martes, 30 de junio de 2015

Conspiración contra los comandos


Sobre el fallo de la Corte IDH contra los comandos de

 Chavin de Huantar.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) ha fallado otra vez contra el Perú y contra los militares integrantes del Comando Chavin de Huantar. Esta vez, sin embargo, al leer la sentencia, se trasluce que estamos al parecer ante una conspiración contra los comandos que rescataron a los rehenes en la residencia del embajador japonés.
La Corte IDH ha sentenciado que el terrorista del MRTA Eduardo Cruz Sánchez fue presuntamente asesinado de un tiro en la cabeza cuando estaba “bajo custodia del estado”, es decir de la fuerza que recuperó la residencia nipona, el 22 de abril de 1997, y rescató a 71 rehenes que ese grupo terrorista había secuestrado el 16 de diciembre de 1996.
¿En que se basa la Corte de San José para fallar de esa manera? El fallo lo dice: en dos sentencias emitidas por la Tercera Sala Penal Especial Liquidadora de la Corte Superior de Justicia de Lima y por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, las cuales concluyen que el terrorista “fue muerto luego de ser detenido”.
La Corte IDH repite una parte del fallo de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema que sostiene que “[…] esa ejecución extrajudicial fue un crimen aislado, que no formó parte de la operación y de los planes elaborados en las instancias superiores”.
La sentencia de esa corte internacional nos revela que los responsables de la sentencia que hoy nos indigna son los operadores políticos de la izquierda enquistados en el estado, en particular el sistema de justicia.
Los jueces peruanos basaron su fallo en un peritaje parcializado de la ONG Aprodeh y en los testigos de ésta, soslayando los peritajes de tres reputados médicos legistas europeos y los testimonios de todos los comandos y de 70 ex rehenes que desmintieron al japonés Hidetaka Ogura, quien se jacta de su foto gigante al lado de Fidel Castro.
Los peritos europeos probaron que “Tito” murió en combate, de dos tiros; no de un tiro de ejecución en la cabeza, como sostiene Aprodeh. Y sin embargo, los jueces prefirieron el peritaje de Aprodeh, hecho por un antropólogo de izquierda.
¿Por qué los jueces le creyeron al japonés Hidetaka Ogura y no a los otros 70 ex rehenes que lo desmienten? ¿Por qué le creyeron a dos policías del SIN que se contradicen: uno dice que Tito era alto y delgado y el otro que era gordo y bajo? ¿Por qué no les creen a los comandos cuando dicen que todos los terroristas murieron en combate, y sí a los abogados del terrorista?
Por si fuera poco, los operadores políticos izquierdistas en el Sector Justicia se encargaron de que los peritajes a favor de los comandos no llegasen nunca a la Comisión Interamericana de DDHH ni a la Corte IDH. Los hechos reseñados parecen configurar una clara conspiración contra los comandos.
Pero el telón de fondo de este escándalo es la ausencia de una política de estado de defensa del Perú ante las acusaciones de los grupos terroristas y ciertas ONG que se han propuesto criminalizar la lucha contra el terrorismo. Porque si uno analiza las acusaciones que llegan a esas instancias internacionales, todas buscan victimizar a los terroristas.
Desde el 2000, la política que ha prevalecido en los gobiernos – excepto algunos ministros- ha sido de allanamiento sistemático ante las denuncias a favor de los terroristas. Esto explica que la “defensa” de los comandos haya sido una pantomima, como lo revela el fallo de la Corte IDH. Del actual gobierno no podemos esperar nada, pero los líderes demócratas que postulan a la presidencia deben cambiar esta injusticia.
Igual que hoy inventa relatos hoy para impedir las inversiones en recursos naturales, la izquierda ha falseado la verdad de la guerra con el terrorismo para “demostrar” que ella tenía razón en los 80 y 90, cuando decía que el estado debía negociar con los grupos terroristas y acusaba de “genocidas” y “violadores de DDHH” a las fuerzas del orden.
Los operadores de esa izquierda en el estado ha conseguido que los comandos vuelvan a ser citados a los tribunales, que la operación de rescate quede manchada y que el estado repare otra vez la memoria de un terrorista, esta vez “Tito”, el asesino del vocal supremo Carlos Giusti y el que hirió de gravedad a los vocales Hugo Sivina, Luis Serpa y Mario Urrelo, con una ráfaga de metralla, cuando estaban tendidos e inermes en el suelo, según los testimonios de ex rehenes. Esa es la izquierda.
Por Víctor Robles Sosa
30 – Jun – 2015

jueves, 25 de junio de 2015

EQUIPO POLITICO PROVINCIAL DE HUAURA


Región Lima: la fresa, ¿milagro o revolución agrícola?



Región Lima: la fresa, ¿milagro o revolución agrícola?

El agro vuelve a capitalizarse. En la mitología griega la fresa era un símbolo para Venus, la diosa del amor. Probablemente la fresa sea uno de los símbolos –junto al durazno, la palta y la chirimoya- de la capitalización del agro en la región Lima. Lejos de la mitología acaso la producción de la fresa lleva la vanguardia de un posible milagro o una revolución de la agricultura. Una revolución silenciosa si se quiere.

Y como casi todo, ese milagro o revolución proviene desde la inventiva individual. Los campesinos -o pequeños y medianos empresarios para decirlo mejor- han demostrado que siguen llevando la batuta del desarrollo sin complejos y sin ataduras de un estado que ha desaparecido. Porque hay que decirlo claro, no le han pedido un sol al estado.

Esta revolución silenciosa en el agro borra varios mitos que existen en la agricultura. El primero de ellos sea quizá que José Carlos Mariátegui en su diagnóstico sobre que el “problema del indio” era la tierra estaba equivocado. El desarrollo de los últimos diez años de la fresa lo demuestra. Del 100% de las 2 mil hectáreas en producción  en la provincia de Huaura solo el 10% son realizados por propietarios. El 90% se encuentra en “arriendo”. Ese es un cambio sin precedentes. El relato que el desarrollo está amarrado casi siempre con la titularidad del campo ha tenido una extraña advertencia. Haya de la Torre, casi siempre genial, dijo que el problema no era la “tenencia” sino el “agua”. No se equivocó. Casi todas las hectáreas de fresa están sujetas todavía al riego por gravedad perdiendo “productividad”, base clave de la competitividad.  

La fresa ha creado además un círculo virtuoso de la economía. El jornal por ejemplo ha mejorado. Se llega a pagar hasta siete soles la hora en los momentos de mayor cosecha. La mano de obra ha tenido que migrar desde las serranías de Ancash o Huánuco para poder cubrir la demanda laboral. En algunos casos incluso esa “mano de obra” ha tenido un cambio cualitativamente superior, es decir se ha “calificado”. Los “arriendos” han crecido tres veces más su valor. Hasta hace unos años la hectárea por mes estaba en 3 mil nuevos soles, ahora incluso llega hasta 8 mil. El “arriendo” de campaña por año llega a pasar los 90 mil soles en tierras “vírgenes” es decir con mejor productividad. Las ventas de insecticidas, pesticidas y nitrato se han incrementado con el uso intensivo. El piso de financiamiento a través créditos de las cajas rurales y bancos  también ha sido afectado positivamente, incluso la tasa de interés ha bajado y los préstamos no se hacen por la propiedad sino por el alquiler. Además de ellos cinco empresas intermediarias han llegado mejorando la oferta de precios en beneficio del productor sobre todo en los meses de setiembre a enero.  ¿Acaso no es eso un milagro o una revolución?

Sin embargo, como en todo, hay el lado “b” del asunto. Nuestra exportación no es ni el 0,5% de la producción mundial. La demanda aumenta y la oferta es poco competitiva. Solo para equilibrar en algo esa balanza de déficit necesitamos que 3 mil hectáreas entren en producción en los próximos dos años y llegar así a un mínimo de 5 mil hectáreas. Para mejorar la productividad y la competitividad del agro –y de la fresa- necesitamos de una alianza entre el mercado, los productores y –cómo no- el estado. ¿cómo lo hacemos?

Lo primero es mejorar la oferta exportable. La cadena necesita de más valor. El agua es fundamental en eso por eso se necesita un cambio del riego por gravedad a riego tecnificado, eso haría mejorar el precio. Lo segundo es mejorar el mercado. Lima paga 2 soles por kilo y en el sur se paga 4. Lo tercero es mejorar la productividad a través de una gestión moderna de la cosecha. El cuarto punto es innovación. Toda la investigación de la fresa se realiza en California, Estados Unidos ¿Por qué no pensamos en un instituto o universidad que utilice la ciencia y la tecnología con la fresa si tenemos cuatro universidades entre públicas y privadas? El quinto punto ¿por qué el Gobierno Regional no impulsa un propio Programa de Competitividad Regional para los “berries” (arándano, fresa, moras) que tanto valor tienen en el mercado?

El desarrollo casi siempre empieza con la decisión, con la política. El milagro de la fresa proviene desde el propio campesino –empresario- que, como dijimos, no le pide nada al estado, pero es hora de que el estado haga una “alianza” para hacer que la política sea práctica, que la política le sirva a la gente.
Javier Iván Arenas

Educación: ¿Mercado o estado?


Sobre el Observatorio Ponte en Carrera creado a

 iniciativa del IPAE

Mientras se vislumbra una nueva crisis institucional en la universidad peruana, como consecuencia de la concepción estatista y la aplicación autoritaria de la nueva Ley Universitaria, en medio de ese túnel oscuro se asoma una luz desde el seno mismo de la sociedad para iluminar el camino que debiera seguir nuestra educación superior ante lo que parece ser un nuevo fracaso del Estado
Nos referimos al Observatorio Ponte en Carrera, que ha nacido por iniciativa del Instituto Peruano de Administración de Empresas (IPAE) y de Acción Empresarial, que han conseguido el apoyo del Ministerio de Educación y del Ministerio de Trabajo, con el propósito de mejorar la calidad de la educación superior técnica y universitaria a través de los mecanismos del mercado, en este caso el acceso libre a la información.
Ponte en Carrera, presentado en la reciente Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) por la Educación, se propone informar a los padres de familia y a los jóvenes estudiantes de secundaria cuales son las carreras más demandadas por el mercado laboral, sus niveles remunerativos y cuales son las instituciones educativas que brindan la mejor formación. En un inicio la información se brindará por cada carrera y posteriormente por cada institución.
Pone en Carrera será una herramienta muy importante para mejorar la educación peruana porque, además, generará una competencia sana entre las instituciones educativas por cual ofrece los mejores servicios y se ubica así en los primeros lugares de un ranking nacional de calidad educativa. Por cierto, aquellos que pierdan en esa competencia y queden relegados en los últimos lugares de la clasificación quedarán fuera del mercado por decisión de los usuarios y no del Estado.
La iniciativa también es importante porque ayudará a conectar las necesidades del mercado laboral con la oferta educativa superior, de tal manera que los institutos técnicos superiores y las universidades puedan proveer a las empresas del personal calificado que éstas necesitan para ser más competitivas en el exigente mercado global.
Una de las consecuencias negativas de la mala calidad de nuestra educación es el déficit de profesionales y técnicos calificados. La escasez es tal que muchas empresas peruanas, para poder competir, se ven obligadas a traer ese personal de otros países.
El Ministerio de Educación se apunta un nuevo logro para su gestión al apoyar el Observatorio Ponte en Carrera, tal vez tan importante como el haber retomado la meritocracia como eje de la reforma de la educación pública. Para redondear una gestión exitosa, le faltaría ahora  extender la iniciativa de IPAE hacia la Educación Básica y renunciar a su empeño de liquidar el Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de la Calidad Educativa (SINEACE).
Desde este portal hemos insistido en que la mejor manera de hacer cumplir los estándares de calidad educativa establecidos por la ley no es con un mayor intervencionismo estatal, como cree el MINEDU, sino activando los mecanismos del mercado, como lo acaba de iniciar IPAE.
Las escuelas, institutos y universidades no van a mejorar su gestión ni los servicios que brindan porque el Estado interviene en ellos. Ese esquema ya fracasó dejándonos las pésimas escuelas y universidades públicas que tenemos, y también empeoró las universidades privadas en las que metió la mano en los años 70.
Gracias a la propuesta de IPAE, el mercado, es decir los ciudadanos, estarán pronto bien informados de cuáles son los colegios, institutos y universidades que garantizan una buena educación y echarán del mercado a los que no brinden esa garantía. El Estado tiene que aprender de esta lección.
25 – Jun – 2015

El 911


Cuando la eficiencia genera confianza, ésta genera

 credibilidad en el sistema

Cuando el ciudadano común norteamericano tiene alguna emergencia –de cualquier tipo- no tiene duda alguna y marca el número 911. Desde su celular o desde el fijo. Pero lo hace. En la seguridad de que detrás de ese número encontrará una repuesta inmediata a su emergencia.
Se trata de una línea siempre accesible. Sin esperas ni dilaciones. Atendida por personal que sabe qué hacer ante la emergencia y que de inmediato, entonces, activará todo el aparato que el Estado pone a disposición de sus ciudadanos para solucionar con eficiencia la  emergencia que se presente.
Notemos el valor simbólico e icónico de este número. Pues concentra todas las virtudes de un sistema capaz de estar allí cuando el ciudadano lo demanda.
Si se trata de un problema de salud el ciudadano no solo será atendido prontamente. Sino que está seguro de que el auxilio requerido llegará con la prontitud racional esperada, está seguro de que el paramédico que llegará tiene una idoneidad técnica calificada, está seguro de que será trasladado en una unidad debidamente equipada dotada de insumos médicos certificados. Y está seguro –en fin- de que la logística humana y no humana está puesta a su disposición y exenta de toda contaminación de ineficiencia.
El 911 es, entonces, el símbolo y el ícono de la eficiencia del Estado para el ciudadano común. De una eficiencia que atraviesa el sistema en su conjunto. Pues es expresión no solo del sector salud –en el caso del ejemplo- sino del sector educativo, del sector seguridad y de la capacidad de gestión administrativa del Estado.
El 911 es símbolo, pues, de eficiencia. Y la eficiencia genera confianza. Y la confianza genera credibilidad en el sistema. En el imaginario colectivo del americano promedio cada llamada a este número visibiliza e invisibiliza a la vez que el sistema fluye. Funciona. Porque hay una Autoridad responsable subyacente.
No hay necesidad aquí de hacer odiosas comparaciones con nuestra realidad. Basta con que usted pregunte a la gente que lo rodea a qué número llamar en caso de una emergencia. Pocos sabrán decirlo con exactitud. Los más dudarán de la idoneidad y eficiencia sistémicas que atenderían la emergencia. Ante ella, cundirá más bien el desconcierto inicial sobre qué hacer y el individuo atomizado optará entonces por una decisión personalísima, individualísima y muchas veces irracional.
Lo que queremos subrayar es que la credibilidad de los ciudadanos respecto a su Estado se basa en la confianza, no entendida por cierto como favor o circunstancia, sino como praxis sistémica. Y la confianza, a su vez, se gana con la eficiencia. No hay otra.
La debilidad de nuestras instituciones, la falta de idoneidad profesional y técnica, la improvisación permanente, el aventurerismo político, los antis casi enfermizos, la ausencia de liderazgo y autoridad han roto cualquier atisbo de eficiencia por parte del Estado. Se ha desplomado la confianza y se está destruyendo peligrosa -pero lógicamente- cualquier tipo de credibilidad en el sistema. Quien pretenda restituir esta credibilidad indispensable para la convivencia civilizada deberá proponerle al país soluciones concretas y eficientes, capaces de restituir el pacto de confianza que se ha roto.
Tal vez Al Qaeda eligió la fecha 11 de setiembre (el 911) –a través del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York- para erosionar precisamente lo que este número simboliza: eficiencia, confianza y credibilidad. La respuesta inmediata y mediata al atentado más bien ha hecho fortalecer el profundo valor simbólico de un número. El 911. ¿Seremos capaces nosotros de sacar alguna conclusión de esto?

Por Eduardo Zapata Saldaña
25 – Jun – 2015

La soledad de la pareja presidencial


Sobre la orfandad de Ollanta Humala y Nadine Heredia

 en materia de asesores políticos

La falta de asesores políticos ha sido una de las grandes fallas del entorno presidencial desde el inicio del gobierno. Más de una vez nos hemos preguntado dónde están y quiénes son los asesores que permiten que la pareja presidencial se maneje públicamente tan mal. Y hoy la pregunta se repite al ver la estrategia usada por Nadine Heredia para enfrentar las acusaciones de corrupción. ¿Quién le ha hecho creer que la mejor estrategia es el uso del habeas corpus para impedir ser investigada? Es que nadie le ha explicado que, como estrategia legal, impedir una investigación pueda resultar eficaz, como en el caso de Alan García, pero políticamente no hace más que gritar su temor a ser investigada.
Al parecer Nadine Heredia no se ha dado cuenta de que si lo que quiere es hacer una carrera política, su estrategia está equivocada. La percepción ciudadana la tiene hoy como la política más corrupta, incluso por encima de Alan García y Alejandro Toledo. Y espérense que Marcelo Odebrecht todavía no ha hablado.
Ollanta Humala llegó al poder enarbolando la bandera de la honestidad, la decencia y las credenciales democráticas, y para ello utilizó una estrategia de enfrentamiento abierto contra el aprismo y el fujimorismo. Dinamitó el diálogo político que más de un premier trató de sostener con la oposición, cuando más necesitaba de esos votos. La pareja presidencial hizo oídos sordos a todos aquellos que le advirtieron que la política es un arte, el arte de lo posible, y que para ser exitoso en política se debe negociar con las otras fuerzas y buscar consensos. Y es que el Comandante Humala no logró entender que una cosa es ganar una elección y otra muy distinta gobernar en democracia.
La pareja presidencial son un par de aventureros que llegaron al poder impulsados por los odios y rencores personales de un marqués libertario que impresionó al mundo al jugársela por un líder nacionalista. Más aún, cuando se comenzó a destapar las malas artes de la pareja y su entorno, el marqués seguió sosteniendo que Nadine era una gran política y que había llegado el momento de que una mujer fuera Presidenta del Perú. Al Marqués no se le oyó decir nada cuando saltó lo de López Meneses o lo de Martín Belaunde Lossio. Y claro, ahora uno entiende que estaba un tanto ocupadillo.
El problema es que los peruanos, siguiendo sus recomendaciones, decidieron que sí pues, que si el Marqués daba las garantías del caso, pues el Comandante Humala debía ser una buena opción. Y mire usted lo que sucedió. Esta es una muestra de lo que ocurre cuando los ciudadanos votan sin tener en cuenta las capacidades de las autoridades que eligen. El Perú es hoy en día un país de ingreso medio alto, con muchísimo dinero en las arcas del estado y cuyo sistema de pesos y contrapesos no funciona. No hay transparencia en las licitaciones de obras ni en las compras públicas. El Poder Judicial es utilizado como una barrera para impedir la rendición de cuentas y la transparencia a las que toda autoridad está obligada. Y el Poder Legislativo, en manos del nacionalismo, está ocupado comprando billeteras para los padres y las madres de la patria, porque “los trabajadores del congreso merecen dignidad”.
Por María Cecilia Villegas
25 – Jun – 2015

jueves, 18 de junio de 2015

¿Y dónde están los pañales?


Sobre la “guerra de los pañales” entre las ex ministras

 Ana Jara y Carmen Omonte

A pesar de todo el tiempo que estuvo Ana Jara en la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, el pasado jueves 11, al final de la larga reunión no quedó claro por qué el Ministerio de la Mujer tuvo que comprar ocho millones cuarenta mil pañales,el 8 de mayo del 2013.
Según los archivos oficiales, esta historia empezó cuando la señora Jara sustentó ante el Congreso el presupuesto de su Sector para el año 2013, que ascendía a 258 millones de soles. Al final, de debate maratónico del presupuesto, siendo ya de madrugada y estando los legisladores agotados, se aprobó, en favor del Ministerio de la Mujer y a pedido del Presidente de la Comisión de Presupuesto, el nacionalista Josué Gutiérrez, una partida adicional de S/.50 millones, para “donaciones de apoyo social a poblaciones vulnerables”. Es decir que la partida nunca estuvo destinada específicamente a comprar pañales.
El 15 de julio del 2013, el Ministerio de la Mujer le otorgó la buena pro para comprar los pañales al consorcio conformado por Cymed Medical SAC y Kimberly Clark Perú SRL. Aquí surge un pregunta: ¿por qué se incluyó a la primera empresa teniendo Kimberly-Clark la capacidad para abastecer por sí sola aquel pedido? Al día siguiente, el 16 de julio, se le otorgó la buena pro al consorcio. ¡Cuánta celeridad!
Otro hecho sorprendente en esta historia es que en el contrato entre el Ministerio y el consorcio no se incluyó un plan de distribución de los pañales, tampoco nada sobre su almacenaje ni sobre los lugares de entrega del producto. Y algo más: el OSCE (Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado) detectó que el contenido de las bases era contrario a la Ley de Contrataciones y su Reglamento, por lo que dispuso que se incorpore en las bases integradas las modificaciones e implementaciones requeridas.
¿Cuáles fueron las normas de la Ley de Contrataciones que se incumplieron en la compra? ¿Se ha sancionado a los responsables de tales omisiones? ¿Se hicieron en verdad las modificaciones que dispuso el OSCE? Es necesario que éste responda tales interrogantes para poder establecer la el comité encargado de la compra actuó con transparencia y apego a la ley.
Lo cierto es que hoy una ministra acusa a otra de la desaparición de un lote de un millón 316 mil 434 pañales, pero antes de abordar este punto, las autoridades del Ministerio Público debieran investigar y establecer si es esa mercancía ingresó completa en verdad a los depósitos del Ministerio de la Mujer o fue desviada hacia otro lugar.
El gobierno tiene tiene mucho que explicarle al país sobre este tema escandaloso. Lamentablemente, en vez de hacerlo, una de las ex ministras involucradas se enfrascó en un intercambio de palabras con el congresista Alejandro Aguinaga sobre temas que no venían a colación, diluyendo así el debate del tema de fondo.
La administración nacionalista está obligada a esclarecer este caso y sancionar a los responsables pues es imposible e inadmisible que se desaparezcan, sin más ni más, 1.3 millones de pañales comprados con el dinero de los contribuyentes y que estaban destinados a los sectores sociales más pobres. Hechos como este, socavan la confianza de los ciudadanos en sus gobernantes y dañan en última instancia la credibilidad en el sistema democrático.
Por Alberto Orellana Kontoguris
18 – jun – 2015

CARATULA DEL DIA JUEVES 18 DE JUNIO 2015


CARATULA DEL DIA JUEVES 18 DE JUNIO 2015

La alianza regional por la agricultura




La alianza regional por la agricultura

Acaso el Perú se funda en un gran mito: que somos un país “exclusivamente” agrícola. Eso no es exactamente cierto. Nuestra geografía es como una venganza. La sierra cubre más del 57% de la superficie nacional (solo 3 millones de tierras productivas frente a los 22 millones de extensión)  Esa es la sierra llena de cañones, pendientes, nevadas y si aplanáramos el Perú sería del tamaño del Brasil actual. Dominar la venganza de la geografía llegó incluso a ser un arte. En el Cusco, en Moray los incas edificaron un complejo sistema de microclimas a través de andenes para experimentar con cultivos. Por eso no somos -como lo dijimos- “exclusivamente” un país agrícola, nuestra sierra impone -a diferencia  de la llanura del Brasil o las pampas de la Argentina- desafíos y costos muy altos.

Nuestra región tampoco es esencialmente agrícola y si queremos convertir la extensa y árida costa y las pendientes de la sierra en tierras productivas tendremos que hacer una alianza regional, un pacto por la agricultura.
Como casi todo, el desarrollo comienza desde la política. Indhira Gandi logró la “revolución verde” para eliminar la hambruna que asoló la India y que le obligó pedir favores a los Estados Unidos en tiempos de la “guerra fría”. Augusto Leguía murió añorando el proyecto de irrigación Olmos en Lambayeque. La política puede hacer grandes cosas. Por eso  ha sorprendido que desde el Gobierno Regional de Lima la realidad no supere la voluntad política surgida en campaña y empeñada a los agricultores que también saben votar porque son ciudadanos.
Si algo falta es un proyecto regional, eso no está a discusión. Ni Mufarech, ni el primer Chui o Alvarado -con sus luces y sombras- tuvieron un proyecto para la región que trascendiera los cuatro años. La agricultura, es parte de  ese “olvido”, si cabe la palabra, y ha sido dejada -como siempre- a la iniciativa individual de los campesinos que a pesar de la tosca geografía han vuelto a capitalizar las tierras y volverlas productivas. Allí donde la política sigue fallando han sido los campesinos (pequeños y medianos empresarios para ser preciso) y su inventiva quienes han vuelto competitivo el agro regional. Los milagros se tocan: la chirimoya en Huanangui y Cumbe, el melocotón “huayco rojo” en la cuenca de río Huaura (Parán, Lacsanga, Paccho, Musga) la fresa y los “berrys” en Végueta, Huaral y Huaura. Todos estos “ejemplos” han superado largamente al maíz y al algodón, productos banderas del campesinado de hace treinta años.
Así como “El Dorado”, la tierra donde según el mito había oro por doquier nunca existió la gran estrategia de desarrollo del agro en la región es la más pura abstracción. Por eso es necesario una gran Alianza Regional por la Agricultura con políticas y lineamientos claros para volver a ganarle la partida a la geografía, ampliar la frontera agrícola, tecnificar el agua, hacernos competitivos y mejorar las cadenas productivas añadiéndole valor agregado, es decir hacer una revolución de la agricultura. ¿Cómo lo hacemos? Propongo cuatros ideas fundamentales:
La primera premisa es el financiamiento del agro. Contrario a lo que piensan muchos el desarrollo necesita de un “piso” de financiamiento. La voluntad política si no es acompañada por un presupuesto es inviable. Pero ese presupuesto tal como demanda la gestión moderna necesita de un “programa de inversiones” que haga visible la brecha de infraestructura en el agro. Hace algunas semanas el Gobierno Regional de Lima ha asumido el Procompite como política para mejorar la competitividad del agro. Eso será imposible. A destinado algo más de 6 millones de soles para 27 planes de negocio divididos en 9 cadenas productivas. Eso sencillamente es atomizar el presupuesto sin estar concertado en un programa de inversiones moderno, herramienta que no existe. Lo que el agro necesita dentro de la estrategia es un Programa Regional de Competitividad Productiva donde se junte el presupuesto destinado a fondos concursables y proyectos de inversión (SNIP) amarrados a un programa de inversiones que oriente la planificación.    
La segunda premisa es innovación y tecnología es decir “valor agregado”. Se puede generar mayor valor agregado modernizando el sistema de riego por gravedad a uno tecnificado. La superficie agrícola ociosa a nivel nacional tiene una razón: la falta de agua. La revolución del agro empieza con el agua. La tercera sería infraestructura básica, es decir servicios básicos (agua potable, alcantarillado, carreteras, caminos) Huanangui (chirimoya) por ejemplo no tiene una carretera que lo acerque al mercado y Parán (durazno) no tiene agua potable. La cuarta es la alianza entre las universidades y el gobierno regional. Nuestra provincia tiene tres universidades privadas y una nacional. Una ventaja a diferencia de otras provincias. Pero la universidad debe ir de la ciudad al campo. No hay una estrategia sostenible en medida que no haya investigación que mejore y añade mayor valor a la cadena productiva.
Todas estas ideas son básicamente eso. Hay que lograr una alianza regional entre el estado, el mercado, los campesinos (empresarios) con el futuro. Alguna vez el Barón de Río Branco dijo que el Brasil estaba “condenado” a ser grande. Nosotros también podemos condenarnos al fracaso o al éxito.    
Javier Iván Arenas

miércoles, 17 de junio de 2015

La reconciliación del fujimorismo


Tratando de explicar por qué Keiko avanza a paso firme

 hacia el 2016

Las encuestas suelen equivocarse pero no tanto: Keiko camina con pies de plomo a la segunda vuelta electoral del 2016. Camina firme pero sobre terreno sensible, nada llano. Sin embargo le falta transitar por dos caminos difíciles, el primero es ganar el ballotage -segunda vuelta- y el segundo es reconciliarse con la otra mitad del Perú devorado por el “anti” que literalmente lo odia.
El fujimorismo es una gran paradoja y sirve de ejemplo para el estudio de los partidos políticos. Tiene algunas características que lo hacen único. Tiene una identidad colectiva que lo hace fuerte a pesar de los embates del tiempo. Como el APRA de las primeras décadas del siglo XX, el fujimorismo se ha formado más en la oposición que en el gobierno. En cierta forma, el encierro de Alberto Fujimori ha allanado el camino de la unidad en torno al clan familiar, sino es Keiko será Kenyi.
Tiene cariz popular. No es la izquierda la correa de transmisión de las gruesas demandas y necesidades de los sectores menos favorecidos, es el fujimorismo. El “antisistema” lo encarna en cierta forma Keiko con su más de 30% de aprobación desde hace meses, un “antisistema” que reclama orden y seguridad, categorías asociadas al fujimorismo. El APRA ha sido devorado por la ola naranja. No deja de ser curioso que sea la primera vez que el aprismo no tiene cara popular, ese bolsón de votantes fundamentalmente limeños.
No es un partido, sino un movimiento. En cierta forma el fujimorismo es el resultado del mercado electoral. A la demanda no le molesta que el fujimorismo no sea un partido político, a la institucionalidad sí. El fujimorismo se mantiene porque es un sentimiento colectivo en el que se puede militar sin el pesado carnet o las extensas y fastidiosas reuniones o asambleas, y también tiene su cuota juvenil. El fujimorismo es además de derecha (31%, igual a PPK) como también de izquierda (20% igual a García, Toledo y Urresti), por tanto tiene mucha movilidad de discurso y programa.
Pero parece que la reconciliación del fujimorismo con la otra parte del Perú pasa por la salida de Alberto Fujimori de su largo cautiverio. ¿Por qué? La primera razón es porque el encierro victimiza sobremanera al ex presidente. Para el “antifujimorismo” no hay excusas, su encierro es totalmente justo, pero para algunos sectores –los populares- es una víctima que salvó a un país quebrado. La segunda razón es más estratégica: si el humalismo viera con mayor panorama el escenario político, dejaría libre a Fujomori y le plantearía así un gran reto al movimiento. El carbón que mantiene la llama naranja es la victimización del ex presidente. Su excarcelación apagaría esa llama y mermaría los recursos del fujimorismo, lo obligaría a elaborar un programa o un discurso ideológico que lo haría más partido que movimiento, fortaleciendo así el sistema de representación política, base de una democracia sana.
Lo que parece inexplicable es que se intente pasar por alto al fujimorismo desvirtuándolo por su pesado talante dictatorial. Sería mortal para el fujimorismo regresar a los días del “fujimorato”. Las pasiones no dejan ver muchas veces las razones. El “anti” debería recordar la máxima romana: “mortal, no hagas de tu odio inmortal”.
Por Iván Arenas
17 – Jun – 2015

CARICATURA DEL DIA MIERCOLES 17 DE JUNIO


CARICATURA DEL DIA MIERCOLES 17

 DE JUNIO

martes, 16 de junio de 2015

Narrativa y democracia


El ideologizado relato izquierdista sobre el “modelo

 primario exportador”

Uno de los pilares del mundo occidental residía en que era posible establecer la razón de las cosas al margen de lo mágico y sagrado. El hombre era capaz de forjar su destino sobre las fatalidades, es decir, alcanzar la verdad. Más tarde, cuando desde la propia racionalidad occidental emergieron las barbaries del comunismo y del nazismo, los filósofos libertarios precisaron que no existía una sino varias razones, diversas aproximaciones a la verdad y, que de la suma o el promedio de ellas, se alcanzaban los criterios para una sociedad abierta. Era la única manera de preservar la libertad de las narrativas de los totalitarismos comunista y fascista.
Con la caída del Muro de Berlín y el colapso de los comunismos algunos creyeron que se inauguraba una época de extensión de las libertades. Falso. Allí están la resurrección de los fundamentalismos islámicos en Medio Oriente, el expansionismo pan ruso y los proyectos bolivarianos en América Latina. En el Perú la liquidación del velascato, la derrota de la hiperinflación, de Sendero Luminoso, y el fin del autoritarismo de los noventa, nos llenó de optimismo y nos hizo creer que se abría una ruta infinita a la libertad. Falso.
Con la democracia post Fujimori, la izquierda fue barrida ideológica, política y electoralmente, pero en vez de refundarse ideológicamente como lo hizo la socialdemocracia europea en el siglo XX, reconstruyó su narrativa y multiplicó los relatos, sobre todo, contra la libertad económica. Por ejemplo, con respecto al hecho de que el crecimiento económico del Perú había producido una reducción de la pobreza nunca antes vista en América Latina, este sector comenzó a cuestionar y relativizar las cifras sobre pobreza y desigualdad de la Cepal, el BM y el FMI. Los resultados entonces eran relativos y las matemáticas que, desde la Grecia Clásica, organizan la data en Occidente no tenían valor. Luego vino el relato del fin del “súper ciclo de los commodities” no obstante que los precios superan en tres o cuatro veces a los de los noventa y pese a que China sigue creciendo en alrededor del 7%. Es más, ha surgido una sociedad planetaria de consumidores con los nuevos millones de compradores que se han incorporado a la globalización en Asia.
Pero los narradores del relato del “modelo primario exportador”, no avanzan más: no se atreven a plantear economía cerrada, ni vuelta de aranceles altos ni perforar la disciplina macroeconómica. Solo señalan que todo es culpa del “neoliberalismo simplón”, alejado de la “academia”, y lanzan una tímida e ingenua propuesta de diversificación industrial con empujón estatal.
Lo que no se dan cuenta los intelectuales de izquierda es que construyen los rieles para que se despliegue el radicalismo anti minero, que desarrolla una narrativa claramente antidemocrática. ¿Por qué? La narrativa antiminera es una acción política y social que se mimetiza –como hacen los bolchevismos- con demandas justas de la población contra el estado y las empresas mineras.
El relato antiminero igualmente relativiza los hechos científicos y la data con que se resuelven las diferencias en una sociedad abierta: “la cabecera de cuenca”, “el aterrador polvo de Tía María que se iba a tragar la agricultura”, “la lluvia ácida”, “ la contaminación de los acuíferos” y “la criminal desalinización del mar”. Ante cada respuesta y presentación de hechos científicos, el relato antiminero construye otro. Si aclaras el tema del polvo de los tajos, entonces, surge el asunto del “aumento de la temperatura” y así hasta el infinito.
Ante el despliegue de estos relatos, ¿puede una sociedad abierta construir los consensos necesarios sobre su futuro político y económico?  No hay intentos de aproximarse a la verdad ni razones que valgan. Para describir la realidad del Perú solo vale repetir el título de la obra de Popper La sociedad abierta y sus enemigos.

15 – Jun – 2015

El resentimiento campesino


Sobre la gran frustración que hay en el campo frente el

 gobierno nacionalista

Hace unos días, en Huamanga (“Waman Ka”: “toma halcón”), capital de Ayacucho (Ayakuchuq, “rincón de los muertos” o “cortador de cadáveres”), reunido con dirigentes campesinos de Huancavelica y Andahuaylas, debatimos sus clásicas demandas como una vieja letanía religiosa. Exigen: salud,  educación, infraestructura productiva, servicios básicos (agua, desagüe, plantas de tratamientos de residuos sólidos, internet, electricidad), política agraria. La lista viene con resentimiento por Ollanta Humala, a quien consideran un traidor.
Evaristo Quispe y Leucadio Zavala, dirigentes de la Federación Agraria de Ayacucho, argumentaron que el gobierno de Humala buscaría dar “un golpe de estado” para librarse de las investigaciones de corrupción “de la Nadine, que se gasta miles de dólares en ropas y joyas de lujo y no sabemos, compañeros, de donde son los dineros, cuando el pueblo tiene tantas necesidades”.
Los dirigentes decían que los cajamarquinos fueron engañados; que a los cusqueños de La Convención van al paro porque les han recortado el presupuesto; y que en San Martín luchan por un hospital. Siguieron los reportes de Apurímac y el Sutep; y de Huancavelica, donde el 65%  de los campesinos está en pobreza extrema. El desencanto por el sistema democrático es evidente.
En Lima, el nacionalismo defiende a un congresista sentenciado. La “oposición” juega al gato y al ratón. Amenaza con irse, pero, no se va. El Congreso tiene a Emiliano Apaza Condori, “parlamentario” nacionalista por Puno, sentenciado por contrabando y denunciado por el JNE, y no pasa nada. El Congreso es el reino de la impunidad y la corrupción- dicen los andahuaylinos: “nadies los persiguen, en cambio a los pequeños comerciantes la Sunat nos quita todo”. Los gritos contra el gobierno son unánimes.
En Ayacucho, se dice a sotto vocce  que el origen de la fortuna del gobernador regional proviene del lavado de activos; que la economía ayacuchana está distorsionada por “el lavado de los dineros de los narcoscompañeros. Tenemos en cada cuadra de Huamanga dos o tres cooperativas que te persiguen para entregarte dineros mal habidos”. Los ayacuchanos no quieren hablar de la demencia senderista ni de la brutalidad del estado para combatirla, inmediatamente cambian de tema. Todavía están las viejas heridas de una guerra demencial y el miedo a volver a estar en dos fuegos.
Los estudiantes de la Universidad San Cristóbal de Huamanga son hijos de comuneros de Andahuaylas, de Pampa Cangallo, Huanta, Víctor Fajardo y Huamanga. Demandan, con la Cámara de Comercio de Ayacucho, la construcción de un parque industrial ahora que tendrán un ducto del gas natural a Huamanga, “para que los ayacuchanos tengan trabajo y no se vayan a tierras extrañas”.
La historia de los campesinos del Perú, me decía un antiguo dirigente, fue siempre lamento, quejas y algunas veces esperanzas, “estamos hartos compañero de tantas mentiras”. “carajo tenemos que rebelarnos contra estos mierdas que nos engañan”. No supe qué contestar al viejo luchador.
Un dirigente campesino me dijo: “mire compañero Tino, ya no somos los indios asustados frente al hacendado, ni los cholitos a los que le vendías un barco. Ahora somos pendejos y machos como Basilio Auqui”. Me pregunto ¿es posible todavía salvar la democracia o vamos al abismo del militarismo ramplón que impulsa  soterradamente el gobierno nacionalista?
Por Tino Santander Joo
16 – jun – 2015

Facultades delegadas y miopía palaciega


¿Por qué el gobierno se resiste a llegar a acuerdos

 políticos con la oposición?

¿Tanta torpeza es casual u obedece a la adaptación local del plan mayor  (obviamente) ajeno a la capacidad instalada de Palacio? Recordemos que Ecuador y Bolivia, antes de caer en las garras de la tiranía del Siglo XXI, asistieron a un desmontaje sistemático de su institucionalidad democrática, vía sucesivas crisis de gobernabilidad que acabaron barriendo del escenario a todos los actores políticos.
La incapacidad de hacer un control de daños llevó al oficialismo a una defensa suicida del congresista Yovera, para mantener el control de la Mesa Directiva del Congreso, exponiendo así al gobierno a un manoseo sin ganadores dentro  del esquema democrático de poder.
Iniciando la tarde del viernes, Pedro Cateriano, tras una agresiva introducción verbal que parecía anticipar un cambio de opinión respecto a recurrir a la cuestión de confianza, mantuvo su coherencia democrática y anunció el uso de la única carta que le queda para abrir trocha y salir del impasse, pero el gabinete quedó absolutamente expuesto al timing y el quorum, cuando se convoque a legislatura extraordinaria.
Antes de pensar en posibles consultas jurídicas sobre la viabilidad de  convocar a una asamblea constituyente que serviría de frágil andamio para una insostenible prórroga de un mandato en trayectoria kamikaze, sería saludable que el gobierno innove difundiendo en detalle el contenido del paquete normativo que pretende promulgar vía delegación de facultades. Si la intención es buena, por qué mantener el texto en secreto. Si toda ley que promulga el Congreso es pre publicada, por qué no hacer lo mismo.
Parece que el espíritu castrense del Comandante ha contagiado a su Gabinete, confundiendo leyes con planes militares al punto que temen perder eficacia si los proyectos son antes conocidos por la ciudadanía. En el supuesto que ya los han redactado, su natural difusión inmediata y discusión pública de los expertos y especialistas en cada materia, permitiría que la desconfianza ceda y la opinión pública apoye la delegación, lo que sin duda influiría en el ánimo del Congreso. ¿Por qué entonces ese ánimo de ocultar el contenido?
La miopía palaciega, genuina o inducida por asesores bien atornillados que parecen seguir instrucciones de quien financió la campaña, les impide ver lo cerca que están de llevar a las calles el justificado descontento del poblador de a pie, complicando así la frágil gobernabilidad con indeseables secuelas en la economía y en el calendario electoral.
Las organizaciones radicales están actuando de modo coordinado por quien provee los fondos para parecer más de lo que son. No son suficientemente fuertes para acceder al poder, pero sí lo suficientemente organizadas, financiadas y decididas para marcarle la agenda a un gobernante ciego y timorato. El objetivo de estos no es ganar esta elecciones, sino acrecentar la sensación de caos, inseguridad e ingobernabilidad, para nutrirse de estas, cual buitres de la política.
El gobierno necesita a gritos dialogar inteligentemente con las fuerzas democráticas, antes que alguien empiece a sentir que se acabó el tiempo de defender puentes y puertos y empiece a pensar que es mejor volarlos antes que el enemigo los use.
Por Dardo López-Dolz
16 – Jun – 2015

Desastre nacionalista


Lo que se le viene al gobierno de Humala por no

 prevenir los efectos de El Niño

La caída de la aprobación ciudadana de la pareja presidencial a un magro 15%, según la última encuesta de Ipsos, y la secuencia inacabable de denuncias de corrupción que alcanzan al régimen, anuncian un final dramático del actual gobierno. Sin embargo, el drama actual se convertirá en desastre político para el nacionalismo el 2016 si se repite un fenómeno El Niño fuerte a fin de año, algo muy probable según los especialistas.
Estamos a mediados del año y no se ve ninguna labor de prevención, a pesar de los abundantes indicios que hacen temer que se repita un Niño tan destructor como los de 1982-83 y 1997-98.  Si esto ocurriera, el nacionalismo pagaría en las urnas su responsabilidad política por NO haber tomado las medidas preventivas del caso.
El 15% de aprobación que aún le queda al gobierno sería arrasado por un huayco de descontento si El Niño causa daños mayores. El gobierno tiene un fondo de contingencia de S/.275 millones para encarar el fenómeno, pero no hay hasta ahora una respuesta efectiva y bien organizada.
Abraham Levy advierte que El Niño actual empezó en diciembre y sigue creciendo, al punto que no tenemos invierno y que ya ha causado efectos desastrosos en otros países: calor extremo en India y Pakistán, lluvias fuertes en los Estados Unidos y sequía en Chile (ver El Niño amenaza ¿Y la prevención?). Ha alertado además que el escenario descrito es idéntico a los que precedieron a los dos últimos Niños fuertes que sufrió el Perú.
De otro lado, el gobierno no parece entender el impacto negativo que tendría el fenómeno sobre la economía, a pesar que ya se ha advertido que si hay Niño fuerte el PBI (Producto Bruto Interno) caería en 3 puntos, lo cual supone que la economía  crecería solo 0.5% este año.
Dicho impacto se explicaría por el mayor peso que tiene hoy la agricultura en el PBI, debido al desarrollo de la agroindustria; por las pérdidas en la pesca, los daños a la infraestructura (carreteras, puentes, sistemas de riego, alcantarillado, etc), y por una posible sequía en la sierra sur y el Altiplano, entre otras consecuencias.
Para entender la importancia de prevenir basta comparar los efectos de los Niños fuertes anteriores. El 82-83 NO hubo prevención y el fenómeno provocó una caída del PBI de 10%. Y el 97-98 sí hubo prevención, y la economía se afectó mucho menos y pudo crecer 0.3%. Por cierto, el Estado tenía entonces muchos menos dinero que hoy.
Si la economía no creció más el 98 fue por el contexto global negativo: la inversión extranjera en los países emergentes se retrajo por la Crisis Rusa, y los términos de intercambio cayeron en un 13%, la mayor caída en 48 años. En medio de todo ello El Niño destruyó parte de la infraestructura y dejó grandes pérdidas en la agricultura y la pesca.
En junio del 97, a estas alturas, los obras de prevención ya estaban casi terminadas, bajo la supervisión personal del presidente de la república y sus ministros. Este hecho fue decisivo para el avance de los trabajos. Sin el liderazgo político hubiese sido muy difícil que las obras de prevención terminaran a tiempo.
El presidente Ollanta Humala no ha asumido hasta ahora ese liderazgo. En el verano último se le vió solo en Chosica no obstante que el problema fue nacional..Y hasta hoy NO informa el balance de los daños que dejaron las lluvias, ni tampoco sobre las labores de reconstrucción.
¿Qué ayuda han recibido en Tumbes las10,000 familias damnificadas por el desborde del río? ¿Y los otros damnificados de Cajamarca, la sierra de La Libertad, Moquegua y Arequipa? ¿Qué está haciendo el INDECI por ellos? ¿Hay planes para prevenir El Niño que amenaza, cuáles son y quién es el responsable de dirigirlos?
El gobierno debiera responder a estas preguntas ante el país, si quiere evitar una debacle electoral segura de su partido en el 2016.
Por Víctor Robles Sosa
16 – Jun – 2015

Ahora hay certezas


Sobre los destapes de las cuentas bancarias de la pareja

 presidencial.

El fin de semana he entendido porqué la esposa del presidente Humala tiene que recurrir a sus abogados, para dar algún tipo de explicación, al ver la pobreza intelectual de los voceros del nacionalismo. No se trata ya únicamente de la falta de convicción y contradicciones mostradas antes por los defensores jurídicos, sino de una falta de consistencia y solidez que hacen de sus respuestas “políticas” una invitación a la carcajada. Sin embargo no es un asunto de risa. Que salgan, gracias a los medios de comunicación, cada vez más elementos e indicios que vayan configurando un comportamiento irregular es algo que no es para celebrar. Y si se trata de quienes se dedicaron a denostar a sus adversarios por corruptos pues ahora vienen demostrando que, por lo menos ante el veredicto de la opinión pública, los han superado. En efecto, en reciente encuesta de Ipsos Apoyo quien lidera la percepción de mayor corrupción es Nadine Heredia, con el 45%. Está por encima de quienes antes criticó.
Amigas “del cole” que prestan tarjetas de crédito y se lían con quienes son encomenderos de coimas, amigos íntimos que impulsan licitaciones a dedo por encargo, congresistas acusados de una serie de ilícitos, cuentas bancarias que teniendo fondos no se utilizan, gastos excesivos en frivolidades, un entorno familiar que se ha enriquecido en los últimos años, todo ello ocurre en el nacionalismo gobernante. Hace unos años el politólogo Steven Levitsky decía que, en relación a la corrupción, en cuanto a Humala y su esposa había dudas y que en cuanto al fujimorismo había certezas. La figura ha torneado. A la luz de las últimas denuncias, ahora en cuanto al nacionalismo, gracias a Nadine Heredia, hay certezas corroboradas por cuentas y gastos de centenas de miles de soles que deben ser investigados. Sólo el fin de semana Cuarto Poder ha informado de una cuenta en el Scotiabank por montos que superan los 150.000 soles realizados en el 2013, y en la última revista Velaverde se informa de otra cuenta, esta vez del Banco de Crédito, con depósitos en un corto espacio de tiempo por 180.000 soles, esta vez en el 2014.
La situación que vivimos está corroyendo la institucionalidad. La SUNAT, que antes era una entidad modelo en América Latina, gracias a las reformas de los años noventa, en estos días de destapes se ha convertido en partícipe del deterioro. A pesar de haber sido aludida, no ha habido vocero que salga al frente para hacernos comprender sobre el comportamiento de la esposa del presidente Humala. Sin embargo, es muy solícita para investigar a opositores, como señalaban algunos parlamentarios, dando a entender que habíamos vuelto a los usos y costumbres del montesinismo. El legado de Humala tendrá que cargar con esta destrucción de lo poco de credibilidad que acompañaba nuestra endeble institucionalidad.
Es obvio que el gobierno está sobreactuando en el caso de Alejandro Yovera en el Congreso, para que se desvíe la atención de las numerosas cuentas de la señora Nadine Heredia. Que no sorprenda que muy oportunamente, en cualquier momento, capturen a Oropeza, al igual que antes a Orellana, para que así la cortina de humo oculte los depósitos extraños de las cuentas de la esposa del presidente.
Por Juan Sheput
16 – Jun – 2015