martes, 22 de septiembre de 2015

Es tiempo de la oposición


Sobre la espiral de denuncias de corrupción que envuelven al gobierno

La aparición de dos colaboradores eficaces, que de acuerdo a lo visto ayer en Cuarto Poder, confirman una serie de hechos irregulares que han venido siendo denunciados por los medios de comunicación desde hace varios años, como es la plata que venía de Venezuela para financiar la campaña de Ollanta Humala en el 2006 y su consecuencia, que es la organización de una serie de testaferros para legitimar los dineros provenientes de la dictadura chavista y que no se usaron en la campaña.
Por ejemplo, los colaboradores eficaces señalan cómo Martín Belaunde Lossio no es el empresario al que muchos medios se refieren, sino un gestor de negocios que usaba la plata sobrante de la campaña para comprar diarios, canales de televisión y otros negocios como la imprenta Todo Graph. Sobre todo esto hay reiteradas denuncias periodísticas y recientemente los resultados de la Comisión Belaunde Lossio. Los colaboradores eficaces también dan nuevas luces sobre los contratos simulados que la señora Heredia habría utilizado para justificar la obtención de un crédito hipotecario para comprar la casa donde vive actualmente. El crédito, hay que recordarlo, fue prepagado, sin poder explicar tampoco los orígenes de los fondos para ello.
El manejo de los dineros provenientes de Venezuela, de los sobrantes de la campaña del 2006, y lo que vino después para preparar el asalto chavista al Perú –tal como consta en las agendas-, fueron manejados de manera informal y usando lo que podría ser un manual de lavado de dinero. Depósitos en efectivo, cuentas a nombres de familiares y amigos, tarjetas de crédito prestadas, contratos simulados para aparentar ingresos inexistentes. Y un ritmo de vida acorde con la situación  de nuevos ricos.
Pero lo grave es la muestra de que en Palacio de Gobierno están dispuestos a todo para tratar de librar a la señora Heredia de la persecución judicial. Ayer el Presidente Humala dio una entrevista en la que respondió por adelantado la denuncia de Cuarto Poder. Lamentablemente, esta defensa de la señora Heredia solo mella aún más la credibilidad del Presidente, quien insiste en repetir argumentos que no se condicen con los hechos que cada día conocemos.
Pero lo cierto es que si todo esto ha sucedido, y si aún no recibe sanción es en parte por las trapacerías legales de la señora Heredia, y porque la oposición no ha cumplido su papel. Los congresistas de oposición opinan indignados en las redes sociales, pero en el Congreso no concretan iniciativas para poner orden. El esfuerzo del congresista Galarreta por llamar la atención de ministros de Estado que se prestan a las actividades de defensa de la señora Heredia es todavía un hecho aislado. Pasado más de un mes de la denuncia realizada por Panorama sobre las agendas de la señora Heredia, la mesa directiva de oposición aún no puede poner en discusión la moción para que se investigue las actividades de la esposa del Presidente Humala.
¿Qué tiene que suceder para que la oposición reaccione?

Por: Juan Carlos Valdivia

Sí al voto preferencial


Reflexiones y aportes para el debate sobre la reforma electoral.

Manolo Barrientos escribe que se quiere un país del siglo XXI con una población estancada en el siglo XVIII. Tomás Pace, en prédica dominical, dice que si estamos cómodos creemos que todos están cómodos. Rubén Coa, del Partido Nacionalista, ha dicho que mentir es parte del juego político”

El congresista Johnny Cárdenas, también del oficialismo, propone un nuevo distrito en Junín y un potencial candidato al Congreso hace lo mismo en Huancavelica. “Sin duda, tras la creación de los distritos, se espera la presencia del Estado”, dicen con desparpajo o ¿ingenuidad? Michel, pulpín con futuro incierto, alega que le da igual votar por cualquiera. “¿En qué me beneficia?”, asegura firmemente.
¿No es acaso la democracia el sentir de las mayorías, el resultado de sus propias decisiones, para bien o para mal?
Tener institucionalidad política medianamente orgánica y pulcra tomará años. Los nobles y los buenos saben que son desplazados por las mañas de quienes han tomado la política como medio de vida, hacerse de galas o joder. Se habla de leyes para fortalecer a los partidos y a la democracia, como si por arte de magia los peruanos de Lima y de provincias se someterán a ella a pie juntillas, agachando la cabeza. ¿Cuántas leyes están pintadas en la pared, haciendo el ridículo frente a la realidad? Mire cómo los políticos dicen una cosa en la mañana y todo lo contrario en la tarde, al compás de cómo la opinión popular se desencadena, sin dar señales claras de responsabilidad, consistencia y coherencia.  
En las condiciones actuales, de más pendencieros haciendo política, el voto preferencial se convierte en el último bastión de las libertades populares, el último recurso democrático para elegir a quien creemos se ajusta más a nuestros deseos y sentir. ¿No es acaso ese el objetivo de la democracia, que el humor popular se imponga libremente? ¿No es acaso que ese humor popular debe ser educado y orientado convenientemente?
Los candidatos al Congreso saben que deben mantener un mismo discurso en la línea de su candidato presidencial. Por eso varios están mudos, para no contradecir la línea de las cúpulas partidarias. Ni una palabra sobre lo fundamental, para no perder la candidatura.
De los peruanos de provincias se acuerdan cuando hay elecciones, cuando una Tejeda o un Pacheco ganan medallas de oro o cuando el hedor de la corrupción alcanza el periodismo limeño. Desde que las regiones se instalaron, los laudos arbitrales, veta de oro de la corrupción, se acomodaron como anillo al dedo. Los presupuestos regionales fueron entregados en bandeja de plata a los proveedores, a libre disponibilidad, a más de cuarenta Alibabás que en cada elección invierten en cada candidato que se amolde a sus intereses.
El voto preferencial es, por el momento, la última posibilidad que tiene el poblador olvidado y ninguneado para elegir a quien cree él que lo puede representar mejor. De eso trata la democracia. La representación tendrá todos los vicios condenables mientras los partidos políticos sigan siendo cúpulas con partidarios genuflexos y no se abran a nuevos militantes. Si hablan de candidaturas “naturales” y de que están completos, dan testimonio antidemocrático y reafirman el carácter argollero y mafioso del dueño del partido.
Los educados eligen al académico esforzado, obrero, agricultor o emprendedor madrugador. Los borrachos y pendencieros eligen a los trafas con enormes sonrisas.

Por: Manuel Gago

jueves, 10 de septiembre de 2015

Columna. Región Lima: ¡Falta liderazgo político!


Columna. Región Lima: ¡Falta liderazgo político!


De la discusión nace la luz repetían los griegos. Los asesores oficialistas del gobierno regional están preocupados. Eso es bueno. El debate y la crítica mueven al mundo, no lo olviden.

Sin embargo por más cerrada defensa a la gestión de Nelson Chui, los asesores no pueden negar una verdad más grande que la cordillera: falta liderazgo en la conducción de nuestra gran región. El camino del crecimiento al desarrollo no tiene (por ahora) un general.

Otra verdad es innegable. Los asesores o defensores pueden señalar objetivos, sumar números, poner cuentas, escribir extensas columnas, pero la gente -la inmensa mayoría de la población-  no cree absolutamente nada. ¿Atrévanse a negarlo?

Sin embargo la política puede hacer grandes cosas, enmendar errores, hilvanar el pasado con el futuro, corregir lo malo.  Eso solo se hace si la política es grande, si hay decisión. Por eso nos atrevemos a decir que si miramos con letargo la historia del mundo observaremos que han sido los políticos y no los economistas los que nos han sacado de las crisis y de los momentos difíciles. Este puede ser uno de ellos.

A pesar de los ingentes recursos fiscales de los últimos años -producto del súper ciclo de los commodities y de la apertura comercial del país- las necesidades y las brechas históricas son tantas que el presupuesto nacional no alcanza a cubrirlo. Por ejemplo la brecha de infraestructura (agua potable, carreteras, puentes, aeropuertos, etc)  supera los 80 mil millones de dólares. Tal cantidad de presupuesto no existe en las arcas fiscales. Recursos, dinero, presupuesto siempre han faltado en el Perú. Eso no es un gran descubrimiento. La independencia se logró con financiamiento inglés, por si no lo recuerdan.

Entonces los asesores de Nelson se equivocan señalando que el principal problema es la falta de recursos para financiar el desarrollo.  No señores, el principal problema es el liderazgo político. Los asesores parten de la vieja creencia que solo el estado, el gobierno regional, puede crear desarrollo. Si observamos los países que han alcanzado el desarrollo sabremos que la prosperidad de sus sociedades descansa sobre los hombros de sus empresas, sus emprendimientos, sus iniciativas, su capital social, sus redes, la inventiva de sus mujeres y hombres para crear riqueza.

Es cierto que el presupuesto nacional del próximo año será el más bajo de la última década, solo 136 mil millones de soles. Si el gobierno humalista, mediocre hasta el final de sus días, hubiese hecho las cosas correctas el presupuesto sería 150 mil millones. Es cierto también que el gobierno regional tendrá menores recursos para el 2016 con lo cual algunos proyectos no serán viables, creando insatisfacción social. No obstante son los momentos difíciles donde se ven las verdaderas costuras de los políticos.

Nelson debería convocar al enorme capital social, productivo, empresarial que tiene la región. Construir una hoja de ruta, una agenda para el crecimiento y el desarrollo de la mano con el sector civil y privado. Convocar además al sector educativo, las universidades y los centros tecnológicos para incentivar la innovación y fortalecer los sectores productivos.

Se pueden utilizar  herramientas de gestión como por ejemplo las alianzas público privada para crear infraestructura o llamar a los profesionales huachanos, cañetanos, huaralinos, barranquinos que están dispersos por el mundo, el gran capital educativo que estoy seguro está dispuesto a servir a nuestra gran región y fijar objetivos de una agenda de competitividad regional.

Si el problema es de recursos, como señalan los asesores, entonces jamás tendrá solución. El problema de fondo es otro. Es liderazgo para transformar la realidad. Eso lo hace política, pero, como repetimos, la política grande. Ahora, en tiempos de crisis, es cuando el gobernador, sus funcionarios y sus asesores deben asumir la conducción con optimismo, mirando el futuro.

La historia dice que Alejandro el Magno se colocaba un casco con un penacho rojo intenso para que las fuerzas enemigas lo reconozcan y se atrevan a matarlo. Lideraba sin miedo montado en Bucéfalo, su caballo. Marie Arana, historiadora peruana, señala que Bolívar -que además se inspiró en Alejandro- liquidó sus 40 millones de dólares en la guerra por la independencia. ¿Qué político -en la región- se atrevería a gastar sus millones por la gloria, a ponerse un penacho rojo? Ninguno. Claro, solo los grandes, y la diferencia entre ellos y los de hoy es inmensa, profunda. Solo decir como epílogo que frente al fracaso todavía hay esperanza.    

Javier Iván Arenas

Cómo crear real ciudadanía


Sobre el Estado garante de esa libertad, no tutor de los ciudadanos

Crear ciudadanía se ha convertido en una de las letanías favoritas del progresismo. Se puso de moda con la ex alcaldesa Susana Villarán que lo repetía cual conjuro mágico, dando a entender que era una de las principales metas de su gestión. Mientras que a muchos nos provocaba hilaridad, pocos se detuvieron a pensar en el significado de la frase que hoy vuelve a repetirse en boca de los precandidatos de izquierda. ¿Qué cosa significa “crear ciudadanía”?
Como ya sabemos, la izquierda es un sector intensamente ideologizado. Esto significa que para un progre la realidad no es lo que es sino que todo carga con un significado especial, con una cualidad intrínseca que se reparte entre lo bueno y lo malo. Al final de cuentas, una ideología es, en principio, una guía de valores para distinguir lo bueno y lo malo. A continuación viene un plan de acción para reformar el mundo y hacer que todo sea bueno, según esa escala. Allí es donde empiezan las divergencias entre los soñadores de la izquierda: ¿cómo construir un mundo maravilloso donde todo sea perfecto? Unos creen que el mundo injusto se destruirá por sí solo debido a sus contradicciones internas, dando paso inexorablemente al paraíso socialista. Otros, más impacientes, prefieren acelerar el proceso avivando las contradicciones internas para que se auto-destruya más rápido. Esto quiere decir provocar el caos y la agitación social predicando el odio al sistema. Luego están los que prefieren recurrir a la dinamita y al fusil para eliminar a los enemigos del cambio y destruirlo todo rápidamente.
Pero nada de esto puede lograrse si la gente no está convencida de que el mundo es injusto. El primer paso de toda revolución progre es convencer a la gente. Marx hablaba de la conciencia de clase, es decir, la clase trabajadora tenía que ser consciente de su rol de explotados y de su número, que les daba la capacidad para iniciar una revolución y cambiar el orden. De allí surge la necesidad de la conciencia social, primer paso para el logro de la revolución socialista. Con el paso del tiempo esta conciencia de clase ha terminado siendo simplemente “ciudadanía”. Si uno trata de descifrar su significado a partir del uso que le da el progresismo, se refiere a la creación de una sociedad parásita, cuya única conciencia social es la de estar dotada de infinitos derechos exigibles al Estado. De no recibirlos apropiadamente, tienen también el derecho de emprender una petit revolución hasta conseguir el reclamo social.
Lo cuestionable es que la creación de ciudadanía consiste en formar parásitos dependientes del Estado en lugar de  dueños de sí mismos. Se ha impuesto la tesis de que toda persona adquiere derechos en el instante mismo de la concepción. De hecho, el presidente Humala ha ofrecido programas sociales a lo largo de todas las etapas de la vida, desde la concepción hasta la muerte. Hay una curiosa alianza de extremos en esta tesis.
Nosotros creemos que la verdadera ciudadanía pasa por formar personas libres e independientes, capaces de determinar su existencia por encima del Estado. Los verdaderos ciudadanos deberían ser capaces de cuestionar al Estado que ellos sustentan con su trabajo, capaces de cuestionar su crecimiento, limitar su tamaño y gasto, puesto que son ellos quienes lo mantienen.
La verdadera ciudadanía implica exigirle al Estado que cumpla con sus obligaciones básicas, como la seguridad y la infraestructura, y exigirle al mismo tiempo que no intervenga en la vida íntima de las personas. Debemos enseñar desde la escuela que el ciudadano es libre y que el Estado es el garante de esa libertad, no es su tutor ni su padre, ni su dios. Es solo un conjunto de empleados mantenidos por los ciudadanos libres, a quienes aquel les debe atención y respeto.
Por: Dante Bobadilla

3.8 del PBI para educación ¿Aleluya?


Sobre el presupuesto 2016 y una nueva propuesta curricular

Soy de los que se oponen firmemente a aumentar inorgánicamente un porcentaje del PBI (Producto Bruto Interno) para dedicarlo a la educación. Soy de los que no estamos dispuestos a pagar tributos por la perpetuación de una educación que –en la práctica- constituye un delito contra la fe pública. Una estafa.
Porque cualquier hombre con sentido común –y con mayor razón quien tiene nociones de gestión pública o privada- sabe que hay diferencias entre gastar e invertir, sabe también que es indispensable la optimización costo/beneficio y sabe, por último, que la disponibilidad y uso de dineros públicos implica una responsabilidad ética con los ciudadanos.    
Según una reciente investigación de Rolando Arellano, los peruanos destinan un promedio de 15% de su presupuesto a la educación de sus hijos. ¡Y el 70% de esos peruanos está descontento con la oferta de la calidad educativa!
Se acaba de anunciar que en el presupuesto del año 2016 se ha previsto alcanzar un 3.8 del PBI para la educación. Ciertamente un incremento respecto a años anteriores. ¿Este aumento contribuirá a reducir ese porcentaje de peruanos descontentos con la calidad educativa y permitirá –finalmente- que la educación deje de ser entre nosotros una fábrica de frustraciones e inhibiciones personales y comunitarias?
Ya hemos dicho en artículos anteriores que el quid del asunto educativo supone el diagnóstico y acciones REALISTAS en torno al quién, dice qué, para qué, a quiénes, cómo, cuándo y dónde. Y hemos subrayado que el corazón de la propuesta educativa está constituido por el dice qué para qué. Que se refleja en la estructura curricular.
Pues bien. Tomamos noticia hace algunos días de la instalación de una comisión –suponemos de “alto nivel”, pues todas las comisiones burocráticas supuestamente importantes suelen llamarse así- que se encargará de revisar y actualizar la propuesta curricular básica nacional de la escuela peruana. Evidentemente se trata de una propuesta importante y trascendente, pues compromete el futuro de niños y jóvenes. Y no dudamos de que esta comisión, al ser de alto nivel, contará con gran número de asesores y consultores especializados. Y realizará talleres, encuentros con la sociedad civil y las debidas sistematizaciones y socializaciones. Enhorabuena.
Lo que resulta poco comprensible es que esta tarea medular de la educación se realice recién. Pues, con anterioridad, hemos asistido a capacitaciones, evaluaciones, selecciones y nombramientos de maestros sin haber definido previamente qué es lo que estos maestros iban a acometer. El dice qué para quéque recién se empieza a elucidar con el nombramiento de la comisión aludida.
Para cualquier empresa o emprendimiento, uno selecciona al personal teniendo claro –clarísimo, diría yo- qué es lo que ese personal va a hacer. Y ello, como resulta obvio, supone la anteposición –haciendo la traslación a la educación- del dice qué para qué. Porque a lo mejor los comisionados podrían encontrarse con la sorpresa de que su propuesta curricular, tal vez brillante, no pueda ser ejecutada por los maestros seleccionados a partir de la ceguera del dice qué para qué.
Algunas personas suelen tener cábalas respecto a los números. El número 13 para algunos es buena o mala suerte. El 3.8 también. Pero la educación no es un asunto de numerología cabalística.
Por: Eduardo E. Zapata Saldaña

Keiko podría agradecer a Ollanta y Nadine


Sobre los factores políticos que favorecerían a la candidata fujimorista

Es cierto que hay condiciones para la aparición de un candidato sorpresa en las elecciones del próximo año. Las dos condiciones son: que irrumpa con fuerza no más allá de diciembre y que en los temas de seguridad ciudadana y reactivación económica sea lo suficientemente audaz y creíble como para capitalizar los dos factores de preocupación: la desesperación y el desgano de parte de la gran mayoría de peruanos.
Digo candidato sorpresa y no outsider a propósito. No es que alguien no medido aún por las encuestadoras no pueda aparecer (ello es factible aunque cada vez menos probable), pero a diferencia de los cálculos de los candidatos del elenco estable (los tres primeros de momento), el cuarto en disputa no tiene que ser el símil de Ollanta Humala el 2006 y 2011(anti-modelo económico, pro-estatista, etc), y tranquilamente podría salir de los que hasta el momento andan en el rubro “otros” o de los que no logran pasar la barrera del 5% de intención de voto.
Siendo ello cierto, si poco o nada se mueve en el escenario de aquí a diciembre, lo claro es que la opción que más se ha de fortalecer es la de Keiko Fujimori. Por una razón principal. Hay una suerte de trasvase directo entre la desaprobación del Gobierno y el más de 30% que de momento recibe la candidata naranja. O dicho de otro modo. Es esta última quien capitaliza más que sus adversarios el enorme desgaste y desprestigio de la gestión Humala/Heredia. Pese incluso a que hasta ahora algunas mediciones le otorgan a Alan García el calificativo de “líder de la oposición”. Es en los estratos D y E donde más se percibe el fenómeno antes descrito.
¿Qué abona a este beneficio de Keiko? Más allá de las denuncias de lavado de activos y corrupción, de las agendas de Nadine y demás (que por cierto ayudan), está la crítica situación de la inseguridad. Como el lector apreciará, este nuevo debate que se asoma sobre si se debe o no considerar como delito de terrorismo las extorsiones y el uso de armas de guerra (como las granadas que van cobrando  víctimas civiles y policiales) por parte de delincuentes comunes, contribuye a mejorar el posicionamiento y respaldo de Fujimori.
Ese trasvase se da a nivel de percepciones. Me explico: “La hija del gobernante que acabó con el terrorismo es la mejor opción para acabar con la delincuencia y el crimen”. Algo parecido a lo que ocurrió con Humala el 2011: “Que mejor que un militar para terminar con los ladrones y demás”. Pero que yo sepa, nadie todavía ha escuchado de la boca de la señora Fujimori una mínima propuesta en materia de seguridad ciudadana. Habrá que esperar.
Lo cierto es que, sin desconocer la posibilidad del candidato sorpresa, a estas alturas, el desenlace del 10 de abril se juega más por lo que este Gobierno hace o deja de hacer en los dos temas claves citados, que por el eventual cuarto en disputa.
Vistas las cosas así, es más lo que el fujimorismo tiene que agradecerle a Humala y Nadine que lo que tendría que reprocharles. Salvo que el Presidente decida indultar a Alberto Fujimori y a Antauro Humala; eso sí sería una declaratoria de guerra.
Por: Mario Saldaña C. (@msaldanac)

¿Y los niños del Perú?


Sobre el desborde de la delincuencia que amenaza ahora a la infancia

Adolfo Castellano Carrillo, Técnico de la Policía Nacional del Perú, falleció al estallar en sus manos, el lunes, una granada que intentaba desactivar. La granada fue dejada en la puerta del colegio Cristo Salvador, en Villa El Salvador, en pleno horario escolar, mientras los niños asistían a clases. La violencia en el país está llegando a niveles incontrolables. ¿Sabía usted que, la semana anterior, el director de ese Colegio había presentado una denuncia en la Dirincri tras haber sido amenazado por un grupo de delincuentes que le exigió el pago de S/.20 mil para no atentar contra la escuela? ¿Qué hizo la Dirincri después de recibir la denuncia?
El caso del colegio Cristo Salvador no es el primero. El 22 de mayo de este año fue asesinado Sabel Evangelista De Paz, director de la escuela privada María Montessori, en San Juan de Lurigancho. Días antes el director de un colegio en Puente Piedra recibió el siguiente mensaje: "Director: Por lo que vemos, usted lo ha tomado a la broma. (...) Se va a arrepentir toda su perra vida. Y, carajo, no es broma. Y recuerde: No avise a la Policía o perderá a su familia". Uno parecido fue recibido por el director de un colegio en Villa María del Triunfo.
De acuerdo con la Policía Nacional, en Lima y Callao operan 280 bandas de extorsionadores. Y la pregunta que sigue es ¿Qué están haciendo la policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial para frenar a estos extorsionadores?
La Democracia requiere, además de elecciones, de la confianza de los ciudadanos en el Estado y de que éste ejerza el control sobre la violencia, garantizando la seguridad y administrando justicia. En el Perú esa condición no existe.
La seguridad y la capacidad de administrar justicia, castigando a los delincuentes para después reinsertarlos en sociedad, es una condición para el desarrollo de todo país.  La violencia doméstica -contra la esposa e hijos-, las pandillas, los robos, los homicidios y las violaciones, hacen del Perú una sociedad violenta. La falta de denuncia y los linchamientos demuestran la poca confianza en el Estado. La campaña iniciada por una ciudadana, “chapa tu choro”, muestra la desesperación en la que están cayendo los ciudadanos, cansados de vivir en la inseguridad y de ver que no existe autoridad alguna que les garantice un cambio.
Los ciudadanos se quejan porque si un “choro” es detenido en plena comisión de un delito y llevado a una comisaría, en menos de 24 horas será liberado porque su crimen es calificado de “menor cuantía”, y las probabilidades son que esa misma noche esté haciendo otro “trabajito”.
La inequidad no se mide sólo por el ingreso económico. El acceso a la justicia, o la falta de ésta es también una señal de inequidad. En San Isidro hay un policía por cada 211 habitantes, en Puente Piedra uno por cada 1,736. En Villa el Salvador existen solo 80 efectivos policiales para resguardar a los 500 mil habitantes del distrito. Esto es uno por cada 6,250 ciudadanos, y de acuerdo con el alcalde muchos de estos policías deben ser compartidos con la municipalidad de San Juan de Miraflores.
La inseguridad ciudadana ha llegado a un punto en el que los niños no están seguros ni siquiera en sus escuelas, y en el que los directores de los colegios arriesgan su vida al ir a trabajar cada día. ¡Inaceptable!
Por: María Cecilia Villegas

Caricatura del día


Caricatura del día

martes, 8 de septiembre de 2015

Delincuentes de cuello blanco


¿Es posible vencer a la delincuencia si no se ataca la impunidad?

En el marco del debate sobre el desborde de la delincuencia que sufre el país, he escuchado a varias personas señalar que la impunidad es algo así como el combustible del delito. Esto es verdad, pero ¿cómo explicar el imperio de la impunidad en el Perú?
Hay quienes encuentran la explicación en las conductas corruptas heredadas de la Colonia - dicen que el Virrey saliente le dejaba una talega de oro debajo de la cama a su sucesor-, y esto también es cierto, pero no me parece necesario remontarnos tanto en la historia para hallar las razones.
A finales de los 90, el país vivió una intensa movilización social contra la corrupción mediante manifestaciones diversas, como el “lavado de la bandera” o marchas de activistas con las manos enfundadas en guantes blancos, informes y reportes de nuevas ONG anticorrupción, como Proética y Transparencia. Aquel fenómeno forjó las mejores condiciones posibles para iniciar una nueva era, pero no fue así.
Lamentablemente, el post-fujimorismo desaprovechó aquella ola y solo la utilizó como arma política. El Perú perdió así una gran oportunidad para hacer las reformas necesarias a acabar con la corrupción. Los hechos posteriores lo confirman: los corruptos siguieron, solo cambiaron los nombres.
¿Por qué es necesario reflexionar al respecto? Para que no caigamos en las mismos errores hoy que vivimos otro momento de indignación nacional contra la corrupción. No basta con shows mediático-judiciales que dan la sensación falsa de que se hace justicia. Lo que se necesita es erradicar la impunidad que reina en las instituciones del estado encargadas de combatir el crimen, mano dura con los corruptos.
A los peruanos nos han hecho creer, por ejemplo, que Vladimiro Montesinos que está preso por corrupto, pero es mentira. Está preso porque lo culparon de los asesinatos del grupo Colina. Si lo hubiesen condenado solo por corrupto, hace años que habría salido libre.
La pena a Montesinos por corrupción ha sido de 15 años de cárcel que, con beneficios penales y “buena conducta”, se reducen a unos cinco o seis años. Este andamiaje jurídico de impunidad no ha sido tocado. Quien le roba millones al Estado paga solo unos pocos años de prisión, y luego a disfrutar la fortuna.  Por eso la corrupción sigue y el delito se extiende.
En China y en Indonesia los funcionarios públicos que incurren en esos actos son ejecutados; y en Estados Unidos se les castiga con penas de 20 a 30 años de régimen carcelario de rigor, para escarmentar al delincuente y disuadir a quienes estuvieran pensando hacer lo mismo.
La impunidad para los corruptos descompone las raíces mismas del sistema. La delincuencia crece por doquier porque los valores morales se han invertido: los delincuentes de cuello blanco nunca reciben el castigo que se merecen. ¿Cómo vencer entonces a la delincuencia sino nos atrevemos a tocar su lado más despreciable, que es el que actúa desde lo más alto del poder?
Por: Víctor Robles Sosa
 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Chapa tu choro y el contrato social



Sobre el estado de derecho y la autodefensa ciudadana

“La campaña chapa tu choro y déjalo paralítico” que se extiende en diversiones regiones del país y se amplifica a través de las redes sociales y los medios de comunicación demuestra con absoluta crudeza que no existe un contrato social en el Perú.
Si bien la base de un contrato social es el pacto constitucional, la Carta Política, es evidente que las normas constitucionales solo pueden ejercerse y enriquecerse a través de una dialéctica virtuosa entre el estado y la sociedad. De lo contrario, la norma constitucional se convierte en letra muerta.
El eje de un contrato social es la soberanía de la autoridad que se ejecuta mediante el monopolio de la fuerza. El contractualismo liberal nos señala que la sociedad de propietarios, empresarios, cede parte de su libertad al soberano a cambio de seguridad, justicia y servicios. En el Perú la campaña “Chapa tu choro” que fomenta la autodefensa privada, la privatización de la seguridad, nos indica que el estado ha comenzado a colapsar y que cualquier idea de monopolio de la fuerza ha empezado a disolverse.
No obstante la desaceleración y los sombríos pronósticos para la economía en el siguiente semestre y el 2016, en los últimos 25 años en el Perú ha emergido una sociedad de propietarios y empresarios como nunca antes en la historia. Pero esa emergencia no ha sido acompañada por un nuevo estado. En los noventa demolimos el Ogro filatrópico y el estado empresario, pero no organizamos una nueva institucionalidad para representar y ayudar a liberar la energía acumulada de las sociedades emergentes. El mercado funcionó pero el estado fracaso en todas las líneas.
La ausencia de un sistema de justicia eficiente y un servicio estatal de seguridad ciudadana, tarde o temprano, iba a desatar las fuerzas autodestructivas que siempre subyacen a un proceso de acumulación, consolidación de la propiedad y de las empresas. La ola del desborde criminal que se padece a lo largo y ancho del Perú es la más clara expresión de esas tendencias disgregadoras.
Ahora bien, una cosa es robar, asaltar y matar en una sociedad de menesterosos y, otra bien diferente, a una en que la mayoría ha logrado acceder a la propiedad y la empresa. Recordemos, por ejemplo, que solo un quinto de la población hoy está por debajo de la línea de pobreza. Cuando se roba a un propietario se ataca a alguien que tiene demasiado que perder y si el estado está ausente, más temprano que tarde, la autodefensa se generalizará. Es lo que sucede ahora con la extensión de la movilización “Chapa tu choro” en sociedades con mercados populares como Puno, Huancayo, Chiclayo y las áreas emergentes de Lima.
La única manera de detener esta ola de autodefensa que nadie sabe en qué puede terminar es mediante la movilización de la sociedad política con objeto de restaurar, reconstruir, o como quiera llamarse, al llamado contrato social en el Perú. Es decir, con la movilización del Ministerio Público, el Poder Judicial, la policía, los serenazgos y la organización ciudadana. Pero esa movilización tiene que ser de abajo hacia arriba, desde la base a la cúpula, desde la provincia a la capital, con objeto de articular a los gobiernos locales y regionales con la autoridad central y encauzar adecuadamente la ira popular que se desata en los mercados populares.

La derrota de los duendes


Crónica de una batalla política con Tierra y Libertad en Quellouno

Los duendes son espíritus mágicos que tienen diversas formas. El “Chullachaqui” (chulla-falso-; chaqui-pie), es el duende andino-amazónico, es “la madre del bosque”. El Chullacahaqui tiene un pie humano y el otro de animal (venado, tortuga, sajino). Este espíritu fantástico se ha encarnado en los militantes de “Tierra y Libertad”, quienes  se proclaman los guardianes de la naturaleza.
Los nuevos Chullachaquis del Perú quieren  un país de campesinos y pastores pobres. Rechazan la explotación de los recursos naturales (pesca, agroindustria, minería, hidrocarburos, etc.). Señalan que la agricultura debe ser la base económica del desarrollo, ignorando que solo el 15% de nuestro territorio es apto para la actividad agropecuaria.
Los duendes se movilizan, acusan de corruptos, denuncian la  contaminación, gritan, toman carreteras, se organizan y, por supuesto, “defienden al pueblo”. Ahora tienen candidato presidencial (Arana y Mendoza) y hacen de todo para que el pueblo note su mágica presencia.
El lunes pasado, en Quillabamba, La Convención, se reunieron los campesinos del Comité de Riego de Campanayoc-Mercedesniyoc del distrito de Quellouno, la empresa Odebrecht, el alcalde de Quillabamba, Wilfredo Alagón, el congresista Hernán La Torre, “representando a La Convención”, y funcionarios de los sectores Agricultura y Energía y Minas, para resolver las demandas del comité de regantes.
Fue una asamblea en la que debatieron los Chullachaquis de Tierra y Libertad contra el Estado (siempre ausente y que aparece solo en las crisis) y el representante de Odebrecht. Sin argumentos para sustentar “su plataforma”, los Chullachaquis utilizaban demagógicamente la pobreza y la desinformación de los campesinos que escuchaban a las partes sin entender muchas veces lo que sucedía.
El alcalde de Quellouno, el ex sacerdote Roberto Quedcaño Alarcón, fue desautorizado constantemente por su Gerente Municipal, que llevaba el hilo del debate; y el congresista La Torre no aportó ninguna solución. El funcionario de agricultura -del programa “Mi Riego”- propuso una solución concreta a los campesinos en relación al proyecto de irrigación del sector de Campanayoc-Mercedesniyoc.  
Los Chullachaquis de “Tierra y Libertad” lloraban por el padre ausente (el gobierno), y en un acto de magia reemplazaron al padre: su nuevo papá sería Richard Díaz,  funcionario de Odebrecht,  a quien le dieron nuevas obligaciones: reforestar el distrito; construir carreteras, colegios, donaciones futuras, etc. Y el gobierno nacionalista tiene !100 mil millones de soles guardados por incapacidad de gasto!  
En Quillabamba se desarrolló una batalla entre las posiciones democráticas contra el animismo mágico de Tierra y Libertad, fue una cruzada contra los duendes que se esforzaban para no llegar a un acuerdo y seguir bloqueando las carreteras.
Los Chullachaquis no quieren que se construya el gasoducto sur peruano. Declaran que están a favor del ducto, que es esencial para la industrialización del sur peruano, pero, reitero, seguirán apareciendo y desapareciendo mágicamente en todo el Perú, boicoteando toda inversión en recursos naturales.
Los campesinos de Quellouno y la realidad derrotaron a los duendes de Tierra y Libertad, que firmaron el acuerdo a regañadientes. No sin antes amenazar a la audiencia que el incumplimiento significa retomar sus “medidas de lucha”. El gobierno regional cusqueño es un fantasma del que nadie se acuerda. No existe.
Esta es la crónica de futuras batallas de los pueblos del Perú, contra los duendes derrotados por el momento en Quellouno.
Por: Tino Santander Joo