lunes, 23 de noviembre de 2015

Fujimorismo y democracia


    Sobre el papel de Fuerza Popular en pro de la gobernabilidad

Negar que el Fujimorismo tiene un problema con la democracia es esconder la cabeza como el avestruz. El Fujimorato fue la experiencia pos Guerra Fría que, de una u otra manera, estableció  un software autoritario en América Latina que luego utilizaron todos los autoritarismos al margen de apellidos e identidades ideológicas. Ganar elecciones, ungir a un líder carismático que establecía relaciones con los electores al margen de las instituciones, controlar a las fuerzas armadas, a las instituciones y a la autoridad tributaria, son legados de la experiencia de  los noventa en el Perú. Hay entonces interrogantes legítimas que cualquiera podría plantear.
Sin embargo la historia tiene una línea en el tiempo. Hechos alejados y cercanos al presente. El pasado del Fujimorismo es el autoritarismo, pero su presente se vincula con la experiencia democrática más virtuosa e incluyente desde nuestra fundación republicana. Sucede que desde la caída del Fujimorato, el Fujimorismo político ha participado en tres elecciones consecutivas y ha sido protagonista de una segunda vuelta y, de una u otra manera, ha sido una de las principales fuerzas de oposición.
Es la primera vez que la democracia peruana mantiene una continuidad institucional de tres gobiernos democráticos con la participación de los 30 millones de peruanos que ejercen el derecho al voto. En el siglo XX solíamos decir que la institucionalidad democrática estaba condenada a sobrevivir solo a dos períodos constitucionales consecutivos para luego ser reemplazada por alguna forma de autoritarismo.
También solíamos señalar que una de las causas de la inestabilidad institucional eran las colisiones entre el Ejecutivo y el Legislativo que, generalmente, terminaban con interrupciones constitucionales. Bueno, todo esos entrampamientos institucionales parecen que comienzan a ser superados. El jefe de estado acaba de convocar a la cuarta elección nacional ininterrumpida.
El Fujimorismo ha sido protagonista del conflicto político institucional de los gobiernos democráticos post Fujimorato y, de alguna forma, se ha dado maña para marcar distancias con los oficialismos de turno, pero también para evitar y sortear potenciales crisis de gobernabilidad. El Fujimorismo parlamentario ha evitado más de una censura ministerial y ha colaborado con las políticas públicas de las recientes administraciones.
No exageramos entonces si se afirmamos que el Fujimorismo político ha cultivado la idea de la leal oposición que proviene de la experiencia democrática anglosajona. Por ejemplo, la permanencia de Pedro Cateriano al frente de la Presidencia del Consejo de Ministros tiene mucho que ver con la nueva disposición naranja.
En otras palabras, el Fujimorismo tiene un pasado pero también tiene un presente. Y, la actualidad, nos indica con hechos y resultados que hay un nuevo Fujimorismo. Lo demás es pasión, teología, o voluntad de querer escribir la historia con el lapicero de mi facción.
¿Por qué entonces se niega la posibilidad de un nuevo Fujimorismo? La posibilidad de que Keiko Fujimori gane las elecciones del 2016 es demasiado para algunos. Significaría que la historia de los últimos 25 años recién estaría por escribirse y que habría que despejar las pasiones y las nieblas para nuevas interpretaciones y enfoques. En todo caso, cada vez es más evidente que las elecciones nacionales no solo elegirán al nuevo jefe de Estado sino que tendrán consecuencias impredecibles para los debates ideológicos, culturales e históricos.
Por: Víctor Andrés Ponce

Anemia y TBC, el legado de Humala


Balance crítico de la gestión del gobierno nacionalista 2011-2016

Ollanta Humala nos habla de su legado, de la herencia que le dejará a un Perú pedigüeño que se empeñó en construir, en esa sociedad que en sus sueños deberá ser eternamente protegida por el Estado; una población, para él, paralítica de ideas y acciones, sin iniciativas, suplicando migajas, sentada en un banco de enormes posibilidades, postergadas cada cinco años, de elección en elección. La inclusión social, su discurso bandera, sirve para que proveedores de Qali Warma ansíen estrenar y conducir autos de lujo, mismos Oropeza, convertidos en aportantes para su campaña nacionalista, vendedores de pan con paté, leche en polvo y avena mezcladas sabe Dios con qué, los nuevos pudientes con ayuda del Estado.
La inclusión ha derivado en falsa compasión y solidaridad. Dar pena no puede ser constante nacional. Estirar la mano por pan no puede ser situación eterna. En algún momento deben sacudirse tantos complejos de inferioridad e ineptitud. Salir adelante por esfuerzos y riesgos propios debe ser aleccionado en lugar de lucir caras de tristeza y melancolía. La vida es una cadena de sacrificios y desventuras, de portazos y maltratos, de ímpetus y perseverancias. Dar lástima no puede ser el objetivo de los desafortunados. Ese no es el legado que Perú quiere recibir de Humala.

Hacer Consejos de Ministros en poblados de la sierra no ha servido de mucho. No han aportado nada, tanto como esos diálogos interrumpidos con los partidos políticos. Diálogos de sordos, útiles para la foto de un recuerdo que mejor no se recuerda. La gente quiere soluciones hoy y no promesas para un mañana que nunca llega.
Choleo y serraneo siguen ofendiendo a muchos. El vestido todavía acomplejando. Usar ropa de marca adulterada indica no querer ser marginado. Regalar cocinas y bicicletas a quienes no lo merecen, fortalecen rencores nacionales. Los pobres de verdad no integran portátiles ni bases políticas que dicen representan. Nada. Todo es un engaño. Una farsa construida para la limosna. Del total invertido en obras sociales, ni el 30% ni le llega al poblador abandonado. El 70% del total acaba en los bolsillos de quienes maquinan el cuento de la pobreza e inclusión. Negocio redondo.   
Para Ollanta Humala la inclusión es la niña de sus ojos. Ojos que no ven la realidad, que se engaña y no observa los deseos de los emprendedores, que no habla el lenguaje de los nuevos tiempos y no conoce de liderazgos sólidos, decisiones firmes y valentías contra toda adversidad, dispuestos a sacrificios. ¡Tantos emprendimientos abriéndose paso en tiempos del terrorismo, tanta gente trabajando cuando los paros armados eran anunciados! El recurseo de los pobres sobreviviendo en esos años tormentosos. Y aun ahora, menospreciados, perseguidos y apaleados, saliendo adelante sin apoyo de nadie.  
Si un 80 % de la población cree ser de clase media, es porque ambiciona, no está conforme y quiere un futuro mejor. Los jóvenes, con tantos medios de comunicaciones, ya saben con qué velocidad se mueve el mundo. Imaginativos, proactivos y ansiosos por modelos diferentes y NO los asistencialismos que Humala quiere legar. NO aceptan sus mentiras. NO soportan a los ladrones todavía camuflados, retaceando los presupuestos del país.
El pernicioso legado de Humala también incluye un 35% de anemia infantil y un incremento del 14% de la TBC, segundo país después de Haití. Legados así apestan.

Por: Manuel Gago   

viernes, 13 de noviembre de 2015

¡Fuera las manos de la campaña!


Humala y Sendero buscarían liderar el anti en las elecciones

El presidente Ollanta Humala y el Movadef al parecer han decidido convertirse en protagonistas de la campaña electoral como máximos abanderados del anti. Humala acaba de desempolvar el refrito de las “esterilizaciones forzadas”, y los seguidores de Abimael Guzmán intentaron, sin éxito, sabotear un mitin fujimorista en Huancayo de la mano con el movimiento antifujimorista No a Keiko.
Alguien podría dudar y creer que la creación de dicho registro, justo ahora que empieza la campaña electoral, es solo una coincidencia; sin embargo, el propio Humala echa por tierra esas dudas con sus propias  declaraciones al respecto.
Su animosidad política es evidente: (…), estábamos viendo una política de reducción de pobres antes de que nazcan… Los que estamos haciendo es construir un padrón que nos permita establecer cuántas mujeres fueron afectadas en sus derechos humanos… estimamos que fueron 300,000 mujeres...”.
Sin embargo, hace años que las autoridades judiciales y la Defensoría del Pueblo establecieron que nunca hubo una política de estado de “esterilizaciones forzadas”. Las investigaciones han revelado, además, que es mentira que se haya esterilizado a 300,000 mujeres pobres.
María Cecilia Villegas, experta en políticas públicas, ha realizado una indagación exhaustiva del tema y ha aclarado que el Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar (PSRPF/1996-2000) fue necesario para reducir la mortalidad materna e infantil en las poblaciones más pobres. Por ejemplo, solo en 1993 fallecieron al dar a luz 1.670 mujeres pobres, es decir ¡una cada cinco horas!
Villegas también ha revelado que, mientras estuvo vigente, el PSRPF benefició a 850,000 mujeres pobres que tuvieron acceso a todos los métodos anticonceptivos existentes -incluyendo la esterilización quirúrgica (AVQ)- a los que solo podían acceder quienes tenían dinero. Así, en 1997 solamente el 13% de las mujeres eligió la AQV, y el 87% los otros métodos: DIU, Depo-provera, píldoras y condones. ¿El resultado? La mortalidad materna se redujo en 30%.
Si Humala hubiese tenido un interés sano en conocer a fondo este caso, simplemente debió pedirle la data a su ministro de Salud. No lo hizo porque su interés sería otro: entrometerse en la campaña y atizar el anti. La pregunta que emerge es ¿se conformará con lo que acaba de hacer o meterá más las manos en la campaña?
Si los demócratas dejan pasar esta intromisión sin denunciarla, más adelante Humala se tomará licencias mayores y orientará recursos del estado para seguir metiendo las manos de la única manera en que sabe hacer política: atacando, insultando y polarizando.
Es lo que ha hecho desde que asumió el gobierno. Por eso ningún Presidente del Consejo de Ministros ha podido construir acuerdos con la oposición. Humala ha intoxicado la política con su beligerancia y quiere hacer lo mismo en la campaña. Jamás ha entendido lo que significa ser Presidente de la República, líder de la nación.
De otro lado, lo sucedido en Huancayo preocupa porque quienes conocen a Sendero Luminoso saben bien que ninguna acción de ese grupo se realiza sin conocimiento de su cúpula. Todo indica que Sendero quiere hacerse sentir a su manera en las elecciones.
¿Estamos ante el inicio de una escalada senderista dirigida a empañar el proceso electoral y desacreditar a los candidatos del elenco estable, para propiciar la irrupción de un aventurero dispuesto a hacerle guiños al senderismo? Estamos advertidos.
Por Víctor Robles Sosa

La vocación política de los jóvenes (I)


¿Por qué debemos alentar la participación política de la juventud?

Se desprende de la propia historia de la Iglesia que los cristianos tenemos el deber de llenarlo todo. Por “todo” me refiero a todas las realidades nobles de la tierra. San Agustín decía que la Iglesia habla todas las lenguas y las que no habla, las hablará. La política, en tal sentido, es un lenguaje, una lengua particular. Es importante que los cristianos aprendan a hablar el idioma de la política.
Tertuliano escribió unas frases de verdad impactantes sobre la vocación pública del cristianismo: “Nosotros somos de ayer, sin embargo, lo llenamos todo. Llenamos vuestras ciudades, islas, fuertes, pueblos, concejos, así como los campos, tribus, decurias, el palacio, el senado, el foro, solamente os hemos dejado vuestros templos. Nosotros podríamos migrar y dejaros en vergüenza y desolación. Nosotros debemos de ser al menos tolerados, porque somos un cuerpo unido por la comunidad de religión, de disciplina y de esperanza. Nosotros nos reunimos para orar, aun por los emperadores y las autoridades”. El cristianismo nace, pues, unido a la vida social, se nutre de ella y aspira a transformarla. El cristianismo puede y debe llenar la política, tiene que transformar la política sobre todo cuando ésta padece una crisis moral que se extiende a otros órdenes de la convivencia.
¿Por qué debemos fomentar la vocación política de los jóvenes? Hace cien años Victor Andres Belaunde pronunció un discurso en San Marcos en el que señaló que la raíz de la crisis de su tiempo era una raíz de índole moral. Así, el joven Belaunde sostuvo que la nación peruana atravesaba una grave crisis política, económica y social, una crisis institucional y estructural que tenía como trasfondo una crisis moral, ética. Para el joven  Belaunde, «esta crisis económica es política y moral al mismo tiempo […] todo fenómeno político envuelve una cuestión moral».
Hoy, como hace cien años, nuestro país padece una grave crisis moral que tiene manifestaciones políticas, económicas, académicas y sociales. Esta crisis es una crisis de valores y se trata de un enfrentamiento que muchas veces, de manera dramática, se salda con la vida y la muerte de seres humanos. Hablo, por ejemplo, del aborto que se cierne como una sombra sobre nuestra sociedad, hablo de la cosificación de la persona, de esa instrumentalización del ser humano que es el drama, la gran tragedia de nuestro tiempo. Esta crisis moral también se materializa en la corrupción del Estado, en la delincuencia rampante, en la inseguridad ciudadana, en la ineficacia y la desconfianza en los políticos. Por eso, cuando hablamos de una crisis moral estamos hablando en el fondo de una crisis de la persona.
Esta crisis moral tiene una base muy clara: el relativismo. Se trata de una actitud ante la vida que elimina todo referente absoluto, no hay belleza ni fealdad, no hay bondad ni maldad, nada es malo porque todo puede ser bueno, cualquier realidad negativa es tildada de buena. El relativismo evanescente ha penetrado todos los extremos de la sociedad y también ha inundado la política. El político relativista vive en función a los fines. El fin justifica los medios y la política se transforma en un juego de posiciones decadentes, en oportunismo individualista, sin lugar para los principios. El político relativista tiene horror al absoluto y desarrolla un instinto de supervivencia que tiene un trasfondo egoísta. Y con egoísmo no se transforma un país. Formar a una generación nueva de políticos que retornen a los principios y sean conscientes de las necesidades esenciales del bien común es una tarea urgente para todas las personas de buena voluntad que viven en el Perú.

Por: Martín Santiváñez Vivanco

¿Habrá blindaje internacional?


Sobre la decisión de llevar el caso Nadine Heredia a la CIDH
Actualmente los abogados de la primera dama, Nadine Heredia, están considerando la opción de acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) luego de conocer el fallo del Tribunal Constitucional (TC) que autoriza a seguir una nueva investigación sobre lavado de activos. El TC consideró que si bien la Sra. Heredia fue investigada anteriormente, resulta absolutamente constitucional  que un fiscal reabra el caso cuando este considere que existen causas legitimas para hacerlo, y en circunstancias excepcionales. La defensa colegiada de la Sra. Heredia alega que no existen ni hechos, ni indicios suficientes para abrir una nueva investigación - lo cual podría ser posible - pero será el sistema judicial en la instancia correspondiente quien archive o no la investigación de fiscalía. Así vemos el TC ha protegido la institucionalidad y prerrogativas de la fiscalía ante los riesgos externos de querer controlar irrazonablemente sus capacidades y prerrogativas de “investigar” mediante una Acción de Amparo.
En este contexto, hay que destacar que cuando un ciudadano acude a la CIDH  luego de haber agotado las vías internas para acusar al Estado por la vulneración de sus derechos, el Estado se defenderá en sede internacional a través de su Procurador Supranacional, adscrito al Ministerio de Justicia y en coordinación con la Representación Permanente de Perú ante la OEA con sede en Washington D.C. En este sentido, en caso que la Sra. Heredia demande al Estado peruano ante la CIDH se configurará un evidente y grave conflicto de intereses, y un posible blindaje internacional,  ya que la estrategia de defensa y/o respuestas ante las demandas de la CIDH dependerán exclusivamente del Poder Ejecutivo, encabezado por el Presidente Humala, esposo de la Sra Heredia, el Embajador Juan Jimenez Mayor y el Ministro de Justicia Aldo Vasquez.
Dicho esto, si el Estado Peruano tuviese que responder ante la CIDH  sobre el fallo del TLC contra la Primera Dama, éste podría: allanarse, negociar una salida amistosa o defender el fallo del TC. En cualquiera de las opciones el Estado no podrá actuar con la imparcialidad que le corresponde, ni defendiendo objetivamente los intereses de la nación, ya que la demandante es la esposa del Presidente quien a su vez dirige la defensa del Estado ante la CIDH. Esta específica situación refleja claramente que el sistema de justicia internacional de DDHH de la CIDH tiene  graves vicios que pueden ser utilizados según su conveniencia por el Gobierno de turno en determinadas coyunturas afectando o favoreciendo los derechos de ciudadanos y vulnerando el principio de seguridad jurídica y defensa de la nación. Así como ahora el Estado pudiese  encontrarse en un grave conflicto de intereses que lo deslegitima para contestar a la CIDH por el caso de la primera Dama, lo mismo ha ocurrido en otros casos donde el Estado a través del Ejecutivo se allanó frente a la CIDH afectando la seguridad jurídica de terceros con investigaciones y procesos interminables.  Es necesario mantener la jurisdicción de la CIDH pero es la misma CIDH que debe de reconocer sus límites frente a las acciones que pueda tomar un Estado influenciado por un grave conflicto de intereses, políticos, económicos o familiares.

Por: Fernando Nieto Frías

¿Solo raza y plata?


Los métodos de César Acuña son conocidos y peligrosos

César Acuña es la vedette electoral de noviembre. Las encuestadoras Datum y CPI le dan 9% de intención de voto, desplazando del tercer lugar a Alan García. Una tendencia tan sorprendente como lo denunciado por la congresista Rosa Núñez a Perú21: “Él compra a algunas encuestadoras y se ubica según su conveniencia. No descarto que gane porque él todo lo compra”. Es cierto, un divorcio puede contaminar una declaración y más de un tercero puede resultar dañado. “Qué buen presidente puede ser un hombre que golpeaba, insultaba y escupía a su esposa. Que tiene tres hijos fuera del matrimonio y no cumple con sus responsabilidades. Él es un lobo disfrazado de oveja”. Un candidato presidencial está obligado a responder acusaciones así de graves y demostrar que no son ciertas; pero no comprar el tiraje del diario para evitar que se sepan. Esas cosas las hacía Pablo Escobar en Colombia, o Vladimiro Montesinos en el Perú; y si el señor Acuña se está portando como mafioso, el elector lo debe advertir con la debida anticipación.

La denuncia de la señora Núñez nos revela a un candidato con una personalidad monstruosa y sin escrúpulos; digamos que el referente que se le parece es el de Susana Higuchi relatando los maltratos de su exesposo Alberto. Con el paralelo en contexto, la única diferencia es que Acuña aún no gobierna; por lo que es necesario oír y sopesar el testimonio de alguien que compartió años de vida con el que aspira la Presidencia. El señor Acuña arguye que esas son sus privacidades, pero un político no esconde sus miserias en una vida privada que, más aún en época electoral, no existe.

Al que quiere gobernar, se le debe escanear. Y si tiene posibilidades, con mayor razón. Por eso no deja de sorprender el estilo del candidato Acuña cuando está en campaña. “Hoy comienza el trabajo político para la gran final del 3 de octubre. A 10 mil familias, una vez al mes, les vamos a dar un paquete de dinero mensual. Tendríamos 10 mil familias atendidas durante 6 meses. Y 10 mil familias por cinco votos, ahí tendríamos 50 mil votos”. Ese era Acuña hace cinco años, cuando quería reelegirse en la Alcaldía de Trujillo. ¿Por qué no pensar que hoy Acuña habla con el mismo clientelismo de entonces? “Como municipalidad vamos a hacer campaña”, decía Acuña en un video filtrado a la prensa, en el que admite usar recursos públicos para postularse. Igual hizo Fujimori en el 2000 cuando se reeligió; todo era plata del Estado.

La diferencia entre Fujimori y Acuña es que, quien vote por él, lo hará sabiendo que al candidato de Alianza por el Progreso (APP) le gustan ciertas prácticas ajenas a la política; y que el país ya las padeció y las condenó cuando Fujimori las utilizó en el poder, dejando atrás el perfil de asiático inocentón de 1990. Lo visto hasta hoy sobre Acuña despierta serias y peligrosas interrogantes. Acusado de maltratar a su cónyuge, acusado de usar fondos públicos, acusado de comprar votos a los más humildes, acusado de utilizar sus universidades para hacer política; cabe preguntarse cómo llegó Acuña hasta esta contienda sin que el Poder Judicial tenga alguna investigación por estos cargos.

Más allá de ser la bestia negra de Alan García, lo que interesa realmente de Acuña son sus planteamientos para gobernar el Perú y cómo los hará realidad. No es un novato en la política tradicional, como pretende venderse, pues lleva 25 años ganando y perdiendo elecciones. ¿Qué busca en Palacio entonces el señor de la raza distinta y la plata como cancha? En el verano, con el calor de la contienda, las respuestas llegarán solas.

Por: Jaime Chincha Ravines

CARICATURA DEL DIA


CARICATURA DEL DIA

jueves, 12 de noviembre de 2015

La verdad sobre las esterilizaciones


¿Hubo política de estado de esterilizar masivamente a mujeres pobres?
Mamérita Mestanza tenía 33 años y 7 hijos cuando murió, 9 días después de someterse a una Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV) dentro del programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar (PSRPF 1996-2000). Luego que el Poder Judicial le impidiera a su marido acceder a la justicia, las ONG llevaron el caso a la CIDH, donde el Estado asumió su responsabilidad y la familia fue indemnizada. No fue la AQV lo que acabó con la vida de Mamérita, sino una falla de los médicos que la operaron, la dejadez en el post-operatorio. Pese a que Mamérita presentaba síntomas de que algo había salido mal, fue dada de alta.
Casos como este suceden todos los días en el Perú y muestran nuestra debilidad institucional. Sin embargo, como Mamérita fue esterilizada dentro del PSRPF, su caso es usado como símbolo de lo que se conoce erróneamente como “las esterilizaciones forzadas.”
El PSRPF fue diseñado luego de que Fujimori participara en las conferencias de El Cairo (1994), que buscó impulsar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y la de Beijing sobre la mujer (1995). El objetivo del programa fue, siguiendo los lineamientos de ambas conferencias, reducir las tasas de mortalidad materno/infantil mejorando las condiciones de salud en los segmentos marginados de la sociedad, dándole énfasis a la población del interior del país por la desigualdad que existía: sus indicadores de salud eran entre 3 y 5 veces peores que en Lima. Si en Lima la mortalidad materna era de 185 x 100 mil, en Ayacucho era 1039; y si en Lima morían 26 de cada 1000 nacidos vivos, en Huancavelica morían 106. Si la tasa de fertilidad en Lima era 2.6 hijos por mujer en Huancavelica era 6.5 hijos. Solo 1 de cada 5 partos ocurrían en un hospital. En 1993 murieron 1670 mujeres por causas relacionadas con el embarazo, parto y postparto: es decir, una madre moría cada 5 horas.
Contrario a lo que ha sostenido el congresista Héctor Becerril, el PSRPF no fue un “programa de control de la natalidad” porque reconoció el derecho de las mujeres a decidir cuántos hijos tener y cuando. Por eso informaba y educaba sobre sexualidad y métodos anticonceptivos. Además, aumentó el número de centros de salud, y facilitó e impulsó el acceso al cuidado pre y post natal y a los partos institucionalizados.
El programa buscó que las mujeres pobres pudiesen acceder gratis a los servicios de salud, beneficiando a 850,000 familias al año. El PSRPF proveía de todos los métodos anticonceptivos disponibles. En 1997, el 13% de usuarias eligió una AQV, 33.6%Depo-Provera, 20%píldora, 16%DIU y 12%condones. ¡El 87% de los beneficiarios eligió una opción distinta a la AQV! Esta última se aplicaba solo a las mujeres pobres que ya tenían cuatro hijos y mayores de 25 años. Como resultado del programa se redujo la mortalidad materna en 30%.
Durante su implementación se presentaron denuncias que fueron investigadas por la Defensoría del Pueblo, que documentó unos 150 casos de esterilizaciones sin consentimiento, de 254,455 AQV realizadas. Esto es ¡el 0.06% del total de las intervenciones! ¿De dónde salen esas 300 mil “esterilizaciones forzadas”?
Pese a que el PSRPF fue cancelado a la caída de Fujimori, durante el gobierno de Toledo la defensoría documentó 26 esterilizaciones sin consentimiento. Y como resultado de la cancelación del PSRPF, el uso de métodos anticonceptivos cayó de 50.4% en el 2000 a 44% en 2004. En el área rural cayó a 37% cuando el 62.5% de las mujeres no quería tener más hijos, y solo 6.7% había accedido a AQV. La atención de pacientes con aborto incompleto aumento de 35,000 en 2000 a 41,993 en 2003.
Ninguna mujer puede ser obligada a esterilizarse contra su voluntad. Es momento de definir la responsabilidad penal de los médicos que practicaron las esterilizaciones sin consentimiento, y de los jueces y fiscales que impidieron el acceso a la justicia de las víctimas, y estas deben ser indemnizadas. Acabemos ya con la utilización política de la salud sexual y reproductiva de las peruanas.
Por: María Cecilia Villegas

¿Educación en Finlandia es realmente gratuita?


Sobre las universidades que se declaran “sin fines de lucro”

Nos solemos quejar de las universidades que cobran y no nos otorgan la calidad del producto por el cual creemos estar pagando. Y ciertamente abundan razones para muchas de estas quejas, pues promotores universitarios –aun en las mejores y hasta bien intencionadas instituciones de educación superior universitaria- parecen no entender que el producto que venden es “educación”.
Sin embargo, gran parte del alimento de estos reclamos está basado en la idea de la existencia de una educación gratuita. De la idea del no lucro. Que enarbolando el ‘fin superior de la educación’ haría de autoridades y profesores de universidades ‘gratuitas y no lucrativas’ una suerte de redentores apostólicos de la verdad y desapegados, entonces, de las ‘vilezas del dinero’.
Tal vez lo primero que debamos subrayar es que –en referencia al título de esta nota- la educación pública en Finlandia no es gratuita. Pues una cosa es que los estudiantes accedan a una escuela sin que ello signifique un pago directo y otra es que ese acceso esté posibilitado por ciudadanos que cumplen con pagar sus impuestos. Impuestos que –bien invertidos- garantizan servicios eficientes y una educación horizontal de calidad para todos por igual.
La palabra gratuito –del latín gratuitus- significa según el diccionario de la RAE: “De balde o de gracia”. Sería bueno ya que los propios académicos de la lengua caigan en la cuenta acerca de que esta acepción no solo resulta de algún modo peyorativa, sino esencialmente inexacta. Porque el financiamiento de una oferta “gratuita” deviene de financiamientos indirectos. Nada es, pues, gratis. Nótese cómo la propia sabiduría popular –para alejarse de la acepción peyorativa de la RAE y de la realidad de la escuela pública en el Perú- ha acuñado la expresión “colegio de paga”. Como sinónimo de no gratuidad y mejor calidad.
El mismo diccionario de la RAE define la palabra lucro como “Ganancia o provecho que se saca de algo”. No se precisa la palabra dinero. Y efectivamente tanto las universidades públicas como muchas de las privadas se definen –con un rasgo de superioridad moral- como entidades sin fines de lucro.
Pero en esas mismas universidades “sin fines de lucro” comprobamos elevados sueldos de los rectores. Asistimos permanentemente a pugnas entre facciones que luchan por el Poder. Tomamos noticias de atrincheramientos de rectores y trasgresiones de sus estatutos electorales. Y hasta comprobamos rectores cuya calidad casi vitalicia genera no pocas suspicacias. ¿Todas estas anomalías obedecen a  disidencias académicas o más bien a apetitos personales o posiciones de dominio? Porque el lucro –lo hemos visto- no es solo dinero en efectivo. Implica no solo sueldos, sino también tarjetas de crédito, gastos de representación, asignación de consultorías y asesorías, compra-venta de palabras y silencios, entre otros; “…provecho que se saca de algo”.
No inflacionemos las palabras. Démosles su valor preciso. La gratuidad no existe. Y el sin fines de lucro –particularmente en el caso de las universidades privadas- debe darse por terminado. Porque termina por arruinar la vida académica en aras de intereses económicos personales o grupales.
Por: Eduardo E. Zapata Saldaña

jueves, 5 de noviembre de 2015

La construcción del mito


Cuando la farsa se convierte en “historia” o “verdad”

El mito cumple una función esencial en la configuración mental del ser humano. De hecho nuestra cultura está repleta de mitos que permiten entender la vida, aunque surjan de manera improvisada en el día a día, a través del relato. Vivimos con mitos milenarios convertidos en verdades universales que pocos se atreven a contradecir hoy. Este impulso por convertir en mito la historia sigue siendo parte de nuestra naturaleza. No es pues raro que veamos frases como “la gesta de Locumba” y “el legado de Ollanta” o “la dictadura de Fujimori”.
Pasando por alto los mitos de la religión, veamos algunos mitos de la política. Por ejemplo, la Revolución Francesa, tan idealizada y glorificada por la intelectualidad progresista. En realidad no fue más que una sucesión de salvajismo popular atizada por la crisis y los demagogos. La toma de la Bastilla solo fue un acto fallido de masas confusas que pensaban hallar armas en lo que era un viejo castillo medieval en desuso. La marcha hacia Versalles estuvo encabezada por un grupo de vianderas del mercado de Paris, indignadas por los chismes que regaban panfletarios como Marat, quien trataba a la reina como prostituta organizadora de orgías. Una muchedumbre exaltada llegó a Versalles, decapitó a los guardias y tomó prisioneros a los reyes. Más tarde la Asamblea cayó presa de los charlatanes que pidieron reconocimiento a “los vencedores de la Bastilla”. El mito había empezado a fabricarse allí mismo. Lo que siguió fue un verdadero caos de sangre y violencia por toda Francia. Las cabezas no paraban de rodar hasta que les tocó el turno a los propios incitadores de la revolución.
La hecatombe revolucionaria duró meses y llenó de sangre el Sena. El final de la tragedia fue una comedia en la que un general salido de la nada, Napoleón, acabó convertido en dictador, coronándose a sí mismo emperador. Así fue como los franceses pasaron de ser gobernados por una auténtica monarquía a una farsa imperial, donde la plebe se aprovechó para usurpar posiciones de poder. Cierta versión cuenta que allí nació el término “caviar” para designar a los revolucionarios que al final acabaron en el palacio de Versalles comiendo caviar con las manos. Pero todo esto fue magistralmente convertido en gesta por la intelectualidad progresista. Según ellos no existe mayor hazaña que la Revolución Francesa, señalada como el más grande hito por los Derechos Humanos, aunque nunca se pisotearon más los derechos ni se asesinó impunemente a tantos. Se dice que fue obra del racionalismo ilustrado cuando en realidad fue resultado de la irracionalidad desatada entre masas ignorantes y sin control.
Y así podemos repasar los mitos de la izquierda mundial, desde la revolución de octubre en Rusia que acabó en el genocidio de Stalin, hasta la revolución cubana, la más longeva dictadura de la historia. El chavismo ya ha montado el mito en los libros escolares donde Hugo Chávez aparece junto a Bolívar, otro mito del progresismo anticolonialista. En el Perú tenemos también un progresismo experto en fabricar mitos, como los que se narran en el informe final de la CVR, donde Alberto Fujimori -y no Abimael Guzmán- es el más grande enemigo del país, y donde las FFAA y el Estado son los mayores perpetradores de violaciones a los DDHH.
Dudo mucho que el nacionalismo logre consolidar el mito de Ollanta y Nadine como los nuevos Manco Capac y Mama Ocllo. La gente se ríe cuando escucha hablar de la “gesta de Locumba”, una payasada donde llevaron con engaños a una tropa de adolescentes para asaltar las oficinas de una mina, llamar a RPP y dar un mensaje a la nación, conminando a renunciar a un presidente que acababa de convocar a elecciones, y todo eso mientras Vladimiro Montesinos se escapaba. Lo triste del comandante Ollanta Humala es que anda igual que el coronel de García Marquéz: no tiene quien le escriba. Y sin escribas no hay mitos.
Por: Dante Bobadilla (@xileone)

¿Partidos políticos, dijo?


Sobre el voto preferencial y los partidos políticos

Nuevamente, el Congreso postergó el debate del proyecto de ley que propone eliminar el voto preferencial. Sus defensores consideran que para mejorar la democracia es necesario anular dicho voto ya que con ello se fortalecería a los partidos y de esa manera se resolverían “todos” los problemas del Congreso.
¿Es que en el Perú existen realmente partidos políticos? No, lo que tenemos son asociaciones de amigos con intereses comunes. Meros vehículos para llegar al poder que no representan a sus electores ni funcionan como correas de transmisión de los intereses ciudadanos. ¿Acaso las bases del Apra, del Nacionalismo o del Fujimorismo tienen poder de decisión dentro del “partido”? ¿Son ellas quienes aprueban las listas de los candidatos al Congreso o a los gobiernos locales y regionales? ¿Quién elige a los invitados?
La idea de que la eliminación del voto preferencial fortalecerá a los partidos y con ello a la democracia, es errada. ¿Por qué la lista cerrada sería mejor que la lista con voto preferencial si ambas son preparadas por las mismas cúpulas? ¿Qué nos garantiza que, anulado el voto preferencial, esas cúpulas harán un mejor trabajo? El voto preferencial le permite al elector elegir dentro de la lista aprobada por el partido a quien él cree que representará mejor sus intereses. El problema es que este sistema no le gusta a las cúpulas porque el poder de decisión recae en el ciudadano, y ello las debilita. Fue precisamente esta la razón por la que se decidió implementar el voto preferencial.

Los defensores de la anulación de dicho voto argumentan que en democracias liberales las listas al parlamento son cerradas. Pero olvidan precisar que en esas democracias hay mecanismos de rendición de cuentas que obligan a los representantes a responder a las bases y a los ciudadanos que los eligen.

Un sistema a considerar es el de distritos electorales múltiples uninominales. Estos distritos son tan pequeños que por cada uno de ellos solo hay una curul. Así, en lugar de que Lima tenga 36 curules, estas deberían dividirse entre 36 distritos electorales. Un distrito electoral más pequeño facilita la posibilidad de que los electores conozcan mejor a sus representantes. Además, genera los incentivos para que los partidos se fortalezcan e institucionalicen ya que será mas fácil que los electores los obliguen a rendir cuentas.

También olvidan que en las democracias liberales son las bases de los partidos las que eligen quienes serán sus candidatos. Esto genera el incentivo para que más ciudadanos participen en política al acercar los partidos al pueblo.

Fukuyama sostiene que no es suficiente copiar modelos y traspasarlos para que los países logren el desarrollo ni fortalezcan la democracia. Es necesario estudiar la historia de las democracias liberales, analizar la realidad de nuestros países y tratar de encausarlos por la vía correcta.

Implementar reformas a medias, como paliativos, no va a tener el resultado esperado: fortalecer el sistema de partidos políticos y con ello la democracia.Luis Ibérico presidente del Congreso sostiene que "no existe voluntad política" para anular el voto preferencial. Además, existe una clara discrepancia en lo que sostienen los líderes de los partidos y lo que hacen sus congresistas. Y es que se les está pidiendo a estos que implementen una reforma que va contra sus intereses y en pleno proceso electoral.
El Perú sufre la falta de una democracia funcional. No existe una representación política real y ello no se resolverá anulando el voto preferencial.
Por: María Cecilia Villegas

Perú: un gigante hídrico con sed


El agua se pierde en el océano por falta de represas e inversión privada
No obstante el relato anti minero que nos señala que hay una contradicción entre minería y agricultura, entre “el agua y el oro”, por la escasez de agua, el Perú está entre las 10 países con más recursos hídricos del planeta. El problema es que la mayor parte del agua se pierde en el océano. Nuestro potencial hídrico está desaprovechado por la ineficiencia del estado y la falta de inversión privada.
Con sus tres grandes vertientes (Pacífico, Amazonas y Titicaca) distribuidas en 113 cuencas y 46 sub cuencas, el Perú podría utilizar el enorme recurso hídrico que posee construyendo infraestructura para represar agua de ríos y lagos, tal como lo han hecho todas las naciones que han alcanzado el desarrollo. Para eso es imprescindible la inversión privada.
En ese sentido, el represamiento de agua serviría, entre otras cosas, para mejorar la producción y la competitividad de la agricultura y para potabilizar el agua y cerrar los déficits que existen. En Cajamarca, por ejemplo, se ha construido una silenciosa alianza entre miles de pequeños agricultores y la minería para impulsar obras de infraestructura. La construcción de los reservorios de Challhuagón, San José, de los diques en el río Rejo y Grande y de 375 reservorios familiares, benefician directamente a más de 5,000 familias y varias comunidades campesinas. Semejante proceso demuestra que la inversión privada es indispensable para suplir la falta de recursos y la incapacidad del estado.
Otro ejemplo a señalar se desarrolla en Ica, región agroexportadora que necesita represar las aguas del río Pampas, que nace en Huancavelica, para poder ampliar su frontera agrícola y asegurar la sostenibilidad de la exportación. Pues bien, el costo estimado de este proyecto es de S/. 1,200 millones, y según Fernando Cillóniz, Gobernador Regional, realizarlo solo es posible mediante una alianza público-privada. En ese sentido otra experiencia a resaltar es la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales La Enlozada, obra de S/. 950 millones financiada íntegramente por la Sociedad Minera Cerro Verde, que servirá para descontaminar el río Chili, proveer más agua potable y  mejorar la agricultura local.         
Por otro lado, la inversión privada es vital para construir infraestructura de represamiento que sirva para potabilizar el agua de ríos o lagunas. Un documento de Contribuyentes por Respeto señala que la cuenca del Pacífico produce más de 5,500 litros de agua diarios por habitante mientras que el consumo per cápita no es mayor a 250 litros al día. Es decir, 5,250 litros de agua por habitante se van directamente al océano Pacífico. En otras palabras, existe escasez de agua potabilizada debido a la poca inversión en el sector.
Según un documento de la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), 4, 2 millones de peruanos no tienen acceso al agua potable porque hay una brecha de inversión en agua y saneamiento de más de S/. 54,000 millones. La única solución es construir más infraestructura para el almacenamiento, distribución y tratamiento del agua. En ese sentido, el documento sostiene que, en el 2013, la inversión del estado en agua y saneamiento fue de S/. 3,729 millones, cifra menor a los S/. 3,897 millones invertidos en el 2011. Queda claro que la única manera de atacar a fondo el problema es convocando a la inversión privada, ya sea bajo el esquema de obras por impuestos, privatización, o concesiones.
El potencial hídrico del Perú es enorme, pero sin inversión privada para represar el agua de ríos y lagunas y mejorar la agricultura o potabilizarla, siempre seremos un país con sed sentado sobre inmensos recursos hídricos. El estatismo y la tirria a la inversión privada suelen ser fuente de todas las ineficiencias.