lunes, 8 de junio de 2015

Gastroenteritis y pujos golpistas (de civiles)


Qué bien les vendría otra transición a algunos para 

aterrizar en ministerios y embajadas

Me pasé la semana con una gastroenteritis. Fuimos a emergencia de una clínica y el médico urgentista, luego de pasearme el estetoscopio por el vientre, me mira y me dice “hay mucho ruido”. Y receta los medicamentos adecuados. Lo del vientre tumba a cualquiera. Sin embargo no dejé de dar clases pese a los retortijones. Un malestar es una provincia del cuerpo que se rebela. Incluso di una entrevista, pese a la fiebre, a Juan José Garrido para Perú21. No piense el lector que contraje el virus en algún restaurante. No soy de los que pierden el alma por la gastronomía. Aprecio que la peruana sea estupenda, y punto. ¿Dónde la pesqué? Ni idea. Eso pasa cuando se vive en una megalópolis como Lima, parte de la sociedad vive en la higiene, y parte no, en la miseria.
Con el correr de los días me fui sanando y lo del “ruido” se me quedó como símbolo. Lo traduje a mis categorías. ¿Ruido en el vientre? Sistema cerrado. Y pensé, menos mal que no tenemos varios estómagos. La vaca ¡sí! Y al toque me acordé: panza, bonete, librillo y cuajar. Tercero de primaria en la escuela pública 429 de Lince. Sí, pues, pedagogía de las de antes, memorística. O sea, de puta madre. Miren cómo me acuerdo. Los pedagogos constructivistas se pasaron de la raya. No es bueno el exceso de memorismo pero no se mejora la educación sacando cursos como ustedes lo han hecho de historia peruana, geografía, literatura, física, química, gramática, lógica y educación cívica. Era un atracón. Hoy les dan a los menores de edad pastillitas. Y por eso triunfan en Pisa.
El ruido. Todo es susceptible de descomposición, hasta las naciones. Venezuela de Maduro, pones el estetoscopio, y “mucho ruido”. Y el partido TyL por el ruido expulsa a Gutiérrez, el de las lentejas indigestas.
Los retortijones gubernamentales por compras lujosas con tarjeta ajena, los fiscales de la nación que terminan expectorados, los presidentes regionales que intoxican un departamento entero, los asesores que acaban en fugas que parecen el París-Dakar por su velocidad y por atravesar territorio de países hermanos, todo eso es “ ruido interno” y si no fuera por el saludable estetoscopio de la prensa y los medios, no se expulsarían los fluidos que fermentan. Muchos dicen leer los diarios “tapándose las narices”. Pero eso es precisamente la salud de nuestro tiempo, no permitir “sistemas cerrados”. Claro que huelen mal. En Lyon conocí a un médico que estudiaba las heces. Te escuchaba con paciencia de cura de otra época. Luego te pedía deposiciones. Y las examinaba, minuciosamente, casi diría con amor. Al final te decía tu vida y hasta la de tus padres y amigos. Las heces –como las primeras planas con noticias horrendas– son reveladoras. Una gota de sangre posee información formidable. La mierda también. Panza, bonete, librillo y cuajar. No tenemos cuatro estómagos pero sí fuerzas políticas con entripados. En Palacio, no les parece saludable el flato. Sin embargo, nos pone a salvo. Prensa y medios son la lavativa o enema de las sociedades democráticas.
Ciertos expedientes en el Ministerio Público pueden volverse una peritonitis: vacancia o golpe de estado. Años atrás dije: «No votaré por Ollanta Humala ni con una pistola en la sien» (La República, 02.06.11). Hoy digo: eligieron a Humala y se lo deben bancar hasta el 28 de julio del año próximo. Pero Madame Gran Transformación, novia despechada, ahora quiere vacancia. Un par de opinólogos hablan de ello con aire de doctrinarios moralistas, en realidad desean lo uno o lo otro. Qué bien les vendría otra Transición, incluso cortita, para aterrizar en ministerios y embajadas. Temen quedarse sin mamadera hasta el 2021. En eso piensan, y ¡al diablo el país! O mejor, la patria al baño.

Por Hugo Neira
08 – Jun – 2015

La izquierda está de luto


La orfandad ideológica de un sector político que se

 resiste al cambio

Al sociólogo Alberto Vergara, en entrevista de Perú 21, le parece deprimente que los principales protagonistas del 2016 sean Keiko Fujimori, PPK y Alan García. Otro politólogo, Steven Levitsky, en artículo en La República, llama a licenciar a la generación anterior de políticos e intelectuales de la izquierda por otra nueva hornada, entre las que menciona a Veronika Mendoza, Marisa Glave y Sergio Tejada, para pelear el espacio que no representa el trío de líderes políticos que entristece a algunos.
Interesantes reflexiones de un sector de la izquierda intelectual, Preciso lo de “izquierda intelectual”, porque semejantes razonamientos solo pueden venir del espíritu de la facción, de la actitud proselitista, y no del asunto “académico” que suelen invocar los sociólogos de izquierda para envolver sus incursiones mediáticas.
La existencia de un elenco estable de la política (Keiko, García y PPK) no es una arbitrariedad que refleja “la ignorancia de las masas”. En realidad, tiene que ver con el hecho de que, en las últimas dos décadas, no obstante los yerros y los déficits, el Perú ha experimentado las más grandes transformaciones desde su fundación republicana. Pese a todo avanzamos hacia el cuarto proceso electoral sin interrupciones como una democracia de todos los peruanos (la República Aristocrática era demasiado aristocrática para ser república) y nunca un “boom de minerales” o “modelo primario exportador” había reducido la pobreza en algo más de 20%. O, ¿sí?
Las bases para el avance del país son sustancialmente diferentes a cualquier otra época histórica y, bueno, Keiko, Alan y Pedro Pablo tienen mucho que ver con ese proceso. ¡Qué se le va hacer! Es la realidad y la sociología es esclava de la realidad.
No obstante los desencantos con la economía y la política, la mayoría del país no quiere un cambio del “sistema” o “modelo”. Todavía parece apostar por retoques del presente rostro económico y social y los mejores maquilladores, otra vez, son Keiko, Alan y PPK. La mayoría electoral se ha vuelto conservadora en el sentido de conservar lo existente, más aún con el actual desastre del nacionalismo.
El problema para la izquierda intelectual es que, en las últimas décadas, el país procesó las más grandes transformaciones de su historia, pero semejante procesos no se incorporaron a sus “estudios académicos”. Entre Desborde popular y crisis del estadode José Matos Mar y el Otro Sendero de Hernando de Soto, quizá los dos libros en donde se tocaron teclas vitales del nuevo Perú, en la izquierda intelectual solo hay silencios, textos delgaditos y estrategias mediáticas. Pero de una nueva interpretación que se convierta en fierro y cemento de la nueva izquierda, como se dice, no se oye padre.
Y me parece que el problema para adelante es peor. Con gran perspicacia política, Levistky llama a licenciar a la nueva generación e, incluso, señala los límites de los líderes más destacados de la vieja izquierda. Sin embargo me temo que los deseos del destacado sociólogo continúen estrellándose con la realidad. Los Tejada o los Mendoza también son extremadamente delgaditos con respecto a un Javier Diez Canseco un Edmundo Murrugarra, quizá signo inevitable de la revolución de las telecomunicaciones.
Que la izquierda intelectual guarde luto no debe alegrar a nadie. El Perú necesita una izquierda democrática que represente el descontento natural que se fermenta en una sociedad abierta y así se evitar la permanente amenaza del aventurero sobre nuestra adolescente democracia.
Por Víctor Andrés Ponce
08 – Jun – 2015

CARICATURA DEL DIA LUNES 08 DE JUNIO


CARICATURA DEL DIA LUNES 08 DE JUNIO

viernes, 5 de junio de 2015

El modelo bajo fuego


Sobre la visión económica de la izquierda peruana en un

 mundo globalizado.

El ex ministro de Economía Luis Carranza ha sostenido que el llamado superciclo de loscommodities todavía no termina y que los precios de las materias primas mantendrán sus niveles en, por lo menos, las próximas dos décadas. Asimismo, recordó que hoy los precios de los commodities representan tres o cuatro veces el valor que tuvieron en los noventa, no obstante las caídas de los últimos años. ¿Por qué cosas tan obvias son tan difíciles de digerir para algunos? Tal vez porque aceptarlas sería reconocer los graves errores políticos y económicos cometidos.
De un tiempo a esta parte, en el despacho de Economía y Finanzas se desarrolla un discurso que sostiene que la desaceleración económica se explica por el descenso de los precios de los minerales. Se argumenta invocando el crecimiento promedio de América Latina y, de pronto, la posibilidad de crecer un poquito más de tres puntos se convierte en un éxito. Sin embargo se obvia mencionar que Panamá, Paraguay, Ecuador y Bolivia, crecen en promedio más de 4%. ¿El antiguo milagro de América Latina debería compararse con los punteros o con la media general?
El discurso de los límites del modelo por el precio de los commodities es el discurso de la izquierda y, quizá sin ser conscientes, los muchachos del MEF se han vestido con los polos rojos en el debate económico. El mensaje zurdo contra el modelo en base a la dependencia “primario exportadora” es simple: todo fracasa porque se creyó ciegamente en los mercados, en los commodities, y porque el Estado no se “convirtió en motor de la diversificación industrial” y otras hierbas de la receta estatista.
Si los precios de los commodities siguen altos en comparación a los de las últimas décadas, entonces, el gobierno nacionalista está cometiendo un pecado mortal contra el 23% de pobres que tiene el Perú. El razonamiento es simple: si crecemos a 3% en vez de 6% o 5% se requerirá el doble de tiempo para reducir la pobreza existente. Un verdadero crimen para un país con tantas potencialidades.
El mensaje de la izquierda no solo yerra en el diagnóstico de la situación de la economía mundial, con una clara tendencia expansiva por la incorporación de China e India a la Revolución Industrial planetaria, sino por una visión eurocentrista y decimonónica del desarrollo.
¿A qué nos referimos? La intelectualidad zurda considera que el desarrollo pasa por convertir a la industria en la columna vertebral del desarrollo en base a la falacia del “valor agregado”. Es decir, algo así como reeditar la experiencia de la Revolución Industrial en el Reino Unido en un mundo donde Google, Facebook y Microsoft, se han convertido en corporaciones con más riqueza que muchos estados.
En la reflexión de la izquierda no existe la experiencia de desarrollo de Australia, Noruega, Canadá, que explotando intensivamente sus recursos naturales lograron alcanzar el desarrollo, erradicando la pobreza y alcanzado los ingresos per cápita más altos del planeta. Pero, además, transformándose en las vanguardias mundiales en la preservación del medio ambiente.
Con el bloqueo de los proyectos Conga y Tía María la profecía del “fin del superciclo de los commodities” se convierte en una profecía autocumplida, que se materializa en base a la voluntad de los radicales antimineros que no creen en el mercado y sueñan con los estatismos, ante la pasividad de quienes defienden las libertades políticas y económicas.

05 – Jun – 2015

Discursos feministas


Sobre la absurda invocación del feminismo en defensa de

 Nadine Heredia.

Como pariente cercano del comunismo, el feminismo radical también configura un proyecto totalitario. El autoritarismo feminista se manifiesta en su incapacidad para vivir en democracia. Las feministas imponen, no exponen. De forma maniquea, pretenden que el prisma ideológico que utilizan sea asumido como parte de un pensamiento único. La tiranía de lo políticamente correcto también se alimenta de este feminismo de cartón, que sesga artificialmente la naturaleza promoviendo el odio político hacia todo lo que no comulga con su postura. Semejante radicalismo es indefendible porque, mientras se victimiza, ataca sin cuartel a todo aquél que lo contradice.
En estos días de crisis política no han faltado las voces convenidas que se han amparado en el discurso feminista para indicar que todos los ataques a Nadine Heredia tienen como telón de fondo una misoginia apenas contenida. Así, discrepar con el humalismo, señalar los graves errores políticos de la copresidenta y denunciar los vicios de origen de los Humala son ataques directos a la mujer, no a su acción política. Según este discurso “feminista” no se debe cuestionar al humalismo porque ello equivale a realizar un acto de “violencia” contra Nadine.
Como es obvio, el argumento es tan burdo, que basta con utilizarlo a la inversa. Lourdes Flores, Keiko Fujimori y Martha Chávez, por citar unos ejemplos muy concretos, han sido despiadadamente atacadas por la izquierda peruana sin que este discurso convenido e hipócrita surja ni por asomo. Así las cosas, cuando nuestra progresía ataca a una mujer por motivos políticos nada sucede. Cuando la oposición señala los errores políticos de la copresidenta, los mismos que utilizaron videos denigrantes para ganar campañas electorales se rasgan las vestiduras. Habría que recordarle a la señora Susana Villarán los dulces calificativos con los que adornó a Lourdes Flores durante la campaña en la que ella resultó ganadora, para desgracia de Lima.
El verdadero feminismo reconoce el valor infinito de la mujer sin memeces demagógicas ni aspavientos pseudo-democráticos. Lo cierto es que la primera dama se encuentra, por su propia voluntad, bajo el escrutinio del país. Los medios de comunicación, la oposición y su propio partido tienen todo el derecho de pedir explicaciones razonables sobre conductas negligentes y torpes. Y si los delitos exigen una consecuencia jurídica, los errores tienen que manifestarse en una clara responsabilidad política.
Responsabilidad política es lo primero que se exige ante el escándalo protagonizado por Nadine Heredia mientras se dilucida el alcance jurídico de sus actos. Con todo, los asesores del humalismo tendrían que reconocer que ciertos apoyos, los de la demagogia feminista, más que bocanadas de aire puro, son ventarrones de estupidez.
Por Martín Santiváñez Vivanco
05 – Jun – 2015

El caso Nadine y el anti

Los trapos sucios de Palacio quizá terminen

 favoreciendo a Keiko y a Alan.

De súbito las acusaciones sobre transferencias venezolanas y tarjetas de crédito en contra de Nadine Heredia se convierten en un debate acerca del gobierno más corrupto de los últimos tiempos. Semejantes aproximaciones, antes que análisis periodísticos, más parecen debates proselitistas. ¿Por qué? Porque los casos de corrupción en el fujimorismo ya han sido procesados y sentenciados y los del aprismo están en investigación en el Congreso, el Ministerio Público y el Poder Judicial. ¿A qué viene entonces el recordaris?
Detrás de los escuderos de Nadine están, de una u otra manera, los mismos sectores que han cultivado el anti como declaración de principios y definición ideológica. Por ejemplo, habría que subrayar que no hay expresión más concentrada del antifujimorismo que el nacionalismo de Ollanta Humala. Si alguien pretende explicar el triunfo electoral de Humala solo encontrará anti y más anti. Ese mismo anti que ungió a la mal llamada pareja presidencial, que cultivó el antiaprismo durante los cuatro años de administración nacionalista y que desató una persecución contra Alan García con la clara intención de inhabilitarlo.
Si observamos las cosas desde ese ángulo entenderemos el porqué los analistas de izquierda sacan la balanza y pretenden pesar cuando hubo más corrupción, en vez de auscultar la grave crisis de gobernabilidad que se podría desatar si es que no tramitamos correctamente las denuncias contra Nadine Heredia. En El Montonero se ha sostenido que los policías, fiscales y jueces deben dedicarse a investigar, procesar y sentenciar, mientras que los políticos deben construir gobernabilidad en base a pactos y acuerdos.
Sin embargo la gracia de los muchachos de la izquierda nos permite algunas reflexiones. Es evidente que las denuncias contra la cúpula nacionalista desmoronan los pilares con los que se había cultivado el anti y se ha envenenado el espacio público.
Si el régimen nacionalista, la quintaesencia del anti, que, incluso, mereció garantes de la talla de Mario Vargas Llosa, resulta una simple sucursal de la frivolidad y de irregularidades tradicionales –por decir lo menos-, ¿cómo así se va actuar en las elecciones del 2016? ¿Con qué autoridad se va a armar esas montañas de anti propaganda que vienen caracterizando a los últimos procesos electorales? Creo que los analistas de izquierda ya perciben las respuestas a estas interrogantes.
Pero hay algo más. De una u otra manera empiezan a percibir que los misiles que han caído sobre Palacio de Gobierno favorecen largamente a las estrategias del fujimorismo y de Keiko Fujimori. ¿A qué nos referimos? Cualquier observador se percata de que la candidata naranja, al menos hasta ahora, la tiene segura hasta la primera vuelta. A partir de allí se despliega el reino de la incertidumbre por la anchura del antifujimorismo. Sin embargo los trapos sucios de la Casa de Pizarro quizá puedan terminar favoreciendo a la tienda naranja porque le quitan autoridad y predicamento al discurso del anti. Quizá lo mismo valga para la campaña de demolición contra García.
Por todo eso no sería extraño que, ante la sucesión de denuncias, en los próximos días se sumen otros escuderos de la izquierda. Por ejemplo, Susana Villarán acaba de poner el pecho por Nadine, pero eso ya es otro asunto. Es pura política y no tiene que ver con el análisis periodístico.
Por Víctor Andrés Ponce
05 – Jun – 2015

CARATULA DEL DIA VIERNES 05 DE JUNIO


CARATULA DEL DIA VIERNES 05 DE

 JUNIO