lunes, 6 de abril de 2015

La hora de la oposición



Un mejor clima político le conviene al oficialismo pero también a la oposición democrática.

Para que exista una crisis de gobernabilidad en un sistema democrático siempre se necesitará que se acumulen yerros, no solo del gobierno sino también de la oposición. Como en el matrimonio y en el divorcio se necesitan que se sumen los equívocos de dos protagonistas. La censura de Ana Jara y la caída del Gabinete se pueden considerar la máxima sanción política que la oposición puede aplicar a un gobierno. Si el fujimorismo y el aprismo, los dos rostros principales de la acción opositora, no se morigeran, incluso, si no se repliegan, cualquier conato de crisis de gobernabilidad será también de su entera responsabilidad.
Quizá valdría definir que, generalmente, se entiende como crisis de gobernabilidad al momento en el cual las instituciones establecidas en una determinada Carta Política ya no pueden tramitar el conflicto político. A algo de eso nos acercaríamos con una nueva censura del Gabinete y la sombra de una eventual disolución del Congreso. Felizmente, luego del relevo de Jara, las declaraciones conciliadoras de Pedro Cateriano, nuevo jefe del Consejo de Ministros, y de los primeros pronunciamientos de la oposición,  el país parece enrumbarse a la prudencia, a la morigeración.
Un nuevo clima político no solo le conviene al oficialismo sino también a la oposición democrática, sobre todo, al fujimorismo y el aprismo. Considerar el repliegue hasta después del 28 de julio solo porque después de esa fecha ya no se puede disolver el Legislativo no es un razonamiento democrático. En las democracias saludables, cuando el oficialismo es el origen de los errores y la crisis de la gobernabilidad, la oposición se pone sobre los hombros  la estabilidad de la democracia.
La política nació para evitar la guerra, atenuar el conflicto y cooperar con el rival y, a veces, cuando el potencial adversario no quiere la colaboración, las fuerzas democráticas son capaces de imponer los acercamientos en base a movilizaciones políticas. La historia está plagada de estos ejemplos. En el Perú, los pactos con los peores enemigos que impulsó Haya de la Torre para evitar la guerra civil son paradigmáticos.
El fujimorismo, por ejemplo, tiene una inmejorable oportunidad para disolver la densidad del antifujimorismo, el principal anti del siglo XXI. Si el movimiento naranja como primera fuerza política del país se convierte en seguro garante de la estabilidad del sistema habrá sumado un comportamiento democrático, incuestionable, durante los tres gobiernos constitucionales post Fujimori. Si los compromisos van por allí, cada día se hará evidente entonces que no hay asidero para vincular al nuevo fujimorismo con los capítulos más cuestionados de su pasado.
Si el aprismo rema en ese sentido tendrá la oportunidad de ratificar su compromiso con la democracia y borrar las leyendas neblinosas de la oposición aprista a los regímenes democráticos del siglo pasado y, sobre todo, desarrollar una estrategia de moderación hacia el 2016, tan fundamental para cancelar las posibilidades de los aventureros.
En síntesis, sin temor a equivocarse, se puede hablar que luego de la censura del anterior Gabinete ha llegado la hora de la oposición. La democracia peruana avanza hacia el cuarto proceso electoral sin interrupciones mientras se reduce la pobreza y la desigualdad como nunca antes en nuestra historia. Cualquiera sea el lente con que se mire las cosas nunca el Perú estuvo tan cerca de emprender el camino de la grandeza.
06 – Abr – 2015

Perú vendible


Se necesita emprender acciones para mejorar nuestra oferta turística al resto del mundo

El título puede parecer escandaloso para algunos pero me parece innegable que necesitamos promover al Perú como un destino turístico importante. Los esfuerzos de Promperú en ese aspecto han sido importantes pero aún resulta necesario emprender acciones para mejorar la oferta turística. Quisiera referirme a dos aspectos en los que, considero, debemos focalizar nuestra atención.
El primer aspecto que quiero destacar tiene que ver con el trato al turista. Mientras que escribo estas líneas me encuentro en un avión en un vuelo de New York hacia Texas. Una de las cosas que en todo momento se aprecia es que el turismo ha sido concebido como un negocio y que, como tal, vale la pena invertir en el cuidado de pequeños detalles a fin de maximizar ganancias. Lamentablemente, hacer turismo interno dentro de nuestro país es, muchas veces, encontrar realidades deprimentes más allá de los innegables atributos naturales del Perú. Allí donde una gran cantidad de países no tienen la riqueza natural que nosotros tenemos, han tenido que hacer de su país -con infraestructura e inversión- algo vendible.
Nuestro país se la ha llevado fácil hasta ahora porque es naturalmente hermoso y rico en atributos naturales. Pero en un mundo competitivo en el que se desarrolla el que más y mejor oferta turística ofrece, debemos comprender que necesitamos empezar a construir ciudades vendibles y un país vendible al mundo. Eso implica trabajar la idea de trato apropiado y, sin perder costumbres y tradiciones, modernizar la infraestructura local.
El gobierno debería, de ser el caso, tocar la puerta de inversionistas importantes y ofrecer tratos que reditúen en beneficio del Perú. Imagine el lector que se desarrolle un Disney Perú como existe, por ejemplo, en Tokio o París. No sólo sería per se ponernos en vitrina sino que seríamos el único país de la región con semejante oferta. Mientras que nuestro gobierno se preocupa de las menudencias criollas del día a día de nuestra política, mucho podría hacerse para asegurar riqueza para todos los peruanos.
El segundo punto que quiero destacar tiene que ver con la gente. Lamentablemente, no ha existido un trabajo formativo importante que lleve a los pobladores a comprender la importancia del turismo. Esto es tan sólo una parte del problema macro que es la pobre calidad educativa en nuestro país. Si queremos atraer inversiones y turistas, debemos empezar una revolución educativa que se oriente a cambiar visiones del país y del mundo ancladas en el pasado.
La visión del país que se tiene “desde arriba” y la concepción que se tiene “desde abajo” hacen una combinación con resultados desalentadores: gobernantes que ven al Perú como una chacra y peruanos que siguen pensando que esa chacra colorida será suficiente para hacer que los ojos del mundo se posen en nosotros. Hasta ahora parece que la idea de vender lo ancestral y milenario ha funcionado bien. La pregunta es si no ha llegado la hora de hacer que el Perú compita también en otros aspectos. A veces me pregunto si nuestros gobernantes han tenido oportunidad de ver el mundo. Sólo si uno tiene la oportunidad de ver otras realidades puede determinar cual debería ser nuestro referente. El nacionalismo ciego y exacerbado no conduce a nada.

Por Gustavo Rodríguez García
06 – Abr – 2015

¿Por qué Cateriano?


Promover la confrontación política solamente traería más daño al país

Era una discusión banal la del perfil que debía tener el Presidente del Consejo de Ministros que sucediera a Ana Jara. Es claro que solo existe una condición: que acepte el gobierno bicéfalo, en el que –en la práctica- la esposa del Presidente actúa como jefe de gobierno. Es la que escoge a los ministros y la que tiene la palabra final en las decisiones del Estado. En ese sentido, Pedro Cateriano satisface las expectativas. Sus antecedentes hablan por él.
Cierto es que Cateriano está a una distancia luz de los más preclaros personajes del nacionalismo, como pueden ser la misma Ana Jara, Freddy Otárola o Daniel Urresti. La ex premier, que ha sido elevada a la condición gran operadora política (cuando no pasa de ser una tuerta en ese país de los ciegos que es el humalismo) no tiene ni muy de lejos las condiciones políticas de su sucesor. Cateriano tiene una biografía política desde joven, cuando participó en el movimiento Libertad y fue electo diputado, en 1990, por el FREDEMO. Tiene además una trayectoria académica, siendo profesor universitario y durante algún tiempo secretario de Mario Vargas Llosa. Cateriano puede sostener una conversación sobre historia del Perú o sobre ideologías políticas, a diferencia de su predecesora que no pasaba de contar chismes del poder y lanzar frasecitas franeleras a través del twitter.
Esta diferencia de Cateriano con los demás ministros –o muy tecnócratas o muy incapaces- lo acercó al Presidente Humala, con quien gustaba de conversar en tertulias nocturnas en Palacio de Gobierno. Y como lo hemos visto en el incidente del espionaje chileno, Cateriano ya ocupaba un lugar principal entre quienes aconsejaban al Presidente.
Entonces Cateriano gozaba de la confianza del Presidente y había mostrado su lealtad a la señora Heredia en el incidente de “la luz verde”. Era el candidato indicado. Sin embargo, cabe aún preguntarse para qué escenario ha sido elegido Cateriano. ¿Se propone un endurecimiento de las relaciones con la oposición o se le dará espacio para negociar y construir una mejor relación con algunos sectores de la oposición?
Los agentes de prensa del actual PCM venían advirtiendo, producida la censura de Ana Jara, que el Presidente escogería a Cateriano con el fin de tensar las posiciones con el Parlamento. Así, según los voceros de Cateriano, el presidente buscaría que no se le dé el voto de confianza para –de acuerdo con lo manda la Constitución- tener la posibilidad de cerrar el Congreso. Incluso señalaban que, de obtener el voto de Confianza, Cateriano presionaría al Parlamento haciendo cuestión de confianza de cada proyecto del Ejecutivo, o ante cualquier intento de cuestionamiento desde la oposición. En esta tesis, el Presidente y Cateriano tendrían en un permanente chantaje a la oposición con la amenaza de cerrar el Legislativo.
Cateriano, por su parte, una vez juramentado como Presidente del Consejo de Ministros ha tenido un discurso conciliador, reconociendo que actuó ante la ausencia de parlamentarios que asumieran la defensa del régimen, y que el cargo asumido lo obligaba a tender puentes, aunque remarcó que en democracia también son importantes las diferencias.
Si Cateriano apresura su presentación ante el Congreso, puede ser una señal de que estará buscando la confrontación. Si se acerca a los 30 días que establece como plazo la Constitución, habría que leer este hecho como una señal de que busca conciliar.
El país no está para juegos. La economía comienza a dar signos preocupantes y promover la confrontación política solo traería más daño al país. Menor inversión y menor crecimiento significa más pobres que pierden la oportunidad de salir de la pobreza. Veremos cuán responsable es el presidente Humala.
Por Juan Carlos Valdivia
06 – Abr – 2015

La Transformación de la Hoja


Si Cateriano es hombre de Mario, estos meses serán los del emisario del garante.

Había una vez un escritor chino que no era maoísta, se llamaba Lin Yutang, autor de libros filosóficos y divertidos como La importancia de vivir, en los Estados Unidos obviamente, porque en Pekín lo hubieran colgado. Ese filósofo decía cosas sensatas. Por ejemplo, «ojalá vivas en una época interesante». Lo decía para echar una maldición. Lo peor que le puede pasar a un chino —y a un peruano— es vivir en una época interesante. Hay desconcierto, hambruna, guerras civiles.
El tema Cateriano. Quién sabe, interesante. Partamos, pues, de un par de puntos al parecer consensuales. Primero, el señor Cateriano es demócrata y un hombre de carácter, lo dice mucha gente. Segundo, Vargas Llosa retoma su rol de garante. Diría que hay un tercer punto: se le ve al presidente Humala muy enojado. Hay que ponerse en su lugar. Si el ciudadano Cateriano es el hombre de Mario, entonces, estos meses van a ser los del emisario del garante. Podrá el Presidente hacer algunas cosas, las que necesitan él y su señora esposa para tener una futura bancada. Eso es todo. En cuanto a un golpe, Cateriano dirá no, o se va. Y entonces entraríamos a una época a lo Lin Yutang, interesantísima.
Cómo no va estar de mal humor el “Señor Presidente” (les dicen en México, donde por encima del mandatario solo está la Virgen de Guadalupe). Desde el inicio de su gobierno, él se buscó esa hipoteca. ¿No le pidió apoyo a Mario en Madrid? Eso es como el encuentro de Guayaquil, guardando las proporciones, entre Bolívar y San Martín. Nunca sabremos qué se dijeron. De Guayaquil regresa San Martín al exilio, a la nada. La diferencia es que Humala se quedó. ¿Para qué? Nadie lo sabe. Adiós a la Gran Transformación. Le dieron la Hoja de Ruta. Sin inquina, lo pondré en los términos del profesor Parodi, de la Pacífico “Significó un giro a la derecha basado en el libre mercado y la apertura al exterior”. Y ni siquiera eso, capituló en Cajamarca ante el cura Marco Arana y un capitoste de Patria Roja, Gregorio Santos. Conga no va. Ni los 200 proyectos de la Confiep. Encima, se le muere Chávez y se desacelera la economía mundial.
¿Y qué pasa si no le gusta la Hoja de ruta? Y si después de todo ¿Humala tiene su corazoncito de izquierda? No lo han dejado ni menearse, ni PetroPerú ni nada. ¿Y ahora el garante le pone Comisario político liberal? Esto ya se está pareciendo a una Regencia, joder. De esas, coño, que en Monarquía se la chantan a los reyes cuando son chibolos. Y entonces ni Gran Transformación ni Hoja de ruta, sino ¡la Transformación de la Hoja!
Bien mirada, la actual Regencia no está del todo mal. Sabe Dios qué tramaba. Su promoción militar ocupa puestos claves. Eso de la separación de poderes no lo entiende. Cree que la Cámara no es sino una oficina de aprobaciones. Es lamentable que el Perú necesite tutores. Lo de Mario, después de todo, limita un poder errático. Faltan 15 meses para que el Perú retorne a su Soberanía. El 2016, quien gane no necesitará de garantes. PPK, García, Keiko o un Outsider. Ya en el Sillón, recuperará el derecho al error. No hubiera estado nada mal alguna reforma del Estado con Humala, o del lado liberal, “reformas de segunda generación”. Pero nada de nada. Un garante es una figura innecesaria en sociedades modernas. Pero el Perú, grande en tantas cosas, en política es un menor de edad. El niño, con dos siglos a cuestas, no crece. De ahí esa suerte de apurado virreinato con padrinos, tutores, garantes y regentes. Veremos qué viene.

Por Hugo Neira                             
06 – Abr – 2015

Cateriano y el 2016


¿Pareja presidencial dejará que Cateriano sea un PCM con poder y perfil democrático?

Las declaraciones de Pedro Cateriano a La República nos presentan a un Cateriano absolutamente encontrado con el ex ministro de Defensa que atacaba al fujimorismo y al aprismo y que competía en agresividad con el hoy apagado Daniel Urresti. El nuevo jefe del Gabinete puede haber asumido esa conducta por dos razones: porque necesita el voto de investidura del Congreso o por sus evidentes convicciones democráticas, enturbiadas solo por un antifujimorismo y un antiaprismo que ya no se pueden explicar desde la política.
Sin embargo Cateriano parece estar priorizando sus creencias democráticas: el tono conciliador con la oposición revela a un jefe de Gabinete consciente de su responsabilidad en la democracia no obstante el margen de maniobra frente a los adversarios. La prudencia de la oposición ante la posibilidad de un nuevo choque con el Ejecutivo, debido al fantasma de otra censura del Gabinete y la eventual disolución del Legislativo, es una clara demostración de que el oficialismo ha recuperado cierta iniciativa.
Si las cosas van en ese sentido, surge una interrogante, ¿la mal llamada pareja presidencial dejará que Cateriano desarrolle el perfil de Primer Ministro con poder y perfil democrático, que parece insinuar? El tiempo lo dirá. Hasta hoy todas las crisis del Ejecutivo provienen de las intromisiones de Nadine Heredia en la función ministerial.
Algo más. Cateriano tiene que superar una verdadera cordillera. De una u otra manera, en el nacionalismo se ha entendido que la única manera de pelear por un espacio electoral en el 2016 pasa por enfrentar abiertamente al fujimorismo y al aprismo para arrinconarlos como “representantes de la política tradicional” y levantar las banderas del anti en la campaña electoral.
Si se analiza desde la orilla del nacionalismo, es evidente que, al margen de su naturaleza autoritaria y reñida con las tradiciones democráticas, esta estrategia puede ser eficaz en la creación de un espacio electoral para los seguidores de Humala. Los permanentes ataques del jefe de Estado a los líderes opositores, el ensayo agresivo de Urresti y el previo accionar de Cateriano en la cartera de Defensa parecen indicar que en el régimen hay un claro convencimiento en la necesidad de desarrollar ese posicionamiento.
Aquí necesariamente surge otra pregunta, ¿cuánto interferirá la estrategia electoral del nacionalismo con la aparente intención de Cateriano de conciliar con la oposición? ¿Se producirá un inevitable cortocircuito? Una vez más el tiempo lo establecerá, pero es evidente que Cateriano hoy tiene más espacio de maniobra frente a la mal llamada pareja presidencial que los anteriores jefes de Gabinete. Al matrimonio Humala se le han reducido las posibilidades.
De una u otra manera, Cateriano se jugará su futuro político como Primer Ministro absolviendo estas interrogantes. Conociendo la trayectoria del nuevo jefe de Gabinete es difícil imaginarlo compartiendo el triste papel de Juan Jiménez Mayor, por ejemplo, quien se había convertido en un virtual secretario al frente de la PCM. Más apropiado parece pensar que Cateriano tratará de dejar huella para seguir haciendo política. Al respecto, vale recordar que el Perú ha tenido verdaderos jefes de gabinete que luego continuaron ensanchando sus posibilidades políticas: Manuel Ulloa, Luis Alva Castro, PPK, y Jorge del Castillo, por citar a algunos.

Por Víctor Andrés Ponce
06 – Abr – 2015

CARICATURA DEL DIA


CARICATURA DEL DIA

100 días a la deriva provincial


100 días a la deriva provincial


Reconozcámoslo. No hay nada bueno bajo el sol. De lo contrario la oficina de prensa provincial habría gastado las bombardas y los fuegos de artificio. Es decir, propaganda. Tengo la ligera impresión estimad@ lector que a pesar del cambio de nombre en el sillón municipal todo sigue igual. Creo que usted piensa lo mismo.

Cuando la tecnología no había revolucionado las técnicas de navegación, los viejos marineros observaban las estrellas para poder posicionarse. Luego se crearon los enormes faros que iluminaban desde la costa guiando y situando al navegante. Eso daba sensación de seguridad. La política es así como un gran mar. Un océano inmenso donde las aguas, remolinos, ventiscas y torrenciales lluvias son a veces incontrolables. Para eso se crearon los partidos políticos. Un navegante no se perdía nunca en ese mar porque estaba sujeto a unas “boyas” irrompibles. Esas “boyas” equivalen a los “programas”, los ejes fundamentales de lo que se “debe hacer” cuando se toma el poder. La “visión”, en términos de planeamiento estratégico. Los “faros” eran las “ideologías”.

Todo eso se ha perdido. A los movimientos independientes y algunos partidos nacionales aparentemente nuevos les disgustan estar amarrados a las “boyas” e iluminados por “faros”. Por eso se pierden en el mar inmenso, navegando a la deriva sin proponérselo. Ha ayudado a todo esto que después de mucho el presupuesto de la república esté en azul. Ahora muchos navegantes intentan surcar mares con el único requisito de ser “bonachones”, “trabajadores”, “honestos” y “amables”. La gestión del estado necesita de mucho más.

Por eso no es casual que el ahora alcalde provincial Humberto Barba después de sus primeros 100 días no tenga mucho por celebrar. No es novedad. Le pasó también a Santiago Cano y sus antecesores. Eso es preocupante. Las “boyas” simplemente no existen. Barba, como Cano, han gastado esfuerzos valiosos en procurarse tranquilidad en la gestión olvidando una cosa más importante: un programa de gobierno.

Nuestra ciudad necesita un programa de acción para el futuro. Pero necesita también de un discurso que la coloque como centro de una nueva región con fortalezas y enormes oportunidades. La política sirve también para eso. Para involucrar, mover, sentir, dar, pertenencia de algo: “cultura política”, se le llama. Es lo que brilla por su ausencia.  

Huacho, no es solo la capital de la provincia y la región. Es una ciudad con cerca de 60 mil habitantes. Una ciudad –“cluster” si se quiere poner en términos informáticos. Es la primera ciudad del norte chico y es de donde debería empezar el norte grande que por ahora se hace desde Chimbote. Necesitamos de “más”. Pero ese “más” la deberían proponer los políticos.

El “crecimiento demográfico” alrededor del “anillo del sur” (Fujimori, Agua Dulce, Manzanares) que requiere agua fundamentalmente; la construcción de un futuro “tren de cercanías” hacía el norte; la “eficiencia de los servicios básicos” (el “Huacho andino” tiene los peores promedios de servicios) deben ser casi discusiones obligadas en el centro de la política local.

Cuando Barba, Cano y sus antecesores no proponen estas “nuevas discusiones” es simplemente porque no han comprendido que la política no equivale a administración de recursos. Es muchos más que eso.
Parece increíble pero creo que una “casta” local ha tomado las riendas del poder. 
¿No es obligación acaso cambiar a esta “vieja casta”? Afortunadamente en democracia sí se puede. Yes we can!  
Javier Iván Arenas