CARATULA DEL DIA JUEVES 28 DE MAYO
jueves, 28 de mayo de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
Somos una olla a presión
A quien le toque gobernar a partir del 2016, le esperan
tiempos muy difíciles
La facilidad del gobierno para meterse en varios problemas serios a un mismo tiempo podría parecer digna de un artista de la autodestrucción, si no fuera por las reiteradas muestras de que tal habilidad está tan ausente de Palacio de Gobierno como aquellas otras que se requiere para conducir a buen puerto un país.
Todo investigador policial investiga primero quien tenía un motivo para cometer el acto criminal. ¿A quién beneficia que Belaúnde Lossio se haya fugado?
El tragicómico juego del gran bonetón se resuelve fácil. Papelito manda. ¿Tiene el Canciller boliviano la razón o hubo diligencia (al menos formal) del gobierno peruano?
Durante el absolutismo, quien se atrevía a amenazar o extorsionar a un monarca, difícilmente encontraba refugio. El cine negro popularizó la frase ¨murió porque sabía demasiado¨ ¿Versión del Siglo XXI o ¨fugó porque sabía demasiado¨? Como es probable que nunca lo sepamos, dejaré de lado la especulación. Vayamos a las múltiples caras del otro gran problema, la ofensiva radical que pese a ser demográficamente minoritaria, marca la agenda política a punta de huaraca.
Los peruanos estamos pagando las consecuencias de la decisión presidencial de aplicar con torpeza la receta cubana de dirigir los recursos de inteligencia a buscar trapos sucios de políticos, empresarios y periodistas que discrepan públicamente de sus desatinos, en lugar de realizar su trabajo y anticipar los probables escenarios de riesgo real.
Tras 61 días, se declaró tardíamente el estado de emergencia, demora absurda pues es altamente probable que al interior del Gabinete se haya planteado antes. El estado de emergencia (toque de queda incluido) debió declararse antes de que la sangre de civiles y policías manchara el valle del Tambo.
Hemos visto cómo contingentes policiales mixtos, con policías básicos disfrazados de DINOES, tardan días en tomar las alturas y se desbandan apenas hacen contacto; sin carros blindados lanza agua, ni suficientes lacrimógenas. Mal equipados, sin logística y con un pobre conocimiento de las viejas técnicas de escudo, casco y vara (que datan de las legiones romanas y fueran actualizadas y sistematizadas por Rex Applegate); obligados en un primer momento, por presión mediática, a enfrentar desarmados a las armas letales que usan los ¨espartambos¨ antauristas con el mismo efecto con que fueron usadas en las guerra de la antigüedad.
Incapaces de marcar y neutralizar a los cabecillas y a los que usan fuerza letal, era solo cuestión de tiempo que el instinto de supervivencia provocase disparos policiales a los cuales adjudicar (con o sin razón) las muertes. En los conflictos de tercera generación, poco aporta la credibilidad del reporte forense, gana el que graba primero un concepto en el imaginario popular.
Poco aporta que el Presidente, en genuino despliegue de lógica infantil, declare que el uso de dinamita prueba la presencia de senderistas. ¿Enviaría usted dinero y personas valiosas a un país cuyo Presidente declara que una violenta asonada callejera que no logra dominar es causada por un grupo terrorista con historia?
Asistimos a la expresión perfeccionada de la larga secuencia iniciada por el socialismo del Siglo XXI a fines del Gobierno de Toledo para detener la capacidad productiva del Perú y debilitar el sistema democrático, con estrategia similar a la utilizada en Bolivia. La genuina preocupación ambiental de la población y la falta de presencia eficaz del Estado, vienen siendo usadas como camuflaje y cobertura para dinamitar sistemáticamente la democracia. A quien le toque gobernar el 2016, le esperan tiempos difíciles.
Por Dardo López-Dolz
27 – May – 2015
La izquierda anti extractiva
En cinco décadas la zurda no ha cambiado su forma de
pensar y accionar.
El Perú tiene muchos motivos para pedirle cuentas a las izquierdas. En los años 60 del siglo XX llevó a cabo acciones guerrilleras fallidas –afortunadamente- en su intento de capturar el poder. Durante los 70 se agazapó en las aulas universitarias y arrastró a muchos jóvenes al convencimiento de que la lucha armada era el mejor camino para alcanzar la “justicia social”, nada más falso. En los años 80 inició su estela de muerte y destrucción por medio de dos facciones terroristas. Afortunadamente, ambas fracasaron.
La izquierda no violenta terminó arrinconada en su indefinición, nunca rechazó las acciones armadas, simplemente manifestaba que no era el momento porque las “condiciones objetivas y subjetivas” para la toma del poder no estaban dadas. ¿Qué hacía falta? Hacer que la crisis económica se acreciente, empobrecer el país, destruir la poca infraestructura de que disponíamos, oponerse al desarrollo de todo proyecto de inversión y en ese entorno, asaltar el gobierno.
Por entonces, en 1984, el gas de Camisea fue descubierto. La racionalidad indicaba que solventar el costo del ducto para disponer del recurso sólo era factible si el gas llegaba al principal mercado de consumo, Lima. ¿Por qué? Porque es allí donde se encuentran la mayoría de la población y las industrias. En adición, porque al llegar a la costa su exportación era viable.
¿Qué dijo la izquierda por entonces? Que el gas de Camisea, dado que el yacimiento se encuentra en el Cusco, debería generar y satisfacer primero la demanda de dicha región. Tuvieron que pasar 21 años para que el gas de Camisea llegue a Lima y gran parte de los peruanos puedan disponer de un combustible de menor costo y menos contaminante.
Los 21 años de atraso de Camisea se lo debemos a esa izquierda intransigente, que bajo el argumento de usarlo donde está y para “sus propietarios” (desconociendo que las riquezas naturales son de la Nación) se opuso a su desarrollo. Su preocupación siempre fue evitar que se consolide la generación de bienestar y que mejoren los niveles de calidad de vida de la población. ¿Por qué lo hace? Porque a mayor bienestar las posibilidades de que la izquierda llegue al poder, sea a través de elecciones democráticas o por medio de la fuerza, desaparecen.
Han pasado muchos años, pero la izquierda no ha cambiado mucho en su forma de pensar y accionar. Ayer, sus viejos líderes marcharon en contra de Camisea. Hoy, pocos recuerdan que son las mismas organizaciones de izquierda y sus líderes “históricos”, quienes manipulan y engañan a la juventud y a quienes moviliza en contra de la mayor potencialidad económica con que cuenta el Perú, su minería, sin ofrecerles una alternativa seria y viable de desarrollo.
Esa misma izquierda se opuso al desarrollo del proyecto Tambogrande en Piura, y el resultado hoy es que hay extracción ilegal y contaminante del oro y derrames de mercurio por doquier. Una cosa es operar con estrictos estándares internacionales y generar recursos para el desarrollo de una localidad, y otra muy diferente es propiciar condiciones para el desarrollo de organizaciones criminales que extraen los recursos de todos los peruanos en beneficio de ellos mismos.
Quisiéramos escuchar de las izquierdas qué proponen para desarrollar el país y generar bienestar prescindiendo de la minería. Las izquierdas anti-extractivas han transparentado su sensualidad por el dinero fácil, por la extorsión desembozada “o arde Troya”, según expresión de uno de los máximos dirigentes de una organización que ha demostrado no tener vocación por la tierra ni por la libertad de los peruanos.
Por: Guillermo Vidalón del Pino
27 – May – 2015
Crisis final de la credibilidad
¿Es posible que el Congreso confíe en el gobierno tras
fuga de Martín Belaunde?
La bancada de Fuerza Popular anuncia que no dará al gobierno de Ollanta Humala facultades delegadas para legislar. Esto se debe a la crisis final de la credibilidad del gobierno a raíz de la sospechosa, avisada, fuga de Belaunde Lossio de su arresto domiciliario en La Paz. Por la responsabilidad que al gobierno le cabe en esa situación, la primera bancada de la oposición, Fuerza Popular, está presentando una acusación constitucional contra el ministro de Justicia y una denuncia penal contra el procurador anticorrupción a cargo del caso.
En efecto, es imposible ya confiar en el gobierno. Y es irresponsable entonces darle las facultades que demanda. Cosa diferente es aprobar las leyes necesarias para el crecimiento de la economía y la lucha contra la delincuencia. Pero la delegación de facultades ya está fuera de lo posible. El gobierno no las merece. Ya nadie cree en su palabra.
Si el premier, Pedro Cateriano, quiere hacerle un servicio calificado a la democracia, debe permanecer firme, ahora más que antes, en la decisión que se le atribuye de no hacer cuestión de confianza ante el Congreso de la dación de facultades con el oculto propósito de disolverlo si se las niega. Incluso debería declinar ahora ese pedido, no importa cuál sea la presión del gobierno en ese sentido. Cateriano se juega aquí no solo un puesto en el gobierno, sino su integridad personal si acepta ser títere de propósitos subalternos, dirigidos a blindar el encubrimiento de la corrupción.
Incluso el presidente boliviano, Evo Morales, está deslindando al respecto con Humala. El reiterado uso de la palabra delincuente para referirse a Belaunde Lossio es un mensaje al mandatario peruano. Bolivia está quedando como un refugio de delincuentes y su presidente apareciendo ante la comunidad internacional como cómplice de una operación de blindaje de corrupción. Evo lo ha dicho explícitamente.
Y ha echado a dos ministros peruanos a los leones junto con su propio ministro. Por el gobierno boliviano sabemos ahora no solo que el Ministerio de Justicia nunca objetó el arresto domiciliario de Belaunde Lossio y jamás pidió que fuera recluido en una prisión, sino que tampoco es cierto lo que afirmaba el titular del Interior en el sentido de que se había fijado fecha para la entrega de Belaunde Lossio al Perú. El canciller de Bolivia ahora –y no solo ya el presidente de la Conare- sostiene que el Perú nunca contestó el pedido boliviano de fijar esa fecha. El propio presidente Humala se ha visto luego obligado a reconocer que la fecha nunca se fijó y que el Perú tampoco pidió que Belaunde Lossio fuera internado en un penal.
A confesión de parte, relevo de pruebas. Esto compromete al gobierno en la sospecha de que arrastró los pies y actuó con deliberada negligencia en toda la materia desde el primer día. Y a un gobierno que no tiene ya credibilidad alguna, no se le puede confiar facultades para legislar.
Por Jorge Morelli
27 – May – 2015
martes, 26 de mayo de 2015
Mercado-libertad vs populismo-oclocracia
Mientras radicales dan que hablar, emprendedores no
tienen tiempo para publicitarse.
Aún algunos prometen una suerte de Nirvana, pero la realidad es que no vivimos en un paraíso en el que todo estará siempre disponible, en cualquier momento y lugar. En el mundo real, confrontando las penurias -empezando por el poco tiempo que tenemos- cada individuo mezcla sus talentos y esfuerzos con los recursos disponibles para crear riqueza y así cubrir sus necesidades. ¡Suena frustrante pero así funciona!
En el mercado, cada individuo es –o debería serlo, si no intervienen fuerzas externas– libre de intercambiar el fruto de su trabajo con los demás. En efecto, y sobran las demostraciones, la división y la especialización del trabajo así como los intercambios voluntarios son elementos claves del progreso y la prosperidad. Es la forma más poderosa de cooperación voluntaria para crear cosas muy complejas, como un lápiz que nadie podría fabricar solo.
De hecho, el mercado, además de ser la más exitosa organización espontánea, también es la forma más democrática de elección que existe. Cada intercambio o compra-venta realizados son votos que dan señales claras de las voluntades individuales. Incluso no hacer ningún intercambio por cualquier motivo (precio demasiado alto, no interés en un producto, etc.) constituye un voto.
Existe desafortunadamente –será por mala enseñanza o mala comprensión- una franja importante de gente que no entiende este proceso de máximo libre albedrío. Por ejemplo, tenemos de un lado productores desintonizados de sus clientes que, al no poder vender sus productos, buscan aliados políticos para obtener clientela cautiva mediante la ley; allí nace el mercantilismo. Por otro lado tenemos consumidores que no aceptan pagar precios reales (por no sacrificar otras necesidades o no producir más) y buscan que el estado les subsidie tal actividad o tal producto… haciendo que todos tengamos que pagar para beneficio a unos cuantos.
En los sistemas democráticos en general, y en particular en el Perú, donde la propiedad privada está mal definida y donde el estado sigue siendo omnipresente (pensamos en la sobrecarga legislativa) a pesar de su debilidad, todo está armado para que se desaten conflictos cuando se trata de obtener un máximo de riqueza sin producirla. Asimismo encontramos a los populistas que, para gestionar las frustraciones de las que hablé al inicio de esta columna, le dicen a la población que hay que redistribuir la riqueza cuando en realidad se necesita producir más riqueza.
Mientras en Latinoamérica empiezan a estructurarse movimientos cívicos para luchar contra el populismo (destacaré la alocución de la guatemalteca Gloría Alvarez o una de su muy instructiva y más reciente conferencia), parece que una franja de la población peruana se hunde cada días más en otra perversión, la oclocracia.
Hace meses que estamos viendo movimientos de muchedumbres y turbas que se reclaman “democráticos” pero ejercen presión con la violencia, a pesar de su poca representatividad política para impedir cualquier proyecto en el país. Para esa franja política, el objetivo es imponer su visión del mundo, a pesar de los fracasos históricos de sus ideologías. Mientras los revoltosos dan que hablar de ellos, los verdaderos trabajadores, desde agricultores hasta productores de Gamarra, crean riqueza y no tienen tiempo para hacerse publicidad.
La solución es más libertad y conocimiento, menos estado y una visión clara de la propiedad privada, así como su más absoluto respeto, en el sentido genuino de la democracia.
Por Vincent Dumortier
26 – May – 2015
El fantasma de Savoranola
El radicalismo antiminero, Marco Arana y la ambivalente
izquierda marxista
Jerónimo Savoranola, monje medieval, fue nombrado por el Papa Alejandro VI reformador de la orden dominica en Toscana-Italia. Era un fanático religioso que quería una república teocrática ccatólica. Su interpretación dogmática del evangelio lo llevó a ser acusado de herejía y ejecutado en la hoguera, el 23 de mayo de 1498.
Savonarola representa el oscurantismo medieval del mundo rural europeo que se alimentaba del miedo a la naturaleza y al demonio. Los campesinos tenían miedo a la noche, a los vientos y tormentas que destrozaban sus cosechas, eran devotos cristianos que invocaban las fuerzas benéficas de Dios.
En las ciudades europeas la religiosidad popular era más sofisticada por la influencia de las elites que la enriquecían y deformaban constantemente. Surgía el Renacimiento de la filosofía clásica y del humanismo que fomentaba las capacidades del hombre reprimidas en el Medioevo.
En el Renacimiento se inicia la globalización económica, social y política. Esta época significa la búsqueda de bienestar y libertad en la ciencia y la tecnología, e impulsa a la humanidad a superar las inmensas limitaciones del capitalismo mundial contemporáneo.
En el Perú, el espíritu fanático de Savonarola ha poseído al ex sacerdote Marco Arana Zegarra, que cambió el Evangelio por el dogmatismo ecológico. Arana solo anuncia catástrofes ecológicas. Y los campesinos tienen miedo a perder sus cosechas, a la contaminación del agua, a la escasez de mano de obra agrícola, al desarrollo urbano que traen la minería y las otras actividades extractivas.
Arana propone volver al siglo XV, al mundo rural medieval de pastores y agricultores. El Perú tiene una extensión territorial de 128.5 millones de hectáreas, de las cuales solo 7.6 son aptas para la agricultura, es decir que el 6% del país sirve para alimentar a los peruanos.
No piensa en los 10 millones de peruanos que no tienen agua y desagüe. No le importan los 125 mil millones de dólares de déficit en infraestructura social y productiva. No le interesan los sueldos de médicos, profesores, policías, docentes universitarios.
En su dogmatismo arrastra a la izquierda marxista que, por acumular fuerzas, se moviliza tras el ejército del nuevo profeta. Son aliados de los reservistas convertidos en turba huaraquera y “espartana” que golpea a quienes no piensan como ellos y desafían a la autoridad gubernamental o lo poco que queda de ella.
La izquierda tiene una nueva encrucijada política. El recuerdo de su ambivalente posición frente a los terroristas senderistas y emerretistas, a quienes llamaba “compañeros alzados en armas”, los alejó definitivamente de los intereses populares y fueron aplastados en las urnas.
Hoy, esa misma izquierda añeja le hace el juego al fanatismo ambientalista, nuevamente ambivalente “condena por igual” a la policía agredida y huaraqueros agresores. Están y no están con la minería. No tienen una posición clara enredados en subterfugios jurídicos, sociales y ambientales. Se alejan de las ansias de desarrollo del pueblo, que los sepultará nuevamente en las urnas.
Arana, es un reaccionario. Si estuviera en China, sería fusilado por enemigo del pueblo; en Cuba estaría preso por traidor al socialismo; en Ecuador sería repudiado y censurado por la revolución ciudadana; y en Bolivia y Venezuela motejado como “pitiyanqui enemigo de la revolución bolivariana”.
A Tierra y Libertad, liderada por el poseso Marco Arana, no le interesa una sociedad democrática con igualdad de oportunidades para los peruanos. Son enemigos del pueblo, como dicen los campesinos de Chumbivilcas.
Por Tino Santander Joo
26 – May – 2015
26 – May – 2015
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