado en siete idiomas. ¿Necesito decir más?
La ideología de odio de Garrido Lecca y sus secuaces costó al Perú décadas de atraso, más de 25 mil muertos y 42 mil millones de dólares en pérdidas económicas, sin considerar los costos indirectos. ¡Con qué derecho, facinerosos! ¡Sus demandas al Estado peruano son burla y desprecio absoluto a la memoria de miles de peruanos! ¿Ahora resulta que tenemos que compensarlos? El presente no es más que fruto del esfuerzo de todos los que decidimos reconstruir nuestro país, ¿para que esta chusma oronda y lironda exija, por medio de organismos regentados por pazguatos, indemnizaciones y pagos? ¿Por qué tenemos que obedecer las “santas decisiones” de la CIDH? ¿Y el gobierno… qué hace? La SUNAT nos deja casi calatos porque nos quita hasta la sangre en impuestos… ¿y para qué? ¿Para que terroristas asesinos demanden al Estado y se la lleven fácil? ¿ Así está la cosa? ¿Qué derechos pueden exigir quienes despreciaron a miles de peruanos asesinados? ¡Un terrorista debería terminar el resto de su miserable vida de rodillas, pidiendo perdón a todas las víctimas, directas e indirectas, por su barbarie! Punto.
Al Estado y a ese nido de gaznápiros de la CIDH: no se negocia con terroristas. Ni olvido ni perdón, pero además ¡NI UN CENTAVO más! que bastante hemos pagado. Y a los terrucos: vivan agradecidos que en el Perú no existe pena capital por traición a la patria.
Por Mar Mounier (El Hígado de Marita)
09 – Mar – 2015
Hago uso del término “terrorista” en tiempo presente porque así como un asesino jamás deja de serlo, un terrorista siempre será terrorista.

Sociedades suicidas y el desprecio al Político



El rumor suicida de la plebe urbana es “los políticos son para robar”. Verdad a medias.

Algunos científicos sociales han extendido el concepto de suicidio a anchas colectividades. Los mayas, Bizancio, Roma desde el siglo II, y también a casos nacionales, el Japón de Pearl Harbor. El antropólogo Manuel Delgado, español, describe sociedades movedizas y patologías colectivas. No estamos en eso, pero casi, a dos dedos de esos abismos. Una señal, el odio al político cuando más lo necesitamos. En un artículo del amigo y vecino de página, el doctor Herberth Cuba dice, alarmado, “para los establecimientos de salud nos faltan 40 mil médicos”. Con no menor urgencia nos faltan políticos. Y atinadamente, se ha puesto de moda despreciarlos.
¿Saben que en los años previos a la Guerra del Pacífico lo que más tirria le tenían en Lima era a comprar fragatas? En este país se desprecia lo que se necesita. Sobre el político llueven los insultos. Tuiteros, blogueros, del insultismo anónimo ni me ocupo. Hay algo peor, la improvisada sustitución.
¿Qué la hace posible? El rumor suicida de la plebe urbana, “los políticos son para robar”. Verdad a medias. Valentín Paniagua no. Ni Fernando Belaunde. Ni Barrantes. Ni Béjar, ni Hugo Blanco. Ni Bedoya Reyes que me hace el honor de recibirme y conversar. Ni Armando Villanueva. Con “político igual ladrón”, se busca sacudirse de una tutoría. Rousseau decía que toda comunidad aspira a no tener reyes ni gobiernos, “pero para eso tendríamos que ser ángeles”. Con despreciar la cuestión pública esquivamos el fondo del asunto. La política es una actividad. Desde los griegos. No es una chambita, a ratitos. Es a tiempo completo. Haya de la Torre se cepillaba los dientes en Villa Mercedes y salía pitando a Alfonso Ugarte. Política era lo que hacía mañana y tarde, día a día, año tras año. Ver gente, informarse, discutir, decidir.
La política es una carrera. Pero ¿qué se creen? Nixon comenzó en un distrito de California. Bill Clinton de gobernador en Arkansas. Para ser un profesional de la política hay gente que va a Harvard (los Kennedy), a Oxford, a Ciencias Políticas en París. Para ser político se ESTUDIA. La informalidad nos ha lavado la cabeza. Como hubo gente que metía papas y camotes en una carretilla y las vendía al otro extremo de Lima y cobraba el esfuerzo —meritorio—, hoy muchos creen que la política es algo parecido. Admito que para cargos locales, la democracia directa es posible. Pero no convocas a 1200 millones de habitantes de la India para una decisión. Quién la tome, eso es ser político. Tener cabeza y tener huevos.
Cuando enseñaba en la Católica, recuerdo un grupo de alumnos, muy competentes, iban a formar un partido, “Constructores”. Puro ideario, sin acción. Los políticos son full time. Lo era Barrantes. ¿Hay políticos así, ahora? Ricardo Letts, Luis Castañeda, Yehude Simon, Mauricio Mulder, Alan García. Me cuenta Carlos Meléndez que entrevistando a Alan, este le pregunta: “¿piensa usted en lo que piensa el ciudadano de a pie?” Y agrega Alan: “yo, todas las mañanas de mi vida, desde hace 40 años”. Eso es un político. De por vida. ¿Estamos? Y tengo entendido que Keiko viaja por provincias. ¿Qué creen que hace Mujica, la señora Bachelet? La política es profesionalización. En fin, también es una disposición. Y en esto, es como el Evangelio, “muchos son los llamados, pocos los elegidos”. La simpatía, el carisma, unos lo tienen y otros no. Lo siento. Otra cosa es que nos interese. Pero Sartre, Sartori, Raymond Aron, ni políticos ni opinólogos. Escribieron Tratados. La opinología es la huachafería limeña del siglo veintiuno.

Por Hugo Neira
09 – Mar – 2015

CARICATURA DEL DIA


CARICATURA DEL DIA

viernes, 6 de marzo de 2015

Totalitarismo y libertad


Discurso de izquierda convierte al individuo en víctima para ofrecerle luego su liberación.

Aunque suene absurdo, defender la libertad es una tarea difícil que pocos estamos dispuestos a realizar. A la mayoría de la gente no le gusta la libertad. En especial la libertad de los demás. Claman por leyes que prohíban toda clase de cosas, exigen la intervención del Estado, añoran un dictador que imponga lo que ellos consideran “justicia”, culpan a otros de su mala suerte y piden derechos a costa de otros. En el fondo les aterra la libertad de poder decidir y ser responsables de su propia existencia, porque la libertad implica responsabilidad. Uno debe responder por sus actos. Y esto es lo que intimida a la mayoría de la gente. Por eso prefieren no ser libres sino ser “liberados” de esa responsabilidad. Y allí es cuando nace la izquierda totalitaria.
En el siglo pasado, tras la terrible experiencia del comunismo, el nazismo y el fascismo algunos pensadores analizaron el problema del desprecio a la libertad y el amor a las tiranías. Erick Fromm expuso los fundamentos psicoanalíticos del miedo a la libertad. Años después el fenómeno se repitió en Latinoamérica y Jean-Francois Revel analizó la tentación totalitaria, incluyendo a la dictadura velasquista. Ahora el fenómeno se repite con una nueva versión de tiranuelos, disfrazados esta vez de demócratas, pero con el mismo libreto engañabobos alrededor de la dignidad, la justicia y la igualdad.
Curiosamente hay quienes justifican estas dictaduras de izquierda. No hablan de libertad sino de “liberación”. Bajo esta óptica el ser individual desaparece y se enfocan en “el pueblo”. No es el hombre individual quien merece ser libre por sí mismo sino los pueblos. Para que esta tesis funcione necesitan una grave amenaza mundial y utilizan a los EEUU. Proponen luchar por la “liberación del pueblo” y combatir al “imperialismo yanqui”. Se trata de un cuento para niños que funciona a la perfección. Todo buen tirano la utiliza, desde Mao hasta Maduro. No tiene pierde. El pueblo es la doncella prisionera en la torre a manos del malvado imperialista, el líder de izquierda es quien la libera tras una lucha heroica.
Esta historia gusta a la gente porque evoca sus emociones infantiles más profundas y porque los libera de su responsabilidad. No son responsables de su miseria ni de su progreso. No tienen que hacer nada sino esperar la acción magnánima del líder que los hará libres y les dará el sustento. El discurso de izquierda convierte al individuo en víctima para ofrecerle luego su liberación, aunque en realidad lo convierte en esclavo. Algo parecido a la religión que hace del hombre un pecador para luego ofrecerle la salvación a cambio de ser prisionero de la fe. El mecanismo es el mismo. Y por eso la izquierda está llena de profetas y mesías.
Ahora tenemos expresiones totalitarias menores como el fascismo pulpín de nuestros días. Jóvenes que culpan a la TV de su propia incultura, a las empresas de su falta de oportunidades LABORALES sin analizar su propia empleabilidad, que exigen derechos como si el mundo les debiera algo, y que salen a marchar exigiendo acatamiento a sus berrinches que alucinan como lucha social. Pretenden imponer su moral al mundo: censurar las corridas, programas de TV, prensa, etc. La propuesta simple de la libertad individual para decidir no les agrada. Prefieren sentirse víctimas de un “sistema” al que quieren derribar a pedradas. El viejo cuento de siempre. No son más que aprendices de dictadores con el mismo discurso liberador.
Por Dante Bobadilla
06 – Mar – 2015

Salud, mientras les dure



A propósito de la escandalosa separación del fiscal Marco Antonio Cárdenas

Alejandro Toledo está a punto de salirse con la suya. El fiscal que lo investigaba por lavado de activos ya no lo hace más. La decisión recae en el doctor Pablo Sánchez, quien está al frente del Ministerio Público (MP) interinamente. Sánchez llegó a ocupar ese lugar pues al parecer reunía las condiciones profesionales y morales para reemplazar a Carlos Ramos Heredia. Pero, tras lo ocurrido en este caso, luego de una reunión a puerta cerrada con el Presidente Humala, su honorabilidad se ensombrece y deja todo lo actuado por Marco Cárdenas en manos de la incertidumbre y, lo que es peor, en un sinfín de especulaciones que llevan a pensar en una brutal movida política para salvar a Toledo de una acusación fiscal.
Los hechos que preceden a la separación de Cárdenas son aún más inquietantes, si tomamos en cuenta lo delicado de su investigación. El fiscal deja el caso Toledo, según lo ha resuelto esta semana Pablo Sánchez, por manejar borracho. En efecto, según una denuncia presentada en “Día D”, Cárdenas fue intervenido por la policía el viernes 16 de enero, cuando conducía por la avenida Salaverry con un índice de alcoholemia que marcaba 1,7%. Por estos hechos, a Cárdenas se le abre un proceso disciplinario doce días después. Es imposible que el fiscal de la Nación interino no haya estado enterado de estos hechos. ¿Por qué esperó entonces el doctor Sánchez que el caso sea expuesto en televisión nacional, un mes y medio después de los hechos, para recién tomar la decisión de quitarle a Cárdenas el caso del expresidente y socio político del actual gobierno? ¿Por qué si Sánchez argumenta que Cárdenas “daña la imagen del MP” no optó por expulsarlo, sino bajarlo a Fiscal Adjunto Provincial Titular Penal de Lima? Y si es que la ley no le permite a Sánchez la figura del despido, ¿por qué se apresuró en esta oscura movida en lugar de, precisamente, esperar a que termine la investigación administrativa disciplinaria contra Cárdenas, más aún cuando quedan veinte días para sustentar la acusación fiscal?
La incertidumbre bajo la que queda este caso se llama Cristirossi Morales Fernández, una fiscal bisoña que, de tres TRABAJOS, solo uno tiene que ver con lavado de activos. Quiere decir que, para Pablo Sánchez, el caso Toledo no importa mucho; en otras palabras, parece importar tanto que, con la finalidad de que se diluya y fracase, ha designado a una jovencita que difícilmente podrá ponerse al día con los 70 tomos del caso. Si algo bueno parecía ofrecer Sánchez en el MP, lo único que se advierte es su prontísima diligencia para limpiar los obstáculos fiscales que enfrenta Toledo. Creo que nadie en su sano juicio podría justificar a un borracho al volante, pero no deja de sorprender la prontitud de Sánchez para, sin que termine la investigación a Cárdenas, a veinte días para presentar la acusación, y después de una reunión con Humala, descabezar las pesquisas al expresidente y dejarle a quien toma el caso muy poco tiempo para acusar a Toledo, con lo cual todo quedaría en nada.
Y que Toledo salga a desacreditar a Cárdenas por beber alcohol raya en el delirio. Al fiscal lo habremos descubierto con una botella de trago, pero durante la presidencia de Toledo llegamos a contar, según documentos de la época, unas 1,753 botellas de whisky Johnnie Walker etiqueta negra. Mientras escuchaba a Toledo hablando tan cínicamente sobre el fiscal, lo recordaba de Presidente celebrando en el “Brisas del Titicaca” con su amigo Josef Maiman. Whiskys, sonrisas y hielos repartidos con la mano. Tras lo ocurrido con Cárdenas, cualquiera diría que esa celebración, con los mismos protagonistas, podría estar produciéndose hoy. Salud, mientras les dure.
Por Jaime Chincha R.
06 – Mar – 2015